Silencio de Conmebol frente al plan de Infantino para “vender” el Mundial

(Xinhua/Jia Haocheng)

Pablo Rodríguez

El silencio de Conmebol frente al plan de Gianni Infantino para “vender” el Mundial se ha convertido en uno de los datos políticos más llamativos de la crisis actual en la FIFA. Mientras UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) se alinean en un rechazo explícito a la creación de una filial comercial, Sudamérica evita pronunciarse y deja abierta la lectura de un apoyo tácito al presidente del organismo.

La iniciativa, bautizada como FIFA Forward Enterprise, busca concentrar los derechos de retransmisión, patrocinios, gestión de entradas y licencias, además de la operación de las competiciones, con una valoración inicial de 20.000 millones de dólares. A cambio, la FIFA ofrece un bono inmediato de 20 millones de dólares por federación y ganancias que podrían superar los 80 millones en 12 años, un incentivo que aumenta la presión sobre las asociaciones que dependen en mayor medida de los recursos centralizados.

En este mapa de alianzas y rupturas, el silencio de Conmebol contrasta con el ultimátum europeo y las advertencias públicas de Concacaf y Asia. Mientras UEFA amenazó con dejar de participar en torneos organizados por FIFA y Concacaf denunció la falta de debido proceso, Sudamérica no ha emitido comunicados ni declaraciones oficiales sobre el plan.

De acuerdo con Emol y otros medios, ese mutismo no implica neutralidad sino una estrategia de prudencia, anclada en la estrecha relación entre el presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez, y Gianni Infantino. Las crónicas destacan que el bloque sudamericano ha sido aliado clave del dirigente suizo, con gestos como la entrega de los partidos inaugurales del Mundial del Centenario 2030, y que ahora evitaría confrontarlo públicamente en un tema que puede redefinir la estructura económica del fútbol mundial.

Señales de alineamiento regional

En paralelo, versiones periodísticas señalan que Conmebol “apoyará el plan” y que su voto podría llegar en bloque, arrastrando a federaciones como la colombiana a una decisión de alineamiento con Infantino. Un reporte de Infobae subraya que la carta enviada por FIFA a las asociaciones advierte sobre posibles recortes de hasta el 75% en los desembolsos para quienes se opongan, a la vez que detalla los montos que recibirían quienes respalden el proyecto.

Para Sudamérica, la ecuación no solo pasa por el dinero inmediato sino por el equilibrio de poder dentro de la FIFA: respaldar al presidente mantendría su influencia en la agenda global, mientras sumarse al frente de rechazo que encabezan UEFA y Concacaf implicaría un choque frontal con Zúrich. Hasta ahora, la región parece apostar por una diplomacia de baja intensidad, sosteniendo canales de negociación mientras deja que otros bloques asuman el costo político de la confrontación.

¿Un bloque bisagra?

La aprobación o caída de FIFA Forward Enterprise depende del respaldo de la mayoría de las 211 federaciones miembro y de las autorizaciones del Consejo de la FIFA, en las que Conmebol (apenas 10 federaciones), tiene un peso relativo. Pero si Sudamérica se alineara con las confederaciones críticas, el plan de privatizar parte del Mundial enfrentaría una suma de votos mucho más ajustada. En cambio si ratifica su apoyo, Infantino sumaría un aliado clave para equilibrar la rebelión de Europa, Norteamérica y Asia.

En este tablero, el silencio de Conmebol se convierte en una jugada en sí misma: no rechaza el proyecto, no respalda públicamente a Infantino, pero mantiene abiertas las puertas para un voto favorable a cambio de recursos y protagonismo político. Hasta que no se agende la votación y se conozca el sentido del voto sudamericano, la región seguirá siendo el “actor bisagra” de una disputa que definirá cuánto control cede la FIFA a los capitales privados sobre su producto estrella: la Copa del Mundo.