Acusación contra Raúl Castro: nuevo capítulo del asedio de EEUU a Cuba
Victoria Korn
El Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizó cargos contra el líder cubano Raúl Castro, por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas de la organización contrarrevolucionaria Hermanos al Rescate en febrero de 1996, donde murieron cuatro civiles, tres de ellos ciudadanos estadounidenses.
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La acusación lo señala, en su condición de ministro de Defensa de la época, como pieza clave en la decisión de que cazas cubanos abatieran las aeronaves, imputándole conspiración para matar estadounidenses, asesinato y destrucción de aeronaves civiles.
Desde 1962, cuando John F. Kennedy formalizó el embargo total, Cuba ha enfrentado un entramado de sanciones económicas, comerciales y financieras que se han ido endureciendo con el paso de los años.
Documentos y resoluciones en la ONU han señalado que estas medidas, justificadas por Washington como presión “pro democrática”, han generado graves daños humanitarios y materiales, restringiendo el acceso de la población cubana a alimentos, medicinas y bienes esenciales.
Trump, con asedio renovado
En el contexto actual, la acusación contra Raúl Castro se inscribe en una escalada más amplia del gobierno de Donald Trump, que incluye la declaración de “emergencia nacional” frente a una supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” de Cuba y un esquema de aranceles y sanciones secundarias contra países que abastezcan de petróleo a la isla.
A ello se suman nuevas sanciones personales contra dirigentes cubanos y un virtual bloqueo energético que, según reportes internacionales, ha provocado apagones masivos, agravado la inseguridad alimentaria y profundizado la crisis económica en la isla.
Analistas subrayan que la imputación contra Raúl Castro se alinea con una estrategia más amplia de Washington de utilizar procesos judiciales contra líderes de gobiernos que considera adversarios, como se vio con el caso del presidente venezolano Nicolás Maduro y la narrativa del supuesto “cártel de los Soles”, luego matizada por la propia Fiscalía estadounidense.
En este marco, la acusación por el caso Hermanos al Rescate no solo busca responder a reclamos de sectores del exilio en Florida, sino que también opera como un instrumento de presión geopolítica sobre La Habana, reforzando el relato de “castigo” y “ejemplaridad” que acompaña a las sanciones y al embargo.