Venezuela y una lección de cómo resistir al imperialismo

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ven-no-podranMaximiliano Pedranzini|

El destino para los gobiernos populares de Nuestramérica parece estar trazado por un orden que hace emerger del fondo de la historia las experiencias más infaustas que hayamos tenido como pueblo. Con un clima marcado por el reciente golpe de Estado en Brasil y el conflicto minero en Bolivia, el pueblo venezolano organizado en masa, ha decidido desplegar su protagonismo tomando las calles para hacerle frente a la ofensiva desestabilizadora de la oligarquía y el imperialismo estadounidense coordinada desde Caracas para derrocar al presidente Nicolás Maduro. Pero esta avanzada imperialista continúa urdiéndose en las sombras y ponerla al descubierto es imprescindible.

Con este contexto regional signado por la incertidumbre, la pregunta surge inevitable como un imperativo del aquí y ahora: ¿cómo resistir al imperialismo? Venezuela responde a esto dando una lección de cómo hacerlo, de cómo se tiene que defender la democracia: con el pueblo tomando las calles y construyendo unidad popular con movilización, como quedó demostrado en las sucesivas jornadasde manifestación llevadas adelante en este último tiempo. Ese es el único camino en la lucha contra los intentos destituyentes de la derecha, encargada de hacer el trabajo sucio de Washington, y Venezuela lo viene recorriendo a brazo partido y con firme convicción sin desviarse un solo centímetro desde que lo iniciara el comandante Hugo Chávez en 1999.

Sin embargo, esta ofensiva se replica con la misma intensidad y virulencia en los recintos del Mercosur, donde los miembros fundadores -en resolución unánime- decidieron quitarle la Presidencia Pro Tempore y asumieron la presidencia de manera rotativa, deslegitimando a Venezuela como miembro pleno y de esta forma aislarla de organismo. Esto pone de manifiesto la derechización del bloque después de lo sucedido en Brasil conla presidenta Dilma Rousseff.

Esta es una lección que tenemos que ir aprendiendo sobre la marcha, con la urgencia que dicta este tiempo apremiante y adverso por los acontecimientos que se han venido suscitando y que están poniendo en jaque la democracia y unidad de la región.Por eso es menesterdenunciar elcomplot golpistaque se urde bajo las alas del nuevo Plan Cóndor para que no ocurra lo de Brasil. Es quizá una lección que debería aprender la conducción del Partido de los Trabajadores (PT) para que sepan defender la democracia, las conquistas sociales adquiridas en la última década y a su líder histórico, quien hizo que todo eso fuera posible: Lula da Silva.

El antiimperialismo para la Revolución Bolivariana se ha constituido en una política de Estado, fundamental para defender la soberanía y el derecho de autodeterminación del pueblo venezolano, que son, en rigor, los de la Patria Grande.

*Ensayista. Miembro del Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales “Felipe Varela”, de Argentina.