Fiebre de mundial para ricos…fiebre amarilla para pobres
Eduardo Camin
Seguimos en un mundo maltrecho, lleno de acontecimientos preocupantes ocasionando un desajuste de máxima envergadura, a todos los niveles y en varios ámbitos al mismo tiempo; desajuste climático, desajuste geopolítico, desajuste intelectual, desajuste financiero, desajuste ético, y guerras … muchas guerras.
Aclaramos que no pretendemos realizar un catálogo de las angustias irracionales del estado actual del capitalismo, tampoco se trata de reiterar la impericia o la mala fe de ciertos hombres de Estado, que frente a las dificultades que nos avasallan, buscan sus chivos expiatorios en; la migración, la droga, los vaivenes de la bolsa de valores, el medio ambiente, o las pandemias de todo tipo.
Insistimos, ¿serán excesivos nuestros temores con el andar del Planeta? No lo creemos, al contrario, nos parecen más que justificados y trataremos de demostrarlo, o al menos avanzar en la razón no para acumular piezas de convicción en un sumario, ni para defender por amor propio una tesis personal, sino sencillamente para reflexionar sobre las derivas, de que el navío en el cual estamos embarcados va a la deriva, sin rumbo, sin meta, sin visibilidad, sin brújula en un mar embravecido y que sería menester reaccionar para evitar el naufragio.
No nos bastara con seguir avanzando, rodeando obstáculos, en una verborragia sin retorno, de fórums y cumbres de todo tipo, y para muestra estamos en un mundial de futbol el paradojal circo de los tiempos modernos entreteniendo apasionados sentimientos dejando que el tiempo solucione las cosas. Pero hoy el tiempo hace mucho que dejo de ser nuestro aliado, hoy es nuestro juez, nuestro verdugo y ya estamos en el corredor de la muerte, en ese instante efímero del aplazamiento de la condena.
Cada día, asistimos, al furor con que el periodismo con su cara de circunstancia ama las noticias bomba, los bulos por excelencia simples pero contundentes. Un loco organiza un mundial junto a una organización mafiosa y el balón recorre escenarios multicolores tan simples como latigazos resplandecientes, lo que conlleva que toda información deba ser tan impactante como recurrente, y posea la restallante apariencia de lo insólito.
Toda información busca ser así, menos estadística que apocalíptica y obtener sus rendimientos por el caos que genera. Y en este sentido sin duda la guerra constituye el escenario ideal. Verdaderos o falsos reportajes, montajes publicados, la sustitución de lo real por lo efectista, el hecho por el espectáculo traza las líneas del mundo mediático, actual de la IA.
FIFA y su fiebre mundialista … la OMS y su fiebre amarilla
Epidemiología
La fiebre amarilla es una enfermedad viral aguda transmitida por mosquitos infectados que pican durante el día, principalmente especies de Aedes, Haemagogus y Sabethes, que se encuentra en regiones tropicales de África y América. Un total de 27 países en África y 13 en Centro y Sudamérica se consideran con alto riesgo de transmisión de fiebre amarilla, con la mayor parte de la carga global reportada desde África.
La enfermedad sigue siendo una preocupación importante de salud pública debido a su potencial epidémico y al riesgo de propagación internacional, especialmente en zonas con vectores competentes y baja inmunidad poblacional.
A nivel mundial, se estima que la fiebre amarilla causa entre 67 000 y 173 000 casos graves al año, lo que resulta en aproximadamente 31 000 a 82 000 muertes. La transmisión ocurre a través de picaduras de mosquito en tres ciclos epidemiológicos: silvano (selva), intermedio y urbano, siendo este último el mayor riesgo de brotes grandes en entornos densamente poblados.
El periodo de incubación suele ser de 3 a 6 días. La mayoría de las infecciones son asintomáticas o presentan una enfermedad febril leve caracterizada por fiebre, dolor de cabeza, mialgia, náuseas y vómitos, que generalmente se resuelven en pocos días. Sin embargo, aproximadamente el 15% de los casos progresan a una forma grave de enfermedad, caracterizada por recurrencia de fiebre alta, ictericia, hemorragia e insuficiencia multiorgánica. Entre quienes desarrollan una enfermedad grave, la letalidad puede alcanzar alrededor del 50% en 7–10 días.
Los brotes pueden ser difíciles de detectar y cuantificar, ya que la presentación clínica se solapa con otras enfermedades endémicas como la malaria, el dengue y la hepatitis viral, y los sistemas de vigilancia pueden subnotificar los casos. Durante las epidemias, se estima que el número real de infecciones es entre 10 y 250 veces mayor que las cifras reportadas. Por tanto, la confirmación rápida en laboratorio y la respuesta oportuna son fundamentales para el control del brote.
La vacunación sigue siendo la medida preventiva más eficaz, proporcionando inmunidad de por vida tras una sola dosis, y es fundamental para las estrategias de prevención y control de brotes, junto con la vigilancia y las medidas de control de vectores. Las recomendaciones de la Secretaría de la OMS para la vacunación contra el YF para viajeros internacionales están disponibles.
Descripción de la situación
Insistimos: la fiebre amarilla es una enfermedad viral que se encuentra en zonas de África y América, transmitida por mosquitos infectados. Tras un aumento de casos en América en 2025, la actividad de transmisión continuó hasta 2026. Del 1 de enero al 26 de mayo de 2026, seis países reportaron un total de 79 infecciones humanas junto con múltiples epizooticos, lo que indica circulación silvática activa.
En África, la actividad sostenida continuó en partes de la región, afectando a 13 países de alto riesgo (según la clasificación de la Estrategia para Eliminar las Epidemias de Fiebre Amarilla (EYE)). De enero a mayo de 2026, tres países de África informaron de 16 casos humanos confirmados, con otros 32 casos sospechosos en investigación en otros cinco países. La reciente evaluación rápida de riesgos evaluó las variaciones geográficas en la cobertura vacunal, la evidencia de circulación viral y la presencia de vectores competentes, concluyendo que las poblaciones no vacunadas en países o áreas con antecedentes de transmisión de fiebre amarilla siguen siendo el mayor riesgo.
La dinámica de transmisión está además influenciada por factores ecológicos estacionales, particularmente la
precipitación, la temperatura y la abundancia de mosquitos. Los brotes reportados entre octubre de 2025 y mayo de 2026 en países o áreas con antecedentes de transmisión de fiebre amarilla fueron generalmente consistentes con patrones estacionales o reflejaron lagunas en la cobertura de inmunización. En cambio, los casos detectados en áreas previamente no afectadas sugieren introducción viral y un mayor riesgo de transmisión urbana.
No se detectaron casos importados fuera de las dos regiones afectadas por la OMS, pero la expansión de la idoneidad vectorial, la rápida urbanización, los cambios climáticos y el aumento de la movilidad siguen creando condiciones propicias para la propagación internacional.
A nivel mundial, en 2025 y principios de 2026, la transmisión de la fiebre amarilla silvata (FJ) en zonas de alto riesgo ha estado fuertemente influenciada por la precipitación, la temperatura y la ecología de mosquitos. En 2025, la situación epidemiológica se definió por la transmisión sostenida en África y un notable aumento en América, incluyendo la propagación hacia zonas de menor riesgo.
Veintiséis países de la Región Africana de la OMS y uno de la Región Mediterránea Oriental de la OMS se consideran de alto riesgo para YF según la clasificación de la estrategia EYE. De estos 27 países, 26 han introducido la vacuna contra la fiebre amarilla en su calendario rutinario de inmunización, sin embargo, la cobertura en muchos países sigue por debajo del objetivo, con una cobertura media del 65% en toda la región en 2024.
Desde 2023, ocho países sin actividad reciente han detectado nuevos casos, lo que indica circulación viral en zonas con baja cobertura vacunal y capacidad de vigilancia limitada. En 2025, se registraron dos brotes (en Angola y en la República Centroafricana) junto con varios eventos que requirieron la vacunación de emergencia.
De enero a mayo de 2026, se notificaron 16 casos confirmados en tres países (Burkina Faso, República Centroafricana y Camerún), y se reportaron casos sospechosos adicionales en cinco países (Angola, Costa de Marfil, Gabón, Ghana y Nigeria). La mayoría de las infecciones están relacionadas con la transmisión silvática continua que se extiende a las comunidades rurales y poco inmunizadas. Los acontecimientos recurrentes están sobrecargando los sistemas de salud y aumentando el riesgo de propagación transfronteriza.
Región de las Américas

Los 13 países con alto riesgo de YF según la clasificación de la estrategia EYE incluyen la vacuna en su inmunización rutinaria, aunque la cobertura varía ampliamente. Tras una actividad limitada en 2024, la transmisión se expandió considerablemente en 2025, incluyendo áreas que no habían notificado casos en décadas. La región registró 241 casos y 100 muertes entre finales de 2024 y principios de 2025, un aumento de ocho veces respecto al año anterior.
De enero a mayo de 2026, seis países (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) reportaron 79 casos confirmados, siendo Colombia la más afectada debido a la exposición a los silváticos y los viajes de visitantes no vacunados. La idoneidad ecológica para los mosquitos vectores, la cobertura de vacunación desigual, el aumento de la movilidad humana y la expansión de las zonas urbanas hacia entornos boscosos siguen facilitando la transmisión viral.
La OMS enfatiza la importancia de la vigilancia activa, las pruebas de laboratorio oportunas, la coordinación transfronteriza y el intercambio de información. La vacunación sigue siendo el principal medio para la prevención y el control de la fiebre amarilla. La OMS sigue apoyando a los países en la ampliación de la cobertura vacunal mediante programas rutinarios de inmunización y campañas preventivas de vacunación para reforzar la inmunidad poblacional y reducir el riesgo de brotes.
No obstante, desde hace algún tiempo nuestras razones y artículos son como materia pesada no son solo nuestras palabras, sino nuestras acciones las que no dejan sin luz y esplendor frente a la barbarie de los estados belicistas. No se trata de una sobrestimación de la coyuntura actual fruto de una megalomanía del pensamiento periodístico, sino de una constatación meditada, una correlación de hechos que se avalan con signos palpables.
*Periodista uruguayo residente en Ginebra, exmiembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de Naciones Unidas en Ginebra. Analista Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la