BRICS reclama más poder en el Banco Mundial
Los países del BRICS reclamaron una reforma del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que la gobernanza financiera global refleje mejor el peso de las economías emergentes. La posición fue expresada en una declaración conjunta divulgada tras una reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del bloque en Mumbai, India.
El grupo pidió cambios en las cuotas, la representación y los mecanismos de toma de decisiones de las instituciones de Bretton Woods, creadas tras la Segunda Guerra Mundial. Los BRICS sostienen que la estructura vigente concentra una influencia desproporcionada en las economías avanzadas y no corresponde con la actual distribución del peso económico, demográfico y comercial mundial.
En el documento, los países miembros solicitaron que el FMI y el Banco Mundial sean más ágiles, eficaces, inclusivos, imparciales, responsables y representativos. La exigencia apunta a reforzar la legitimidad de ambas entidades ante las naciones de ingresos bajos y medios, que reclaman mayor participación en decisiones sobre financiamiento, deuda y desarrollo.
Reforma de la gobernanza global
Los BRICS están integrados por Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Irán, Indonesia, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. La expansión del bloque le ha dado mayor peso como espacio de coordinación del Sur Global, aunque sus miembros mantienen intereses y posiciones económicas diversas.
La demanda de reforma coincide con el impulso del Nuevo Banco de Desarrollo, creado por los BRICS como una fuente complementaria de financiación para infraestructura y desarrollo sostenible. La institución ha aprobado más de 40.000 millones de dólares para proyectos en países emergentes y promueve el uso de monedas nacionales en sus operaciones.
El debate trasciende una disputa institucional, porque define quién fija las reglas de acceso al crédito, condicionalidades financieras y prioridades de inversión internacional. Para los BRICS, una redistribución de cuotas y votos en el Banco Mundial y el FMI sería un paso hacia un sistema financiero multipolar con mayor capacidad de decisión para las economías en desarrollo.