Chile: Plebiscito atravesado por el conflicto mapuche

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Leonel Yáñez Uribe | 

En una misma semana, el Ministerio Público de la Justicia (Fiscalía Nacional) ha dado dos golpes, cada uno con intensidad diferente: ha llamado a declarar ante querellas por crímenes de lesa humana durante el estallido social de octubre de 2019, al actual Jefe de la policía Chilena, Ricardo Yáñez, Director General de Carabineros, confirmado en sus funciones por el Presidente Gabriel Boric, al inicio de su mandato. Por otro lado, ha sido detenido en un  restaurante de la ciudad de Cañete (Región del Bíobio), el Jefe del movimiento autonomista mapuche, Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), Héctor Llaitul. Esta organización político-militar desde mediado de los noventa ha proclama la recuperación de tierras mediante su ocupación, la resistencia político-militar, como forma de resolución el secular conflicto. De los dos hechos, la cobertura mediática sólo ha continuado con el caso Llaitul, aquello denominado como “el problema mapuche”. Respecto de los juicios por crímenes de lesa humanidad, nada, como si la historia perversamente se repitiera.

La Guerra de Arauco

La historia corta pero profunda de la revuelta o estallido social contra las políticas neoliberales heredadas de Pinochet y administradas con cierta eficiencia pragmática por los posteriores gobiernos democráticos, han propiciado un cambio paradigmático para los destinos de chilenos y chilenas. Piñera, reconocido como el peor gobernante, encabezó una suerte de derecha renovada, que en lo discursivo, procuró ceñirse al respecto de los derechos humanos y la democracia. Pero ese devenir, con los sucesos de octubre del 19 y la irrupción de  multitudes en diferentes ciudades y localidades del largo país, son signados por los acontecimientos de represión y la declaración de la Ley de Seguridad Interior del Estado, que hizo recordar la tragedia del 73. Cabe recordar que en ese momento la primera dama Cecilia Morel señaló que, todo era acción de “alienígenas”: los desmanes callejeros,  robos masivos a supermercados, incendios de buses del transporte público y del subterráneo de la capital, junto a cierres de carreteras, entre otras manifestaciones que no se observaban desde los años ochenta, de la lucha contra la dictadura.

La otra, la historia larga, que atraviesa el origen de esta nación, conviene retratarla de otro modo: ésta cuenta viene desde hace varios siglos, más precisamente desde la conquista española, cuando el pueblo mapuche dio lucha sin tregua al conquistador y posterior colonizador de las tierras al sur del mundo. Como expresa Olaf Kaltmeir en su libro Resistencia Mapuche, reflexiones en torno al poder Siglos XVI a XXI: “Marichiweu-`Diez veces venceremos´-: el grito de guerra mapuche estremece de nuevo a la sociedad. Las protestas masivas de los mapuches han llegado a ser uno de los conflictos sociales determinantes a partir de fines de los años noventa”.

Este conflicto, en el contexto de la mayor reivindicación democrática de los ahora llamados “pueblos de Chile”, se verifica en la redacción de una nueva constitución, cuyos artífices del texto fueron elegidos democráticamente, con escaños reservados para los pueblos originarios y paritaria en su conformación. Imagina dejar definitivamente en el pasado la constitución Pinochetista y de paso, requiere la respuesta de cómo resolver una reivindicación centenaria, cuya oportunidad ahora estaría respaldada por los principios que se enuncian en la Nueva Constitución, que otorga a los pueblos originarios grados de autonomía en el entendido de un Estado Plurinacional, aspecto cardinal que más molesta y enfurece a la derecha conservadora . 

Recientemente, la ex convencional mapuche Rosa Catrileo ha dicho que para que un sistema funcione y se logren los acuerdos, a modo de pacto social, todos tienen que ceder y que el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios -reconocidos por ley en la actualidad- es una demanda sentida por amplios sectores del país, y agrega: “En materia general, el Estado social de derechos es un intransable, eso va a marcar la diferencia de lo que es la Constitución del 80 que queremos dejar atrás. Hemos avanzado en el reconocimiento de nuestra existencia, de otorgarnos el valor de un otro válido para dialogar, de un otro que tiene derecho a participar en la vida política, que tiene derecho a la distribución del poder también”. 

Cuestiones intransables, según lo que señala, la otredad necesaria, de la que carecen no solo líderes de la derecha sino también sectores que incluye a militantes de la Democracia Cristiana, personeros y personeras con fuertes vínculos con partidos de centro izquierda, que hoy día parecen haberse asociados con aquellos que representan la cultura del odio y usan la falacia, como forma de producir la realidad.

El “problema” mapuche, estaría entonces atravesando parte fundamental respecto de lo que se decide el 4 de septiembre. Si gana el Apruebo, las posiciones en torno a procurar una sociedad más democrática, diversa y plural, donde la participación en las cuestiones fundamentales como la toma de posición para defender el ecosistema de la depredación que produce el capital; el lugar de las mujeres en todos los espacios de la sociedad; la defensa de los derechos de los más débiles; tanto como un nuevo diseño en la administración del país, considerando los territorios locales, comunales y regionales como una autonomía que se complementa con la administración nacional, viene a corresponder a un diseño de país que se encausaría por sendas donde la democracia participativa viene a tener institucionalidad respecto de un sistema que hoy se basa exclusivamente en las formas representativas de la democracia post guerra fría. Y allí, lo plurinacional compromete el reconocimiento pleno de los pueblos que estaban antes que llegara el conquistador.

En este contexto, se agrega un acontecimiento que ha vuelto ha encender las llamas en un momento de mayor sensibilidad por la búsqueda de votos para el Apruebo o el Rechazo del plebiscito del próximo domingo 4 de septiembre: ha renunciado la Ministra de Desarrollo Social Jeanette Vega, que en el intento de buscar formas de diálogo con uno de los líderes mapuches más radicales, se le ha criticado como un error político, al intentar conversar con “un terrorista”. Para un sector de la sociedad chilena, el diálogo político viene a constituir una falta, lo que significaría dejar únicamente como estrategia gubernamental las políticas de Estado al modo de la intervención militar bajo la ley que impone  el  Estado de Emergencia, declarado por  Piñera en la así llamada “Macrozona Mapuche”. Al respecto, la Fiscalía de la Región de la Araucanía a pinchado los teléfonos de la jefa de prensa de la Ministra de Desarrollo Social, contacto telefónico que buscaba producir un diálogo entre la jefa de la cartera y el líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) Héctor Llaitul. 

El proceso constituyente entonces, convive con el nacimientos de formas democráticas, donde las diversidades y pluralidades comienzan a ser reconocidas formalmente por  el Estado; y las posiciones retrógradas, que apelan a una tradición decimonónica, que tiene más bien olor a naftalina, que a flores del jardín de la primavera que se avecina: discusiones nuevas, mezcladas con aquellas de larga datan; identidades que emergen las últimas décadas como otras que son parte formas conservadoras, para bien y tantas, para mal. En esta ruta, el problema mapuche, atraviesa los destinos del país, y el modo de procesar esa realidad política puede ser a través del diseño plurinacional que se expresará  en la carta magna que se propone Aprobar o Rechazar, o sencillamente, volver a un país de tono racista, y en la nueva época de migraciones, xenófobo, intolerante. Allí se jugará el Chile del mañana.

Diagnóstico “reservado”

El Slogan de “La alegría ya viene”, que condujo la movilización de grandes masas en torno al No a Pinochet el año 1988, y que luego se disipara en torno a la política “de lo posible”, hoy tiene la oportunidad de actualizarse. Las miles de asambleas que se realizaron en torno al estallido social, las muchas conversaciones vecinales que los convencionales constituyentes efectuaron en su trabajo para redactar una nueva constitución, y las ahora masivas concentraciones que las multitudes, individuos y colectivos realizan a lo largo del país, proponen una escena que los medios omiten mañosamente, y que en la calle denota entusiasmo y alegría. 

Algunos indicios, nos permiten analizar que las opción del Apruebo acorta la brecha. Las letras de los titulares de los diarios del monopolio de la prensa de los empresarios, agotan la idea de que la opción Rechazo muestra una brecha positiva respecto de la opción Apruebo, máxime ahora que ya no se pueden emitir resultados de encuestas (15 días antes de las votaciones). A las reiteradas publicaciones de que el Rechazo gana, el titular de un diario de circulación a boca de Metro, irrumpe en portada con un titular sorprendente: “El Apruebo sigue creciendo” con un epígrafe que rezaba “No podemos seguir esperando” y una bajada decidora: “Cada vez somos más los que queremos que el cambio sea ahora”. Por expresarlo en clave comunicación política, una jugada maestra, en esta lucha mediática. Del mismo modo, opiniones fundadas en la ciencia estadística, particularmente la de científicos expertos en inteligencia artificial y la denominada minería de datos, que busca patrones en grandes volúmenes de información, informan de manera conservadora, castigando al Apruebo, que habría una diferencia de 8 puntos en favor del Apruebo; 54% v/s 46. Hasta el jueves, la franja electoral televisiva que muestra un rating de hasta 25 puntos, y los grupos de chilenos que salen a informar por el Apruebo, como una muestra por lejos más visibles que las brigadas del Rechazo, es lo último que se juega. Este fin de semana pasado, en distintas ciudades, salió la gente llenando parques y plazas; pero el Rechazo, con formas más sofisticadas, no descansa : se ha viralizado una encuestas, supuestamente realizada fuera de plazo legal, que informa mañosamente como “confidencial, favor no difundir”, que publica una diferencia de 10 puntos a favor del Rechazo. 

A pocos días de definiciones trascendentales para nuestras vidas, un último dato para los analistas: un informe privado resultado de un estudio de los ambientes y mundo digital (portales web y redes sociales), comunica que la valoración del Apruebo en términos de sentimientos de alegría, perspectivas positivas, adjetivos lejanos de los discurso de odio, están sistemáticamente circulando en estos ambientes virtuales. Por otro lado, la evidente estrategia robótica, cuyos contenidos son falsos, opuestos a un discurso propositivo, viralizan las redes al modo estrategia “Trumposa”. Lo cierto es que este 4 de septiembre, chilenos y chilenas una vez más, decidirán por los destinos de sus comunidades, y nuevamente buscaremos respuesta a ese deseo del Presidente Allende, que se abran las grandes alamedas, o que el estado de cosas que produjo el hecho político mas importante de las últimas décadas, vuelva como sombra, y nos niegue nuestra propia primavera.