Corrupción, pobreza y abandono, mensaje de la Iglesia frente a Milei
Rubén Armendáriz
En el día de la Independencia, el arzobispo de Buenos Aires cuestionó con dureza el rumbo del gobierno libertario de Javier y advirtió sobre el avance de la «crueldad» frente a los sectores más vulnerables y llamó a dejar de lado las disputas políticas para priorizar el bienestar de quienes más sufren.
Luego de los actos formales en la Casa de Tucumán, que reunieron al presidente Javier Milei con 13 gobernadores y dos vicegobernadores en una postal institucional en este 9 de Julio, la agenda de la fecha patria siguió con el tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana, al que el Milei llegó caminando junto a sus funcionarios desde la Casa de Gobierno.
En un clima de creciente tensión social y bajo la mirada atenta de las principales figuras del Poder Ejecutivo, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, pronunció una homilía que funcionó como un potente contrapunto al relato oficialista. Durante el tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana por el Día de la Independencia, el prelado no ahorró palabras para cuestionar la indiferencia del Gobierno ante el deterioro social y el “internismo” político que aleja a los dirigentes de la realidad del pueblo.
Utilizando la parábola del buen samaritano como eje, el prelado trazó una radiografía del presente argentino donde la búsqueda del equilibrio de las cuentas públicas parece haber dejado en el camino la sensibilidad humana básica. «Lo que gastes de más no siempre es sinónimo de derroche y despilfarro. Es invertir en los más débiles», fustigó Cuerva, en uno de los momentos más ásperos de su discurso, donde pareció aludir a la obsesión de Milei por el superávit fiscal a costa del ajuste a los sectores más vulnerables.
El arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva, en su severa homilía, reclamó «terminar con los agravios, las descalificaciones al otro y la mezquindad política», hizo una ferviente defensa de «ser honesto» en la gestión pública y llamó a atender «a pobres, enfermos, discapacitados y de quienes claman pidiendo ayuda, porque nadie es descartable” , y así enumeró muchos de los llamados que se le hacen al Gobierno, en el sentido de no atender problemáticas sociales mirando solamente cuestiones económicas.
García Cuerva reclamó «demos gracias por los que siguen apostando por la fraternidad, conmoviéndose con los que sufren, comprometidos con pequeños grandes gestos de solidaridad y amor al prójimo, a pesar de las críticas y los comentarios crueles que profundizan heridas sin resolver nada.”
«Las heridas sociales necesitan la templanza del diálogo, la justicia social y la honestidad innegociable”, indicó, señalando que «no es cuestión de ser y parecer, sino de mostrar transparencia, no es cuestión de tal o cual partido político o gobierno de turno, sino de ser honestos», destacó, cuestionando «a los ladrones» y a los que «escondidos en sus cuevas de corrupción hacen que los pobres sean cada vez más pobres, y los ricos escandalosamente cada vez más ricos».

Asimismo alertó en la primera parte de su homilía que convenía «no tomar frases sueltas y usarlas para favorecer la fragmentación», pero llamó la atención que cerró con una frase de Lionel Messi tras un triunfo de la Selección: “Demostramos una vez más que los argentinos, cuando luchamos juntos y unidos, somos capaces de conseguir lo que nos propongamos.”
“Algunos se aprovechan para dividirnos, para enfrentarnos, robándonos las esperanzas de salir juntos adelante”, dijo García Cuerva, que fue lapidario cuando apuntó a «quienes escondidos en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos”. «No se trata de ser de tal o cual partido político o gobierno de turno; es cuestión de ser o no honestos y transparentes, ser y parecer, ahora y siempre”, añadió.
El arzobispo también apuntó contra el estilo de comunicación y la polarización que emana desde la cima del poder y denunció lo que llamó «el camino de la crueldad hacia los más débiles», un sendero donde, según sus palabras, «algunos aprovechan para dividirnos y enfrentarnos, robándonos las esperanzas de salir juntos adelante». Añadió que el aumento de la pobreza no es un fenómeno abstracto, sino una consecuencia de quienes se esconden en «cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres y ellos cada vez más ricos».
La desconexión entre la agenda política y las necesidades de la calle fue otro de los ejes centrales de la homilía. El primado argentino fue tajante al manifestar que el pueblo está «ajeno a las discusiones eternas y alejadas de la realidad que tienen los dirigentes». En un reclamo por una mirada más humana y menos técnica de la economía, el arzobispo exigió que se deje de lado la frialdad de los datos.
En ese sentido, reivindicó a los «heridos del camino», entre quienes mencionó a los enfermos, los jubilados, los desocupados y los jóvenes atrapados por el narcotráfico y reclamó que esos sectores sean mirados como personas y no como estadísticas: «Que veamos sus rostros, sus historias concretas, no cifras o diagnósticos, sino sus nombres», expresó ante la atenta mirada de la cúpula del poder libertario.

Asistieron el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri; los ministros encabezados por el jefe de Gabinete, Diego Santilli; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; y se distinguieron la senadora Patricia Bullrich; el asesor Santiago Caputo, entre muchos otros. La que esta vez no estuvo en los festejos fue la vicepresidenta. Victoria Villarruel decidió quedarse en Tucumán para participar del desfile militar y de los demás actos organizados por el gobernador Osvaldo Jaldo para celebrar el Día de la Independencia.
Luego de participar del Tedeum y las fuertes críticas de la Iglesia a su gestión, el presidente Javier Milei reunió a sus principales funcionarios en Casa Rosada. El encuentro, que duró menos de una hora, tuvo como eje la presentación del anteproyecto de ley de reforma del Banco Central, que sería enviado al Congreso en las próximas semanas.
*Periodista y politólogo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)