Claves: La elección presidencial en Perú se definirá en la Justicia

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Con 98.248% de las mesas escrutadas y cuando solo resta sumar 9 actas en el territorio nacional, la derechista Keiko Fujimori mantiene una ventaja de 595 votos, entre más de 18 millones de votos válidos: la presidencia del Perú se definirá en una disputa entre abogados.

El proceso electoral pasa a una fase judicial en diferentes instancias, para examinar las 1621 actas observadas o impugnadas, con una diferencia tan exigua, en el cómputo final de esas actas se definirá perdedores y ganadores.

En los cuarteles del candidato progresista de Juntos por el Perú (JP), Roberto Sánchez, saben que entran en esta fase con desventaja: deberán lidiar con un poder judicial cooptado por el fujimorismo.

Las impugnaciones

Keiko Fujimori impugnó mesas en el mundo rural ultra favorable a Roberto Sánchez, sólo en la región de Puno, intenta anular 7000 votos al candidato de JP

Desde la otra vereda, en el voto en Estados Unidos, se han detectado irregularidades: fusión de mesas, proselitismo de los miembros de mesa a favor de Keiko Fujimori y traslado irregular del material electoral. Por ello, JP intenta impugnar 641 mesas en EE.UU.

A las irregularidades en EE.UU. se suman las declaraciones de integrantes de la Cámara de Representantes, que desde Miami y cuando todavía no hay decisión judicial aseguraban la victoria de Fujimori.

Tensión en Lima

Mientras se abre la etapa judicial, los partidarios de JP iniciaron movilizaciones en defensa del voto en distintos puntos del país, mientras crece la tensión.

En Lima, el campamento instalado frente a las instalaciones del Jurado Nacional de Elecciones fue inundado por una cisterna de la municipalidad de Jesús María, en manos del alcalde de ultraderecha Jesús Gálvez Olivares.

También en Lima, la zona combativa del Barrio Chino fue militarizada. La sede de JP en la ciudad de Chiclayo (norte), fue rodeada por policías.

Reunión con observadores

Roberto Sánchez se reunió con las misiones de observación electoral de la Unión Europea y de la OEA. Dijo que se trataba de “audiencias muy importantes” y los enmarcó en el llamado a la “vigilancia del voto”.

Ambas misiones recordaron que vienen monitoreando el conjunto del proceso —desde la primera vuelta, con equipos de largo y corto plazo desplegados en varias regiones— y resaltaron la importancia de esperar el resultado definitivo dentro de los cauces institucionales, sin escalar la confrontación política.