Desempleo récord en Italia

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Tres días después de que España anunciara una tasa de desempleo récord, el Instituto Italiano de Estadística (ISTAT) se hizo eco y dio a conocer que el desempleo se situó en noviembre en 8,6 por ciento, el nivel más alto desde mayo de 2010. Con esos cifras sobre la espalda, el primer ministro italiano, Mario Monti, inició un viaje a Bruselas para reunirse con varios dirigentes europeos y mañana se encontrará, en París, con el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Página 12

Las cifras de desempleo, al igual que España, impactan fuertemente sobre los jóvenes italianos, ya que tres de cada diez están sin trabajo. Según reportó Europa Press, en noviembre, la tasa de desempleo juvenil alcanzó 30,1 por ciento, su nivel más alto desde 2004. Sin embargo, el presidente italiano, Giorgio Napolitano, confió en que Monti «por su experiencia en el Gobierno europeo, tiene todas las cartas para garantizar rigor y crecimiento» en Italia y afirmó que con la aprobación del ajuste en el Parlamento, el país demostró que «desde el punto de vista de la deuda pública, es completamente fiable».

Con esa expectativa, Monti desembarcó este jueves en la capital belga para reunirse con autoridades de la Unión Europea y tiene programado para mañana un encuentro con Sarkozy, la próxima semana estará ante la canciller alemana, Angela Merkel, y luego espera encontrarse con el premier inglés, David Cameron, para analizar la crisis de la zona euro.

En Bruselas, el reemplazante de Silvio Berlusconi ajustará los detalles para la cumbre de Jefes de Gobierno europeos del próximo 30 de enero. Para entonces, el economista espera presentar a Europa un nuevo decreto para impulsar el crecimiento económico. Monti quiere presentar este nuevo plan antes de la celebración de la cumbre para discutir la crisis europea, por lo que comenzó a acelerar las negociaciones con los partidos y sindicatos.

En ese sentido, la ministra de Trabajo, Elsa Fornero, se reunirá el próximo lunes con la Confederación General de Trabajadores (CGIL), la Unión de Trabajadores (UIL) y la Confederación de Sindicatos de Trabajadores (CISL), pero por separado.

La secretaria general de la CGIL, Sussanna Cammuso, pidió que las centrales obreras se presentaran unidas a esta reunión, aunque finalmente el gobierno exigió que los encuentros fueran por separado. Cammusso pidió al Ejecutivo que «no se toque» el artículo 18 del Código Laboral, que impide el despido libre.

La dirigente obrera aseguró que los sindicatos están dispuestos a llegar un acuerdo con el Gobierno para reformar el sistema laboral que pretende aprobar antes del 30 de enero, pero precisó que «dependerá» de las medidas que proponga el Ejecutivo.