Dolarización: el arte de arrojar el diván y renunciar al desarrollo (empobreciendo a los demás, por supuesto)

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Vladimir López Ríos

La dolarización constituye una solución económica dirigida a obliterar un problema político arraigado en la urdimbre de la sociedad latinoamericana, el cual condiciona en la contemporaneidad la viabilidad del modelo de crecimiento basado en la inserción internacional mediante productos básicos.

En nuestras sociedades, inflación e inestabilidad de la tasa de cambio son la expresión visible de una pugna distributiva asociada con la apropiación de la renta de la tierra (1) . El Estado gestiona el conflicto distributivo para sostener el sistema de dominación afín al modelo de crecimiento mediante la expansión del empleo público, lo cual reduce para las clases privilegiadas (propietarios y rentistas) la renta disponible en la doble dirección de una mayor presión tributaria e inflación.

Esta situación recrudece cuando los precios internacionales de los productos básicos tienden a disminuir o se estancan. Por medio de la sindicalización opera una ingente autovaloración de la fuerza de trabajo que confronta las presiones por la sobre explotación –caída de los salarios reales, ampliación de impuestos indirectos (IVA), contención del salario mínimo-, limita los beneficios del capital y extiende la conflictividad a otros sectores laborales y estudiantiles con menor organización gremial.

En regímenes electorales tal situación impone un creciente endeudamiento externo que salvaguarde a la plutocracia criolla de una presión tributaria más intensa y preserve la clientela política con la moderación del desempleo mediante la hipertrofia del Estado. En la base del conflicto subyace una baja tasa de acumulación de capital en las actividades productoras de bienes transables acompañada igualmente por una limitada incorporación de progreso técnico y bajo crecimiento de la productividad, todo lo cual dificulta la incorporación productiva del incremento anual de la fuerza de trabajo.

Los efectos sobre la política económica de la pugna distributiva cuando disminuyen los ingresos externos, se manifiestan mediante incrementos en el nivel general de precios e inestabilidad de la tasa de cambio. La decisión por dolarizar revela precisamente la renuncia de las clases privilegiadas al diseño de un sistema económico más productivo y socialmente incluyente -necesariamente acompañado de un mayor compromiso tributario para el capital y la renta-, a la vez que preserva para sí una mínima contribución al crecimiento y a la viabilidad de la sociedad.

De hecho, finalmente, la decisión de dolarizar solo se adopta efectivamente una vez que acontece la conversión a divisas de la mayor proporción de activos nacionales por parte de la plutocracia, con lo cual minimiza los efectos adversos potenciales implícitos en la selección de tasa de cambio frente a la insuficiencia relativa de reservas internacionales.dolares maquina

Sin embargo, la dolarización lejos de suprimir los factores que promueven la crisis de la cual la inflación y la inestabilidad de la tasa de cambio son meros efectos exteriores, los agudiza. La restricción de la liquidez con base al resultado en la cuenta corriente de la balanza de pagos deviene una camisa de fuerza sobre el crecimiento de los salarios y emerge objetivamente frente al trabajo como evidencia de la sobre explotación inherente al modelo de acumulación de capital centrado en la producción primaria.

Renunciar a la política monetaria implica igualmente renunciar a presiones endógenas por el crecimiento que moderen la pugna distributiva y descansar sobre los resultados del sector externo la viabilidad de la sociedad. Se pretende así la internalización, por la sociedad, de un mecanismo de legitimación no político, extra societario, propio de un tiempo ayuno de sindicalización cuyo único ascendiente será la promesa de estabilidad en los precios.

En sociedades altamente desiguales como las latinoamericanas, la amenaza del déficit en cuenta corriente impone decisiones potencialmente conflictivas entre consumo e inversión que podrían afectar el gasto orientado a la transformación productiva de largo plazo o sostenerlo sobre un nivel excesivo de endeudamiento externo. Con la dolarización, los países con heterogeneidad estructural y escasa diversificación de su estructura productiva parecieran condenados a especializarse en ser pobres.

 Notas

1  Se utiliza la expresión renta en su acepción clásica, como remuneración de un factor no producido.