Argentina; cuando la comadreja cuida a las gallinas

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JUAN GUAHÁN| Las denuncias al Jefe de Policía de la Provincia de Santa Fe, su posterior renuncia y detención,  bajo la acusación de mantener vínculos con el narcotráfico, nos convoca a reflexionar. Ojaá que este hecho contribuya a destapar situaciones semejantes que transcurren en gran parte del país. De lo contrario quedará como una “anécdota” más de una mera lucha palaciega y como en la fábula infantil seguirán abundando “las comadrejas que cuidan a las gallinas”. Question Latinoamérica

Hace algunos años se desató, en la populosa ciudad de San Pablo en Brasil, un violento conflicto. Los narcotraficantes quemaron unas 10 comisarías y alrededor de 100 ómnibus. No aceptaban competencia en materia de transporte urbano en  algunas zonas, controladas por sus bandas. A Marcola, un poderoso narcotraficante preso, el importante diario O’ Globo le hizo una famosa entrevista. Allí se encontraba la explicación a esos y otros hechos semejantes protagonizados por “soldados” a sus órdenes. Marcola, a quien denominaban “Playboy” por sus gustos y amoríos, se había devorado –en pocos años- unos 3 mil libros, era lector del “Arte de la Guerra” de Sun Tzú, la “Divina Comedia” de Dante Alighieri, aficionado a los textos de Trotsky y Lenin.

Muchas veces me interrogué ¿porqué, en nuestro país, con su extendida red de tráfico no se había generado algo parecido? Esa idea me quedó dando vueltas, fui indagando, pregunté aquí y allá. Con el paso del tiempo me fue ganando una convicción, ahora fortalecida con estos sucesos santafesinos. Marcola también existe en nuestro país. Pero, tiene con su par brasileño, una pequeña diferencia -además de leer mucho menos. Aquí –normalmente- no está preso. Aquí, es bastante común que, en las grandes ciudades y sus periferias, el Marcola argentino sea parte del propio sistema institucional de poder. Las fuerzas de seguridad, el poder político o el poder judicial o una combinación de alguna o algunas de ellos ejercen –muchas veces- ese rol en nuestra sociedad, dándole una “normalidad” que apabulla.

Solo así se explica que un gobierno -como el socialista de Santa Fe- que hace de la honestidad un puntal de su propaganda, pueda decir –después de 5 años de gobierno- que está “sorprendido” por lo que pasó. Hasta se puede aceptar su queja en el sentido que el gobierno nacional, mirando el futuro electoral, nada le avisó, haciendo trascender a la prensa los datos que tenía. Aunque ello fuera cierto en nada cambia sus responsabilidades. Hay algo más profundo: No quiso meterse, prefirió -al igual que muchos- mirar para otro lado y dejar que las cosas sigan pasando.

Según datos oficiales, traídos al actual escenario por el periodista Carlos del Frade, entre 1973 y 1988, un índice del negocio de la cocaína en la provincia fue el secuestro de 3 kilogramos de cocaína, el total en esos quince años. Una cifra absurda pero oficial. Al final de ese período la droga habría conseguido “carta blanca” para ingresar a la provincia. Esa situación habría producido un “cambio cultural” en el conjunto de las fuerzas policiales, hasta allí acostumbradas a “negociar” con cuestiones menores como la tradicional quiniela. A mediados de 2012, la cantidad de cocaína secuestrada, en este año, era de 200 kilogramos.

El jefe policial imputado, antes había estado a cargo, durante cuatro años, de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones. Las Madres de Adictos en Recuperación venían denunciando el crecimiento del tráfico en ese período, haciendo responsable por complicidad al ahora incriminado. El detenido jefe policial tampoco era muy cuidadoso en sus relaciones personales. Un hijo suyo jugaba como arquero en las inferiores de Ñuls OId Boys, su representante era Roberto ”Pimpi” Caminos, jefe de la barra brava de ese equipo y connotado narcotraficante. Hace dos años fue muerto en un enfrentamiento a tiros entre los mismos. Todo ello “era ignorado” por el policía renunciado y sus jefes políticos.

Enhorabuena este hecho contribuya a “destapar” situaciones semejantes que transcurren en gran parte del país. De lo contrario quedará como una “anécdota” más de una mera lucha palaciega y como en la fábula infantil seguirán abundando “las comadrejas que cuidan a las gallinas”.

De trenes y pesificaciones

Se conocieron los fundamentos del fallo de la Justicia Federal en la causa vinculada a la tragedia del Ferrocarril Sarmiento en la terminal de Plaza Once, el 22 de febrero de 2012, que dejara como saldo 51 muertos y más de 700 heridos. El Juez interviniente incorporó –en su fallo- una vieja denuncia, de sectores sindicales, disidentes de las tradicionales conducciones del sector, refiriendo la existencia de una “trilogía siniestra de empresarios, funcionarios y sindicalistas”, haciéndolos responsable de ese hecho.

Los empresarios fueron acusados por no preocuparse por “la prestación de un servicio seguro, confiable”, sino por estructurar los mecanismos para “hacerse de los recursos económicos que le eran transferidos por el estado nacional”. En ese sentido indicó la existencia de una “cadena de la felicidad” integrada por 21 empresas artificiales cuya función era apoderarse de esos fondos.

A los funcionarios estatales los hizo responsables por la “inacción” y “falta de control”, a pesar de las múltiples denuncias formuladas, lo que permitió el deterioro del servicio.

Los sindicalistas fueron acusados que, para conservar prebendas sindicales, impidieron aplicar sistemas de gerenciamiento moderno que hubieran permitido evitar el siniestro.

El Juez consideró que todos estos elementos, a lo largo de los años, crearon las condiciones para que «hechos luctuosos como el aquí ventilado podían ocurrir en cualquier momento”

En concreto fueron acusados los ex secretarios de transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi y otros funcionarios como Pedro Ochoa y Antonio Luna, funcionario y dirigente del gremio de La Fraternidad. Otros varios empresarios, entre ellos los hermanos Cirigliano (Claudio y Mario) también fueron acusados.

El maquinista fue absuelto, dado que no fue considerado responsable del choque sino que el mismo tuvo su causa “en las deplorables condiciones en que circulaban los trenes”. El conjunto de embargos ordenados alcanza los 600 millones de pesos.

Yendo a la pesificación se puede observar que entre las diversas consecuencias que está trayendo la escasez de dólares figuran las pesificaciones de deudas, que están haciendo las provincias. Se trata de deudas tomadas en dólares y que ahora están siendo pagadas en pesos, obviamente al cambio oficial. Este tipo de deudas solo serán pesificadas cuando el acuerdo se haya hecho según nuestras leyes. Si éste fue celebrado según legislación extranjera, el gobierno viene ratificando que se mantendrá su pago en la moneda correspondiente. Eso es para evitar complicaciones legales en terceros países, como se está comprobando en el caso de la Fragata Libertad.

Existen, en nuestro país, 19 bonos de estas características, por un total que ronda los 150 millones de dólares que son parte de suman unos 7 mil millones de dólares que adeudan las provincias. Diez de estos títulos públicos son nacionales y 9 provinciales (4 del Chaco; 1 de Formosa y 2 de Córdoba y Tucumán) A la pesificación ya producida por Jorge Capitanich en el Chaco, se le agregaría –en estos días- la de la Provincia de Formosa, según lo informó oficialmente el gobierno de esa Provincia.