Un millón de muertos, el saldo de la guerra antiterrorista de EEUU tras el 11-S

David Brooks-Jim Cason

Hace 25 años Estados Unidos proclamó una “guerra contra el terrorismo” que ha costado casi un millón de vidas en el extranjero y ha servido para criticar y perseguir a disidentes dentro del país; actualmente es empleada por el presidente Donald Trump para justificar conflictos contra Irán y Cuba, así como el asedio contra inmigrantes y opositores locales.

En este aniversario del primer ataque de fuerzas extranjeras al territorio estadunidense (con la simbólica excepción de la incursión de Pancho Villa a Columbus, Nuevo México), se realizó una serie de actos que culminaron con la remembranza de la destrucción de las Torres Gemelas, donde murieron 2 mil 753 personas (en total, perecieron 2 mil 997 en los ataques de ese día, incluidos al Pentágono, en un campo de Pensilvania y los pasajeros de los aviones).

Entre los estadunidenses mayores de 10 años de edad en 2001, 93 por ciento recuerdan exactamente dónde estaban cuando llegó la noticia del derrumbe de las Torres Gemelas, según una nueva encuesta de Pew Center. El día, conocido como 9-11 o 11-S por la fecha, está grabado en la memoria colectiva del país.

Casi inmediatamente después del atentado terrorista, Estados Unidos empezó a preparar una guerra contra Irak (país que nada tuvo qué ver con el ataque) y Afganistán. Generó y nutrió un ola contra el Islam que incluyó el arresto de cientos de musulmanes mientras miles enfrentaron procesos de deportación. Pero este viernes, en la ceremonia cen-tral en el parque monumento en la Zona Cero, donde se alzaban al cielo las Torres Gemelas, el anfitrión será un musulmán: el alcalde inmigrante y socialista Zohran Mamdani.

La era pos 11-S se definió por sus guerras y la persecución de “enemigos” internos, pero también por un masivo movimiento que rechazó ese esquema, generando solidaridad tanto dentro del país como con otras naciones, impulsando un cambio progresista bajo las sombras de quienes usaron las torres para propósitos derechistas.

El 20 de septiembre, nueve días después del 11-S, el presidente George W Bush declaró una “guerra contra el terrorismo”. Lanzó lo que sería la incursión bélica más larga de la historia de Estados Unidos contra Afganistán, el 7 de octubre de 2001, que duró 20 años.

La guerra contra Irak comenzó en 2003 bajo la misma justificación. El “terrorismo” se convirtió en el nuevo enemigo externo e interno. Sustituyó al comunismo y a las drogas como las máximas amenazas.

Hoy, el término “terrorismo” se aplica a todo, desde enemigos externos, entre ellos Cuba e Irán, como a viejos adversarios, bautizando a los cárteles y narcotraficantes como organizaciones terroristas, o hasta fusionando bajo ese nombre a nuevas amenazas, como el “islam-comunismo”.

Campo de batalla en 78 países

Son 25 años de guerra y los costos son enormes. El actual gobierno estadunidense continúa con lo que llama actividades antiterroristas en 78 países. Se calcula que aproximadamente 4.5 millones de personas han muerto directa e indirectamente por las guerras pos 11–S (por lo menos 940 mil fallecieron debido la violencia bélica) y han sido desplazadas por lo menos 38 millones de personas de sus hogares; el gasto estadunidense en los conflictos supera 8 billones de dólares, según el proyecto Costs of War de la Universidad Brown.

Después de tres años del retiro de Estados Unidos de Afganistán, ¿qué ...
La presencia de Estados Unidos en Afganistán duró 19 años, 10 meses y 23 días, desde el 7 de octubre de 2001, hasta 30 de agosto de 2021. Murieron 2.442 soldados estadounidenses y 1.144 soldados de diferentes países de la OTAN y al menos 3.846 contratistas. Los números parecen limitados en comparación a los 51.191 soldados afganos muertos en el mismo período, además de entre 47.000 y 71.000 civiles y entre 66.000 y 73.000 miembros de las fuerzas de seguridad afganas.

Las medidas antiterroristas inventadas en la era pos 11–S se emplean como justificación para ataques militares en el extranjero, como a las lanchas destruidas bajo el argumento de pertenecer a narcos y contra otras naciones, pero también a opositores dentro del país. Hay dos tipos de medidas: contra quienes llevan a cabo un atentado terrorista y hacia quienes ofrecen “apoyo material” a aquellos que cometen los actos violentos.

Son acciones legales muy ambiguas –se acaba de enjuiciar a ocho activistas en Texas que protestaban contra un centro de detención de inmigrantes y confrontaron a agentes y policías; fueron condenados a un total, entre todos, a 450 años– que prevén décadas de cárcel a los acusados de participar y/o apoyar un acto de terrorismo.

Vale recordar que el terrorismo doméstico de estadunidenses blancos es causante de muchos más actos criminales que los ejecutados por actores extranjeros o islámicos; de hecho, hasta el retorno de Donald Trump, el Departamento de Seguridad Interna y agencias de inteligencia definían como la mayor amenaza de seguridad interna a las agrupaciones locales de extrema derecha.

Jahreschronik 1995 - Was war euer Moment? (Schule, Politik, Menschen)
Atentado ultraderechista en Oklahoma

El mayor acto de terrorismo doméstico fue cometido en 1995 contra el edificio federal en Oklahoma City, donde murieron 167 personas y cientos más resultaron heridas. Los responsables eran Timothy McVeigh y Terry Nichols, ultraderechistas blancos.

Durante estos 25 años también hubo otros cambios que siguen brotando hasta hoy. El movimiento contra la guerra en Irak fue más grande en sus expresiones en las calles que el de Vietnam, y las manifestaciones contra el neoliberalismo altermundistas, Ocupa Wall Street y nuevas alianzas cimentadas en las dos campañas electorales presidenciales de Bernie Sanders, expresaron una oposición constante al esquema establecido de la era pos 11–S por las cúpulas políticas.

También vale recordar que después del gobierno de Bush y su grupo neoconservador que impuso el esquema bélico pos 11–S, se eligió al primer presidente afroestadunidense, que prometió “el cambio”. Fuerzas progresistas siguen condenando las guerras, rechazan la etiqueta de “terrorismo” contra países como Cuba y no sólo eligieron a un musulmán en la ciudad más grande del país, sino que otro progresista con la misma creencia religiosa ganó contra la cúpula para ser candidato al senado por Michigan, mientras Ilhan Omar y Rashida Tlaib (primera palestina-estadunidense en el Congreso) continúan enfrentando a la ultraderecha cada vez con más aliados.

Conmemoración sin Trump

La mañana de este viernes, familiares de los caídos, incluidos bomberos, policías y personal de emergencia que murieron al intentar rescatar a víctimas, y también a los que después padecieron enfermedades causadas al ser expuestos a los venenos en el aire y en los escombros, y algunos políticos escucharán seis campanadas en la ceremonia conmemorativa.

Trump decidió no venir porque no se le permitió hacer declaraciones como es la regla con todo político. Las campanas replicarán a las 8:46, cuando el primer avión impactó la torre norte; 9:03, momento en que la segunda nave se estrelló contra la torre sur; 9:37, cuando otra aeronave cayó intencionalmente en la sede del Pentágono; 9:59, hora en que se derrumbó la torre sur; 10:03 tiempo en que el vuelo 93 se desplomó en un campo en Pensilvania, y a las 10:28, cuando se derrumbó la segunda torre.

Entre las campanadas se dará lectura a los nombres de las casi 3 mil víctimas. Este aniversario habrá una séptima campana por los miles que han muerto desde entonces por cáncer y otras enfermedades causadas por el atentado, y también por suicidios relacionados con ese evento.

También se repitieron eventos marcando cada aniversario, desde faros emitiendo dos rayos de luz desde la Zona Cero –marcando donde estaban las torres– a un espectáculo de drones que dibujaron en tres dimensiones maquetas de las torres, así como la colocación de 2 mil 753 sillas vacías en el parque Bryant, expresiones artísticas en baile y música. Pero no hay campanas ni lectura de los millones de nombres que han muerto, fueron heridos o desplazados en otros países por acciones justificadas por este ataque, algo que sigue hasta hoy.

La era pos 11–S sigue en disputa.

* Corresponsales del Periódico La Jornada de México en EEUU