Anotaciones mentales rumbo a otra Venezuela

(Xinhua/Marcos Salgado)

José Roberto Duque – Tracción a Sangre

1) Este país no podrá ser el mismo después del año 2026.

2) No es nueva esa perspectiva ni nuevo ese anhelo: nos la pasamos diciendo que hay que cambiar y transformar al mundo. Se supone, o muchos suponemos, que una Revolución consiste precisamente en desajustarlo, descolocarlo, recomponerlo todo. La guerra nos ha desajustado como República; la naturaleza nos ha descolocado como territorio, otra vez. Toca ahora recomponer (nos). Este es el momento de decidir bajo qué criterios éticos y técnicos se hará esa reconstrucción.

3) Se supone, o algunos suponemos, que la actual situación de calamidad, presión extrema y profundización de toda contradicción es un momento propicio para irse al fondo del proyecto histórico que hemos olvidado, postergado o desviado. No hay que seguir insistiendo en mejorar el capitalismo, hay que abandonarlo o al menos empezar a demolerlo.

4) Es obvio que el enemigo está empujando dramáticamente a la República en sentido contrario: no Revolución, sí capitulación y entrega.

5) Mientras la República (y el Estado, y el Gobierno) se precipitan por ese barranco, los fragmentos de la fracción del pueblo que se sabe continuador de una corriente histórico-social disruptora del capitalismo y de todo colonialismo, tenemos la misión de mantener viva la brasa de la Revolución. ¿Ahora, cuando muchos ven señales de mutis y de retroceso? Sí, justamente ahora.

5a) El chavismo y la Revolución conservan ciertas sustancias adherentes que permiten decir que tiene todavía el control del Estado. Pero el chavismo y la Revolución no son un Estado ni un Gobierno, son una entidad cuya potencia y cuya sustancia reside en el pueblo. Pudieran derrocar al Gobierno, pero no acabar con el impulso revolucionario que está sembrado en el ser venezolano.

6) Estas cosas hay que decirlas precisamente ahora, cuando sobrevive la sensación de que perdimos muchas cosas que habíamos superado, y cuando arrecian los movimientos dirigidos a defenestrar al chavismo, a sacarlo del poder y de las instituciones.

(Xinhua/Marcos Salgado)

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Paréntesis 1: los jóvenes formados para la revolución en estos 25 años parecen creer que la revolución y el socialismo consisten en lograr que las estructuras capitalistas funcionen bien. He oído a jóvenes pichones de revolucionario asegurar que China es comunista y que Austria y Suecia son modelos de socialismo porque en esos países ganaron partidos de izquierda. Eso es una señal de alerta más grave que el pitico ese de los teléfonos que informó que iba a temblar poco antes de que temblara. Del terremoto de la mediocridad y la ignorancia sí no se salva nadie.

Paréntesis 2: el modelo chino no nos sirve por la misma razón por la que no nos sirven el modelo europeo ni norteamericano: papi, no somos chinos ni europeos ni gringos. Aunque culturalmente estamos moldeados por gringos y europeos, somos estructuralmente y originalmente caribeños, amazónicos, andinos y afro. En esos universos culturales y espirituales debemos abrevar para obtener el nutriente histórico rumbo a la otra Venezuela.

Paréntesis 3: lo esencial del chavismo en proceso de reacomodo o de dislocación sigue vivo en varios territorios o estructuras: en la gente afecta al Gobierno Bolivariano, en los movimientos sociales y revolucionarios pre-chavistas, y en una inmensa masa a la que no le estamos parando bolas: gente que es chavista y no lo sabe o no lo cree. gente que se declara antichavistas e incluso «de derecha», pero cuando escarbas en su forma de vida, en su ética y su conducta, resulta que son expresión de lo más prístino y hermoso del chavismo.

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7) No deberíamos esperar otro coñazo, otra tragedia, otra lección planetaria y tectónica, para entender de una maldita vez que es necesario, preciso, urgente y crucial levantar un modelo de poblado distinto a la ciudad industrial capitalista. Vivir en grandes edificios no nos convierte en un país cosmopolita ni moderno ni desarrollado sino en una caricatura ridícula de las ciudades norteamericanas, nos convierte en seres que se enorgullecen de vivir en cajones de concreto que son una sentencia de muerte.

7a) La destrucción de edificios y ciudades en Venezuela es idéntica a la destrucción de cualquier otra ciudad producto de la arrogancia capitalista. Hace 5 años se cayó por sus cojones un edificio en Miami. El edificio no lo hizo el chavismo y no hubo un terremoto de 7.5 grados que lo desmamagüevara en segundos: el edificio se cayó porque los edificios capitalistas se van a caer todos, más temprano o más tarde. Ni los edificios de la Gran Misión Vivienda ni los que hicieron las constructoras antes de este siglo son socialistas, son capitalistas como todos los edificios del mundo y por eso se cayeron . En ese edificio mayamero hubo 98 muertos. Proporcionalmente, si se hubieran caído mil edificios hubiese habido cerca de 100 mil muertos. Pero no estaba Delcy Rodríguez ahí para culparla de la mortandad; de resto, todo igualito: hemos copiado al pelo la receta de una tragedia al peor estilo capitalista. Imitar al capitalismo nos convierte en seres que preferimos vivir esperando la inevitable desgracia, por asco o por vergüenza a una vida digna, solo porque hace 100 años los gringos nos ordenaron dejar de ser rurales y convertirnos a la fuerza en citadinos, en caricaturas de neoyorkinos.

8) Caracas era hasta hace más o menos un siglo un valle fresco y de entorno amable, de ríos claritos y cantarinos. El capitalismo nos convenció de que lo civilizado y lo de avanzada era secuestrar a millones de personas en ese valle, ponerlos a cagarse masivamente en los ríos cantarinos y claritos en los que antes bebíamos agua, y preferir ser esclavos condenados en un cerro que campesinos apegados a la tierra y al trabajo productivo. La Guaira era o pudo ser un maravilloso territorio de pescadores pero el capitalismo lo convirtió en el barrio más frágil y más incongruente de Caracas.

9) No hay lógica comunera que prospere si nos negamos a abandonar la lógica de la ciudad que los gringos nos ordenaron construir. No hay Misión Vivienda que prospere si no entendemos que el cemento, la cabilla y el asfalto son un boleto directo a la tragedia, y si seguimos teniéndole asco, miedo o penita a la construcción con tierra, madera, bambú.

(Xinhua/Marcos Salgado)

9a) Problema con el punto 9: cómo coño vas a hacer que florezca una idea de ese calibre si eso no le llena los bolsillos a ningún empresario o político.

10) Nuestra misión más seria en las semanas, meses y años que vienen debería ser decirles a los niños de Caracas (y de su barrio más grande, La Guaira) que la culpa del trauma espantoso que están viviendo fue nuestro enorme culillo a hacer una Revolución anticapitalista de verdad, y que su formación de ahora en adelante incluirá técnicas constructivas ancestrales, estudio de materiales nobles, siembra de especies alimenticias y medicinales, aprendizaje de la electricidad, la carpintería, la albañilería, la herrería y toda disciplina útil para el trabajo y para la vida. Es bastante probable que, en lugar de eso, nos apliquemos a decirles a los muchachos que toca reconstruir la ciudad tal como estaba, con los mismos materiales y la misma filosofía de la competencia y la basura empresarial, y cuando en unos meses venga el consabido rebaño de arquitectos e ingenieros sifrinos y mamagüevos, probablemente gringos, a hacerse ricos con sus diseños chiquiluquis y gentrificadores, entonces ahora sí se estará labrando nuestra derrota secular más ignominiosa y habrán triunfado los hijos de la grandísima puta maricorinistas y proyanquis, empresarios y profesionales coños de su madre de todos los gremios; habrán triunfado los gurúes del capital, los corruptos de todos los bandos, tendencias y colores, los sucios mercaderes de la espiritualidad convertida en religiones, habrán triunfado los estafadores evangélicos y sus marioneteros sionistas, los católicos y sus marioneteros pedófilos, habrán triunfado los malditos seudorrevolucionarios que nunca renunciaron a sus riquezas, habrán triunfado los hijos de puta fabricantes de canciones y de culturas putrefactas, habrán triunfado todos esos coños de sus respectivas madres de uniforme o bata blanca o cuello blanco, y entonces los güevones y los justos tendremos que ver en quién inculcamos el germen de la rebelión otra vez, a ver si mantenemos viva la llama de la revolución verdadera, que tendrán que hacer las generaciones que vienen porque las actuales siguen o seguimos aferradas a tanta basura capitalista disfrazada de socialismo.