De los Comacates saldrá la centella

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Toby Valderrama, Rosa Natalia,  Antonio Aponte y Alonso Quijano

 

El proceso de colonización de Venezuela avanza aceleradamente. Los imperialistas invasores se asombran de la poca resistencia a sus planes y avanzan prestos, a paso de vencedores. El 3 de enero, fecha infausta, el alto mando militar no reaccionó, en palabras de Trump “en cuanto aparecimos, todos se dieron por vencidos“.

El alto mando nunca dio mayores explicaciones. Recientemente fueron removidos de sus puestos de manera intempestiva y se retiraron sin una palabra, como quien se va de la fiesta sin despedirse y por la puerta de atrás. La honra militar que estaba en sus mandos y la confianza que el país puso en ellos, quedó vulnerada, y ahora la Patria indefensa es mancillada por el invasor.

En palabras airadas Padrino López dijo luego de su retiro de ministro de la Defensa y para justificar su inacción en los meses que lleva la ocupación gringa en el 2026 “Mi madre no parió un guerrero, parió a un soldado profesional de la República“.

La respuesta del mundo civil fue igual de ausente. La clase obrera, los dirigentes sindicales, siguen como si sólo hubo un cambió de patroncito. Siguen empantanados en el economicismo, pidiendo aumentos de sueldo.

Los capitalistas nacionales abren la boca esperando las migajas del desguace de la Patria, pidiendo divisas baratas para seguir importando. Los campesinos ausentes, los marginales pendientes de su mezquino entorno y de cuando le van a bajar los recursos de los proyectos.

La Patria se extingue, y sin Patria todo se pierde.

Ilusos los que piensan que el imperio que nos desprecia, y nos persigue con saña en sus entrañas, eliminando los TPS, enviando aviones con cientos de repatriados cada semana, y con cerca de 50 millones de pobres estadounidenses en su país, vendrán aquí a arreglar a Venezuela y convertirla en Disneyland.

Al contrario, unos poquitos tendrán su gota de petróleo, entre ellos los hermanos Rodríguez que en palabras del jefe del Comando Sur “todas las acciones han sido cumplidas por el gobierno de Delcy Rodríguez“.

Los capitalistas gringos obtendrán sus buenas tajadas de tanta obediencia y sumisión de los venezolanos, mientras el pueblo humilde y las clases medias sufrirán las consecuencias de un capitalismo salvaje, donde el lucro será el centro de las actividades. Adiós a la educación gratuita, a la asistencia pública de salud. Todo será privatizado y la riqueza nacional será saqueada.

¿Dónde está la esperanza?

En los militares es donde reside la posibilidad de una reacción. Es desde allí que se debe formar la vanguardia que junto a los civiles revolucionarios pueden cambiar el panorama.

Ya que el saliente alto mando militar no reaccionó y sólo atinaron a fruncir el ceño, solo se puede esperar que los recientes sustitutos continúen con el mismo comportamiento sumiso. Puede decirse que son el alto mando militar de Trump en unión con el Comando Sur y su verdadero Ministro de No-Defensa es Donovan.

La esperanza vuelve a estar en los COMACATES, aquellos Comandantes, Mayores, Capitanes, Tenientes, Sargentos, que irrumpieron la madrugada del 4 de Febrero, y señalaron el camino de la redención de la Patria, camino que consagró la meta Socialista como la única manera de tener Patria.

El espíritu del Comandante Chávez y su ¡por ahora! retumba en las filas de los COMACATES, estamento militar más cercano a la masa sufriente y menos contaminados por las mieles del poder. Es allí que podría salir el rayo, que en esta hora oscura, oiga el gemido de la Patria que agoniza.