Irán seguirá con plan para administrar el estrecho de Ormuz
Irán seguirá con plan para Ormuz, reiteró el presidente del Parlamento Mohammad Baqer Qalibaf al advertir que la administración del estrecho “nunca volverá a ser como antes de la guerra” y que será gestionado por Teherán, en coordinación con Omán, bajo reglas definidas por los propios estados ribereños. El alto funcionario subrayó que, aunque se alcancen acuerdos con Washington para poner fin al conflicto, la supervisión del paso por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial quedará en manos de Irán y de sus socios regionales.
Esta postura se sostiene en el despliegue militar iraní en la zona y en lo que Teherán denomina una “gestión inteligente” del estrecho de Ormuz, donde la Armada y la Guardia Revolucionaria controlan el tráfico y someten a autorización iraní la navegación, especialmente de buques militares o vinculados a fuerzas hostiles. Las autoridades han advertido que el paso podría cerrarse de nuevo si aumentan las agresiones contra aliados de Irán, como el Líbano, o si continúa el bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes.
Irán y Omán, en entendimiento
A la par, Irán y Omán han alcanzado un “entendimiento común” sobre la futura gestión de la vía marítima y han creado comités técnicos para negociar rutas de navegación, servicios marítimos y eventuales tasas por el tránsito de buques. Funcionarios iraníes han dejado claro a Mascate que ningún tercer país, en alusión a Estados Unidos y sus aliados, tiene derecho a interferir en la administración conjunta de Ormuz.
Estados Unidos, Europa y varios países árabes del Golfo rechazan la idea de que Irán cobre una tarifa por el paso de los buques y exigen que la reapertura del estrecho se haga sin nuevas condiciones, al tiempo que mantienen un fuerte despliegue naval en la zona. Trump ha amenazado con “diezmar” infraestructuras iraníes si Teherán no reabre completamente la ruta, mientras Teherán acusa a Washington de “piratería” por el bloqueo a sus exportaciones y sostiene que no cederá el control sobre esta arteria energética.
Analistas señalan que el plan iraní para administrar Ormuz forma parte de una estrategia más amplia para redefinir el orden de seguridad regional tras la guerra, reduciendo el peso del despliegue naval estadounidense y reforzando mecanismos de gobernanza en los que participen potencias regionales y actores como China y Rusia. En ese marco, Teherán insiste en que cualquier solución duradera pasará por reconocer su papel central en la seguridad del estrecho y por el levantamiento del bloqueo y de las sanciones que afectan su capacidad de exportar petróleo.