Victoria de Chávez, derrota histórica de la burguesía

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MARIO SANOJA| La actual contienda electoral por la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela adopta una resonancia política mundial que, como ya hemos expuesto en varias notas anteriores, tiene que ver con la crisis histórica que genera el envejecimiento del sistema capitalista europeo-usamericano.

Esta crisis de vencimiento no solamente afecta a los llamados “mercados”, es decir, a la conjunción de especuladores financieros, empresas transnacionales y oligarquías políticas y sociales subservientes que conforman el bloque dominante del sistema capitalista euroestadounidense, sino a la totalidad de las sociedades europeas,  estadounidenses,  canadienses y sus franquicias políticas en América Latina.

El dogma de la austeridad, basado en el concepto calvinista e individualista del trabajo duro… impuesto a los pobres para beneficiar a los ricos, está liquidando a la clase media, media y alta, que se fortaleció con el auge del Estado de bienestar socialdemócrata y nacionalsocialista que dominó la sociedad europea luego de la primera guerra mundial, para que sus miembros, así como las clases populares, paguen los costos del fiasco financiero y social que les deja el capitalismo neoliberal.

La crisis del capitalismo neoliberal ya la vivimos y combatimos en Suramérica, particularmente los venezolanos/as, los argentinos/as, los brasileños/as, los bolivianos/as y los ecuatorianos/as en las décadas finales del siglo XX, logrando finalmente sacudirnos, unos más otros menos, a la clase de latifundistas, prestamistas-banqueros, comerciantes y politiqueros de toda laya que se apoderó de los Estados y los gobiernos nacionales luego de las guerras de Independencia en los albores del siglo XIX.

En Venezuela, el proceso de liberación nacional que destronó a los gurús neoliberales tiene fechas: 27 de Febrero de 1989, 4 de Febrero de 1992, noviembre de 1992, 11 de Abril de 2002, 2 de Diciembre de 2002… 7 de Octubre 2012, y nombre y apellido: Hugo Chávez Frías. Este proceso de liberación ha tenido como meta, visibilizar y promover la clase social popular que había sido explotada, ocultada e invisibilizada por todos los gobiernos que, desde la creación del Estado Liberal Burgués en 1830, han expoliado, difamado y despreciado a las clases populares venezolanas.

El origen de la lucha de clases en Venezuela se remonta al siglo XVI, pero su fase abierta y violenta comienza con la Guerra de Independencia que culmina con la instalación del Estado Liberal Burgués. El siglo XIX fue una época de rebeliones, montoneras y guerras civiles, expresión de las luchas intraburguesas por el control del Estado y el gobierno nacional que utilizaron la frustración y la desesperanza de las  clases sometidas que añoraban una revolución social, para utilizarlas como carne de cañón en sus disputas de clase.

Los años finales del siglo XIX y las décadas iniciales del siglo XX marcan la fase de consolidación del Estado Liberal Burgués y la sumisión de la clase burguesa nacional a los designios neocoloniales del capitalismo euroestadounidense. El control de la industria petrolera por parte de la Standard Oil (USA) y de la Shell (Inglaterra-Holanda) y la serie de dictaduras militares y civiles -impuestas por el imperio- que se sucedieron hasta 1998, etapa histórica conocida como IV República, consolidaron el poder de la burguesía vernácula venezolana que fungía como franquicia política neocolonial.

El error táctico de dicha burguesía fue tanto haberse creído políticamente infalible y necesaria para la gobernabilidad de  Venezuela, como haber creído que el imperio estadounidense a quien representa, duraría “for ever”, para siempre. La década de los años 80 del pasado siglo marcan la inflexión de la clase burguesa y el ocaso de los partidos políticos que la sustentaban, hecho que explica la locura megalómana de querer imponernos un ajuste neoliberal que fracasó en Venezuela y en Suramérica casi medio siglo antes que en Europa y Estados Unidos.

La revolución bolivariana y su paladín, Hugo Chávez Frías, son expresión de una nueva fase de la lucha de clases de vieja data en Venezuela. Los marginados/as de siempre ahora han tomado el control de buena parte del Estado Nacional y del gobierno que ahora se encamina a ser popular y comunal, apoyados en una Fuerza Armada Bolivariana que los hombres y mujeres populares comandan y sirven. Así mismo, los marginados y marginadas viven  y participan en un sistema social que resuelve sus problemas vitales básicos; salud, educación, vivienda, alimentación, seguridad social y los coloca en la vanguardia  del proceso de transformación histórica de la vieja sociedad venezolana.

Los miembros de la vieja clase burguesa, decadente, no encuentran acomodo en esta nueva fase de nuestra historia. Por eso se quieren ir “demasiado” a los países que ellos creen representan sus valores de clase dominante, pero encuentran allí que el mismo capitalismo neoliberal es el verdugo que está decapitando tanto las clases medias como las populares en Europa y Estados Unidos.

Esa desesperación explica la alianza de Capriles Radonsky con Uribe Vélez, otro megalómano burgués desesperado que ya fue triturado por la aplanadora de la Historia, para mantenerse anclados en el pasado. La clase burguesa y la derecha venezolana están en decadencia; por eso el olfato político hace que  la gente se aparte de ese cadáver insepulto por razones de higiene.
La victoria electoral del Presidente Comandante Chávez y de la Revolución Bolivariana el 7 de Octubre de 2012, abre una nueva fase histórica de la sociedad venezolana que se inscribe, a su vez, dentro de los cambios estructurales que están sacudiendo  la sociedad mundial. No hay vuelta atrás. Escuálidos burgueses, como diría Dante Aligheri, “lasciate ogni speranza de vincere”, o dicho en buen criollo: corred o encaramaos. Viviremos

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