Lula o Flavio, una elección que amenaza decidirse en segunda vuelta
Juraima Almeida
Entre las defensas partidistas y las interpretaciones polarizadas del escándalo, la corrupción aún no ha derrocado a Flávio Bolsonaro, pero el votante independiente y más volátil se convierte en el árbitro decisivo de una elección que probablemente se decidirá en la segunda vuelta.
El presidente Lula da Silva acusó a miembros del clan Bolsonaro de promover acuerdos internacionales y esquemas financieros para financiar la estancia del exdiputado federal Eduardo Bolsonaro (PL) en territorio estadounidense. Durante una entrevista concedida este miércoles (30) a un grupo de comunicadores alternativos, el jefe del Ejecutivo vinculó las transferencias financieras relacionadas con la producción de la película biográfica » Caballo Oscuro» a una estrategia de apoyo financiero en el extranjero.
El presidente también dirigió sus críticas a las investigaciones en curso sobre transacciones financieras sospechosas y apuntó a la relación entre el senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro (PL), el exdiputado Eduardo Bolsonaro y el banquero Daniel Vorcaro, excontralor de Banco Master. «Hay un hijo conspirando contra Brasil, un exdiputado, que recibe dinero de Vorcaro. Ese dinero famoso de la película [Caballo Oscuro] es el dinero que él [Flávio Bolsonaro] tomó de Vorcaro para enviarlo a Eduardo para su sustento allí [en Estados Unidos]», declaró el jefe del gobierno federal.
La declaración del presidente hace referencia directa al llamado caso Dark Horse , una investigación llevada a cabo por la Policía Federal y la Fiscalía Federal sobre presunto lavado de dinero, corrupción y evasión fiscal en la financiación de un proyecto audiovisual biográfico sobre Jair Bolsonaro. La figura financiera clave identificada por las investigaciones es Daniel Vorcaro, quien está siendo investigado en relación con la liquidación y el fraude en Banco Master.
Informes de la Policía Federal y del Consejo de Control de Actividades Financieras indican que Vorcaro actuó como el principal financiador de la película, transfiriendo millones de dólares a través de fondos y estructuras de inversión en el extranjero, como Havengate y Entre Investimentos.
El candidato de la ultraderecha brasileña estudió derecho e inició su carrera política a los 21 años como diputado regional. En 2019 llegó al Senado, cargo en el que se ha mantenido hasta la fecha, siempre bajo el peso de su apellido. Su camino político, sin embargo, ha estado cargado de sombras judiciales y en su historial figuran casos por lavado de dinero, denuncias por un supuesto esquema de empleados fantasma y millonarias compras inmobiliarias en efectivo.
Por su parte, el exdiputado federal Eduardo Bolsonaro es citado en informes de la Policía Federal por su participación en negociaciones en Estados Unidos relacionadas con la gestión de los recursos destinados a la producción. La policía y la Fiscalía Federal se centran en investigar si los fondos destinados a la película cubrieron los gastos personales y de manutención de Eduardo durante su estancia en Estados Unidos, a través de un circuito financiero internacional compuesto por empresas fantasma y estructuras ubicadas en paraísos fiscales o en el extranjero.
Flavio: orgías, relojes de lujo y favores
El senador brasileño y candidato presidencial del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, quedó en el centro de una nueva controversia tras una investigación periodística que reveló mensajes, audios, fotografías y documentos entregados por su exsocio comercial Alexandre Santini.
Otro de los episodios involucra al juez del STF Kassio Nunes Marques. De acuerdo con los mensajes publicados por PlatôBR, Flávio Bolsonaro habría contactado al magistrado para tratar los intereses de un cliente de Santini.
El material, publicado por el medio PlatôBR, incluye registros sobre orgias con trabajadoras sexuales, regalos de lujo como un Rolex de oro y gestiones del ultraderechista ante un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) en favor de los intereses de un cliente.
Santini fue socio de Flávio Bolsonaro en una franquicia de la chocolatería Kopenhagen ubicada en un shopping de Barra da Tijuca, en Río de Janeiro. El negocio había quedado bajo la lupa del Ministerio Público de Río de Janeiro en el marco de las investigaciones por las llamadas “rachadinhas”, un esquema por el que asesores de legisladores entregaban parte de sus salarios a sus jefes políticos. La franquicia fue posteriormente clausurada y la sociedad entre ambos terminó en medio de una disputa económica.
Según PlatôBR, Santini comenzó a recopilar y conservar mensajes, audios, fotografías y documentos durante el conflicto con Flávio. Entre ese material aparecen conversaciones que, según la investigación, registran la organización de encuentros con trabajadoras sexuales y la participación del candidato presidencial en algunas de esas reuniones. El contenido también incluye una declaración atribuida a Flávio Bolsonaro en la que reconoce haber cometido errores que afectaron a su familia.
La investigación también señala que, durante la presidencia de su padre Jair Bolsonaro (2019-2022), amigos del actual
candidato se acercaban a Flávio debido a su acceso al entorno presidencial y a distintos organismos del Estado. El medio sostiene que esas personas pagaban gastos personales y le hacían regalos de alto valor, entre ellos un Rolex de oro blanco valuado en 305.000 reales. Mientras, al mismo tiempo, buscaban utilizar sus contactos e influencia para resolver asuntos de sus clientes o intereses empresariales ante el gobierno.
El ministro de Relaciones Institucionales del gobierno de Lula, José Guimarães (PT), expresó en redes sociales al conocerse el artículo periodístico: “¡No son chismes! ¡Son registros!”. Guilherme Boulos, ministro de la Secretaría General de la Presidencia, criticó la doble vara del hijo del exmandatario sobre la cuestión de las orgías. “El cinismo de Flavio Bolsonaro es increíble. De día, hace discursos de defensor de la familia y de la moral cristiana. De noche…”, escribió en X.
Dark Horse
Bolsonaro hijo también está en la mira por una investigación abierta sobre la financiación de “Dark Horse”, una película sobre la vida de su padre, por sospechas de lavado de dinero, evasión de divisas y corrupción, acusaciones que ha negado, reiterando que se trató de un patrocinio privado y legal. “No tengo nada que esconder, la película es totalmente legal”, dijo el candidato en uno de sus actos de campaña.

El candidato ultra admitió en mayo haber pedido giros millonarios para “Dark Horse” al banquero Daniel Vorcaro, actualmente detenido por un megafraude financiero. El sitio Intercept Brasil reveló ese mes mensajes de audio de Flávio Bolsonaro a Vorcaro, pidiéndole dinero para la película. El costo de la producción supera la suma de “Aún estoy aquí” y “El agente secreto”, los últimos dos filmes brasileños nominados al Óscar, según la prensa local. Se sabe poco sobre la “biopic”, excepto que retrata a Bolsonaro como alguien que “luchó contra el sistema”, como se vio en avances.
Según documentos judiciales, la investigación apunta a que Flávio Bolsonaro tuvo reuniones personales con Vorcaro y conversaron varias veces sobre ese financiamiento. Señala además una transacción internacional de 12,3 millones de dólares de una empresa ligada indirectamente a Vorcaro a otra relacionada con un abogado de su hermano Eduardo Bolsonaro, quien orientó cómo el dinero podía ser gestionado en Estados Unidos.
Flávio Bolsonaro primero desmintió relaciones con Vorcaro, pero luego admitió haberle pedido fondos y negó irregularidades. El banquero terminó detenido por sospechas de fraude tras dejar una deuda de más de 7.000 millones de dólares, que llevó a la liquidación de su banco Master. La investigación reveló conexiones de Vorcaro con jueces y políticos de distintos colores.
Las condenas de la familia
No solo Flávio Bolsonaro está salpicado por las investigaciones. Por un lado, su progenitor cumple una pena de 27 años por intentar derrocar al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva tras perder los comicios de 2022. Por otro lado, su hermano Eduardo Bolsonaro fue condenado días atrás a un año de prisión por la Corte Suprema en un juicio por difamación contra una parlamentaria.
En un juicio virtual cuyos últimos votos se conocieron en la noche del viernes, el Supremo Tribunal Federal, por siete votos a favor y tres en contra, consideró al exlegislador radicado actualmente en Estados Unidos culpable de haber difamado a la diputada Tabata Amaral. Se trata de la segunda condena sufrida por Eduardo Bolsonaro desde que abandonó Brasil hace un año al alegar sufrir una persecución política y judicial en su país. En junio pasado, el mismo STF le impuso una pena de cuatro años y dos meses de prisión tras hallarlo responsable del crimen de coacción a la justicia.
*Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
