Díaz Rangel: ¿Elecciones el 22 de abril? /Stelling: Megadesafío

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¿Elecciones el 22 de abril?

Eleazar Díaz Rangel-ÚN|

No tuvimos necesidad de dar por un hecho la propuesta de Diosdado Cabello de realizar simultáneamente la elección de diputados a la Asamblea Nacional en la misma fecha en que se elegirá al Presidente de la República. Su alta jerarquía política y la lógica de la proposición nos hizo suponer que la ANC la aprobaría y haría las modificaciones pertinentes al calendario electoral.

Apenas 24 horas después, el presidente Maduro no solo le dio el visto bueno públicamente, pues en privado lo habría hecho antes, sino que la amplió considerablemente. Además de Presidente y de la Asamblea Nacional, en igual fecha se votará para escoger los 23 consejos legislativos, en elección por planchas e individuales, y los 335 concejos municipales. Serán miles por elegir.

El primer efecto debió sentirse en el Consejo Nacional Electoral, donde terminaban de elaborar el calendario electoral para las presidenciales. Es imposible que ese organismo, pese a la capacidad y organización que han demostrado tener, y pese a su aprovechada experiencia dirigiendo tantas elecciones, solamente 3 en 120 días, pueda organizar unas elecciones tan complejas como las que están previstas en un mismo día.

No es problema de voluntad ni de ganas de hacer las cosas, y de hacerlas bien. Se trata de sentido común, extender el calendario electoral a organismos colectivos, que, además de las planchas incluyen votaciones a candidatos individuales a esos consejos y concejos. De suerte que es de suponer que la Asamblea Nacional Constituyente no sea tan rígida en su respectiva proposición al CNE, que sea lo mas flexible posible para que el organismo electoral, ante esa nueva realidad, pueda correr la fecha correspondiente y reelaborar el calendario electoral. La propia Tibisay nos dijo a todos que no están preparados técnicamente para organizarlas.

Resuelto este problema institucionalmente, veamos ahora el corri corri que se ha presentado en la oposición. Ya había tres partidos: Copei, Alianza Progresista y el MAS, entre los mas importantes, que están de acuerdo en presentar un candidato a las presidenciales. Del otro lado están AD, PJ, UNT, Voluntad Popular, Causa R, Vente Venezuela y Alianza Bravo Pueblo, con aparentemente mayoría, pero ante la posibilidad de perder curules nacionales, regionales y municipales, es posible que esa unidad se fragmente. ¿Ustedes conciben a los adecos sin concejales, ni consejeros ni diputados en la AN? ¿Cuántos desatenderán cualquier orden de la MUD llamando a abstenerse?

Si en las elecciones a gobernadores AD eligió cuatro pese a la línea opositora, e igualmente ocurrió con las alcaldías, en este nuevo espectro tan amplio, cuando serán electos miles, ¿se puede creer que la disciplina adeca es tan férrea como para seguir una política dictada desde afuera de no participar en esas elecciones? Y si esa es la situación en AD, que es un partido mas organizado, de larga experiencia, y podemos añadir, hasta con cierta ideología, ¿qué será de partidos formados a última hora, o como desprendimientos de los tradicionales, sin mayor disciplina ni capacidad organizativa, y sin la vocación burocrática de los adecos? Imagínense ustedes las respuestas. Un gentío se lanzará a buscar curules.

Un factor nuevo no valorado fue la declaración publicada el jueves de la MUD, donde pide un cambio de fecha. El gobierno podría atender o no esa solicitud, por lo pronto revela algo sorprendente, como es que se olvidaran de que estas elecciones serán convocadas por la mismísima Asamblea Constituyente. ¿No es un expreso reconocimiento a su negada autoridad?

En tales condiciones, es posible adelantarnos a algunas proyecciones. En primer término, que será imposible convocar a las megaelecciones en tan escaso tiempo. El CNE ofrecerá alternativas en los próximos días. En segundo lugar, que luce cantada la victoria de Maduro en las presidenciales, con o sin opositores. En tercer término, veremos el despelote mayúsculo entre los opositores para postularse, abstenerse, votar, y al final, centenares de ellos quedaran electos diputados a la AN, diputados a los consejos regionales y concejales. Y finalmente, que pese a la campaña desde el exterior contra esas elecciones, estimulada desde Washington, el Psuv y sus aliados lograrán una gran victoria.

Megadesafío

Maryclen Stelling|

La imposibilidad de erradicar el antagonismo y de alcanzar acuerdos en Dominicana, condujo, por una parte al “receso indefinido” del proceso de diálogo y, por la otra, definió, la ruta, condiciones y características de la confrontación Gobierno-oposición y, por ende, las acciones políticas subsiguientes.

A raíz de esa reunión se producen una serie de acontecimientos que llenan y saturan la escena política en torno a dos lógicas incompatibles y aparentemente irreconciliables. En el terreno político-electoral, a dos semanas de la aprobación de la ANC de adelantar las presidenciales, el Poder Electoral anuncia la fecha de los comicios. En una suerte de emboscada, el Gobierno toma desprevenida a la oposición que, curiosamente había presentado un documento en el que planteaba elecciones libres y justas a corto plazo.

Mientras una sorprendida oposición evalúa la opción de participar, el Gobierno afina la logística electoral, define un nuevo marco simbólico que sustenta y legitima los comicios y las acciones políticas subsiguientes.

Las diferencias al interior de la oposición se tornan en fracturas abiertas en cuanto a la decisión de participar o no, elegir un líder o candidato… formar un frente único para oponerse a los comicios de abril. Sometida a presiones externas y enfrentando su peor crisis, la oposición no logra acordar una estrategia, aun cuando anuncia tener listo un programa de reconstrucción y, finalmente, informa la decisión de la MUD de no participar ni avalar el “simulacro fraudulento e ilegítimo”

El gobierno hace gala de una consensuada estrategia bélica-electoral y, nuevamente, sorprende al adversario con una propuesta de megaelecciones, cuya decisión queda en manos de la ANC. En dos meses el reto será afrontar y participar en elecciones presidenciales, parlamentarias, consejos legislativos y municipales.

En tanto acción política, producto de un cálculo maquiavélico, ¿Qué persigue tal megadesafío? En el corto y mediano plazo, la derrota absoluta y remate del adversario en estado crítico; la justificación necesaria para posponer las elecciones e intentar articular las dos lógicas. Desde una perspectiva largoplacista, la posibilidad de abrir una nueva ruta de negociación y de alianzas pragmáticas para afrontar la crisis interna y, además, amainar la presión internacional. El tiempo lo dirá.