El fútbol, la economía y la política en el mundial de 2026
José Daniel Urviola Corzo
Para nadie es un secreto la relación entre el Fútbol, la economía y la política. En este mundial, en particular, han quedado grabadas en la conciencia de la gente cómo políticas excluyentes, injustas y denigrantes.
La FIFA inició un proceso de consolidación económica y política a partir del ingreso de João Havelange a la presidencia, Joseph Blatter a la Secretaría General y el liderazgo de Horst Dassler -dueño de Adidas- en la reconversión de la organización. El triunfo del neoliberalismo económico a nivel internacional, que surgió con la crisis económica del Estado Benefactor, y la denominada “década perdida” de los años ochenta permitieron que se cristalizara el modelo.” (Panfichi/Vila/Chávez/Saravia Pág. 218. 2018, El otro partido).

Incluso para ganar las elecciones de la FIFA en 1974 João Havelange decía: “Soy un vendedor de un producto llamado fútbol”. La evolución de los ingresos de la FIFA entre 1930 y 1998 pasaron de 38,805 Francos Suizos a 273´260,900 Francos Suizos (Ídem. Pág. 222). Es a partir de 1990 que la FIFA avanza en tener mayor influencia política mundial al desarrollar dos aspectos a saber:
El primero, cambio de discursos como:
-Las cláusulas antirracistas.
-El fútbol como un “vehículo pacificador”, así todos recordamos cómo el jugador del Chelsea Didier Drogba pidió una tregua en Costa de Marfil, país enfrentado en una guerra civil, se uniera en una sola bandera durante la Copa de Naciones Africana. Semejantes acciones se tomaron en conflictos como Afganistán e Irak.
-Unidad y compromiso bajo un nuevo rostro de la FIFA internacional.
El segundo, el exponencial crecimiento económico que experimentó en la década de 1990. La FIFA recibe el 1% del aporte de sus miembros y reinvierte las ganancias que generan los torneos internacionales. La FIFA a pesar de ser una organización sin fines de lucro opera como una transnacional. El Comité Ejecutivo de la FIFA “cada uno de los 24 dirigentes recibe 50,000 dólares anuales libres de impuestos, además de eventuales pagos adicionales” (Ídem. Pág. 227). Hoy el negocio funciona además con el manejo técnico de sponsors y derechos televisivos.
En este mundial, en particular, han quedado grabadas en la conciencia de la gente cómo políticas excluyentes, injustas y denigrantes se han manifestado:
El árbitro Somalí Omar Abdulkadir Artan fue deportado de Estados Unidos y no pudo dirigir en la Copa del Mundo 2026 Llegó al Aeropuerto Internacional de Miami el 6 de junio y, tras un interrogatorio de 11 horas, las autoridades migratorias le negaron el ingreso por problemas de verificación.
El maltrato al que fue sometida la delegación de Irán (País agredido por el imperialismo norteamericano y en guerra), al tener ausencia de una visa pertinente para dormir en el lugar en que jueguen un partido, fue obligada a que después de cada partido tenga que pernoctar en México.

«Lumumba Vea» es el apodo de Michel Nkuka Mboladinga, un famoso aficionado de la República Democrática del Congo. Se caracteriza por quedarse completamente inmóvil durante los 90 minutos de los partidos de su selección, imitando la postura de la estatua de Patrice Lumumba. El gesto es un homenaje al primer ministro del Congo y héroe nacional de la independencia. Lumumba fue asesinado en 1961, y al imitar la estatua en su honor, el hincha busca recordar la identidad, resistencia y la historia anticolonialista de su país ante el mundo. Su imagen ha trascendido fronteras, llegando a ser parte de la representación oficial de su selección. Pese a que en algún partido fue impedido de participar, otro congoleño asumió su papel en apoyo a su selección; así con esa decisión del pueblo congoleño: ¡Patrice Lumumba vive!
El presidente estadounidense, Donald Trump, en un hecho inédito, llamó directamente al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir la revisión de la tarjeta roja y suspensión del delantero Folarin Balogun. Balogun había sido expulsado en el partido contra Bosnia y Herzegovina. Tras la llamada, la FIFA retiró el partido de sanción y habilitó al jugador para el siguiente duelo frente a Bélgica y en el que, además, perdieron los Estados Unidos.
Donald Trump, amenaza antes de la final del mundial de fútbol incrementar los aranceles a los productos españoles en 25% y se ve obligado a premiarlos a los seleccionados españoles como campeones mundiales ante todo el mundo.
Las expresiones racistas, destacando ataques xenófobos contra la selección de Francia y comentarios despectivos dirigidos al jugador Kylian Mbappé por parte de figuras políticas y públicas; así la la senadora paraguaya Celeste Amarilla decía que “Mbappé es un camerunés colonizado que funge ser francés”; el ex Presidente francés Manuel Rajoy señaló: “Francia tenía una gran selección, aunque sin franceses”
También han quedado buenas cosas
-La puesta en vitrina de selecciones que nadie conocía en el mundo del fútbol global como la de Cabo Verde o Argelia.
-El relevo en el liderazgo del fútbol mundial en figuras como la de Leonel Messi, como expresión institucional de la FIFA, hacia Lamine Yamal, éste con expresión solidaria a Palestina y lucha contra la expulsión de migrantes en el mundo.
-Francia tiene los mejores delanteros, así que Kylian Mbappé, se corona como el goleador del mundial de fútbol.
-Los seleccionados ingleses se han mostrados muy pechos fríos y gran nivel, no por gusto son los inventores de este deporte.
-Los argentinos, muy aguerridos, levantando banderas como que las Islas Malvinas son argentinas y con rememoraciones de Maradona nos hicieron soñar como Latinoamericanos para poder lograr un nuevo campeonato mundial.
-Pero España, con un fútbol prodigioso, se convirtió justamente en el nuevo campeón mundial. Amarró y logró superar a los franceses que se presentaban como favoritos para mucha gente en el mundo. Y a los argentinos, adormecieron a los gauchos, hasta el final del partido. España es, entonces, un legítimo y buen campeón mundial de fútbol.