Solidaridad internacional con Cuba asfixiada
El Convoy Nuestra América hermanó pueblos
Sergio Ferrari
El Convoy Nuestra América, caravana de solidaridad internacional con Cuba, llegó a la Isla caribeña la segunda quincena de marzo. El día 20, cientos de representantes de más de 30 países fueron recibidos oficialmente por las autoridades. Habían transportado varias toneladas de alimentos, medicamentos y ayuda humanitaria. “La Caravana constituyó una iniciativa simbólica para expresar al pueblo cubano que no está solo”, explica el médico suizo Franco Cavalli.
Una eminencia científica que presidió la Unión Internacional contra el Cáncer (2006-2008), Cavalli fue diputado nacional durante varias legislaturas y fundador de la ONG mediCuba, organización comprometida a nivel suizo y europeo en la promoción de la solidaridad médico-científica con el país caribeño.
Asedio asfixiante
P: Esa crisis energética significa un aumento adicional de la presión ya existente contra la nación caribeña…
El país se confronta a una semiparálisis tanto productiva como de los servicios básicos. Especialmente a partir de la ayuda china está haciendo ahora –tal vez un poco tarde– un esfuerzo excepcional para instalar enormes parques de paneles solares. Seguramente en un par de años Cuba será mucho menos dependiente del petróleo. Washington lo sabe y entonces implementa ahora este bloqueo energético extremo.
P: ¿Puede describirnos lo que vio en su reciente estadía?
FC: La situación es espectral. Si va bien, la gente cuenta con cuatro horas de electricidad al día, mientras que por la noche todo está apagado, como en una verdadera situación de guerra. El tráfico se reduce al mínimo, desapareció el turismo y las fábricas producen al mínimo o están paradas. Los cubanos, como resultado de un transporte público casi inexistente, se ven obligados a caminar diez kilómetros al día para ir a sus centros laborales, en tanto quienes trabajan en los hospitales a menudo duermen ahí.
Posible diálogo en puertas
P: El Gobierno cubano ha afirmado en estos últimos días de marzo su disposición y apertura para un diálogo respetuoso con Washington. ¿Cómo evalúa esa posición?
FC: Creo que el Gobierno está dispuesto a un diálogo y a una apertura especialmente económica, que me animaría a calificarla como “a la vietnamita”. Con la posibilidad de inversión y de compras en Cuba para los cubanos que viven en Estados Unidos. Facilitando la inversión extranjera y liberalizando el mercado interno. A partir del intercambio con algunas personalidades políticas nacionales tuve la impresión de que no están dispuestos a aceptar imposiciones políticas.
Romper el bloqueo
P: En esta situación de extrema complejidad ¿qué significado tuvo la Caravana solidaria Nuestra América?
FC: La Caravana llevó toneladas de ayuda humanitaria a Cuba –alimentos, medicamentos y paneles solares– tanto por vía marítima como aérea. A pesar de la situación dramática que enfrenta la Isla, entre los casi 700 participantes (150 de Estados Unidos) el entusiasmo fue enorme. La población cubana está exhausta y las personas que encontramos durante nuestra estadía expresaron su enorme agradecimiento por la ayuda brindada por la Caravana. La pregunta, sin embargo, sigue siendo cuánto tiempo más podrá resistir Cuba en estas condiciones extremas que tocan ya la propia sobrevivencia de la vida cotidiana del país.
Quiero insistir en que nuestra presencia expresó que Cuba no está sola a nivel de solidaridad entre los pueblos. Es
Hasta ahora, la solidaridad la asumíamos fundamentalmente nosotros, gente de cierta edad que conocimos la revolución casi desde sus inicios, que nos formamos políticamente teniendo al Che Guevara como referente. Estas nuevas generaciones prueban que tenemos un relevo sólido y con proyección futura. Debo decir que, de mi viaje anterior, en diciembre pasado, había regresado a Suiza con un sentimiento de profunda preocupación por la situación objetiva que encontré en la Isla. Hoy, aunque la situación es aún más difícil, regreso más confiado, viendo también que, así como crecen las dificultades, sigue aumentando esta renovada solidaridad.
No puedo negar que muchos cubanos están tristes. Dicen: “Hemos ayudado con médicos contra la epidemia de Ébola y contra el COVID a muchos países; miles de cubanos murieron en Angola para combatir al colonialismo. Y ahora ningún gobierno abre la boca; ni siquiera Pedro Sánchez habla contra este intento criminal de asfixiar a Cuba”. Sienten que, desde la perspectiva gubernamental, están solos (https://www.youtube.com/