Richarlison, la estrella de Brasil: Un mínimo de dignidad e igualdad para todos

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Juraima Almeida | 

La selección brasileña de fútbol venció a Serbia, por 2-0, en  la apertura de la Copa del Mundo en Qatar. Lo más destacado del “scratch” de Brasil fue el delantero Richarlison (hoy en el Everton de Inglaterra), con dos goles marcados en el segundo tiempo.

El primero fue de rebote, tras una jugada de Neymar y un disparo de Vinicius Júnior. El segundo, fue una “pinturita”: tras un centro de Vinicius ensayó una palomita para dominar el balón y luego subió y remató con una bonita volea, sin posibilidad para el golero serbio Vanja Milinković-Savić.

Con la brillante actuación, Richarlison dominó las redes sociales después del partido. En Twitter, el atacante tiene más de 1,5 millones de menciones. Además de la actuación del astro sobre la cancha, los internautas también destacaron su actuación fuera de las cuatro líneas.

(Xinhua/Lan Hongguang)

En plena  pandemia de covid-19, por ejemplo, el jugador se alió con la Universidad de São Paulo (USP) y ayudó a recaudar fondos para el desarrollo de investigaciones científicas. El año pasado, su bota utilizada en la victoria sobre Perú, en la semifinal de la Copa América, recaudó casi 7.000 resales para el programa USP-Vida.

“Cuando empezó la pandemia teníamos poca información y no sabíamos muy bien lo que estaba pasando. Estaba muy inquieto atrapado dentro de la casa sin saber qué hacer. Entonces, junto con mi personal, decidí concentrar las acciones en un solo lugar y difundir información correcta y útil a la gente, usando mis redes sociales y mis apariciones en la prensa también”, dijo Richarlison, en entrevista con UOL.

El crítico de Bolsonaro

En una entrevista con el diario deportivo argentino  Olé , en septiembre del año pasado, Richarlison criticó el gobierno del futuro expresidente Jair Bolsonaro, rompiendo así el paradigma del pelotero despolitizado, que predominó en los últimos años. “Dudo mucho que un brasileño pueda aplaudir hoy, con todo lo que pasa. A medida que se disparan los precios, la inflación, el hambre y el desempleo, muchos políticos y políticas se preocupan por sus propias causas”.

En la ocasión, también lamentó el uso político de la camiseta de la selección, acaparada primero por el  golpe de Estado derechista , de 2015, y luego, por el  bolsonarismo . “Hoy en día la gente se lleva mucho (la camiseta) al lado político. Eso nos hace perder la identidad de la camiseta y la bandera amarilla”, comentó el delantero. “Creo que es importante que yo, como jugador, hincha y brasileño, trate de llevar esta identificación a todo el mundo. Es importante reconocer que somos brasileños, tenemos sangre brasileña y llevamos eso al mundo”, dijo.

“Yo ni siquiera terminé mis estudios, pero no se necesita un diploma para entender que mucha gente es intimidada, perseguida y muerta por el racismo, todos los días en Brasil. Leí que el 75% de la población pobre es negra y que el 76% de las personas muertas todos los años también es negra. ¿Coincidencia? No es necesario saber matemáticas para concluir lo obvio”. señaló

“Ustedes saben que nunca tuve partido político. Las personas de donde yo vengo no tienen voz, ni siquiera una oportunidad. No necesito de un partido para saber que es errado dejar sin energía por 22 días a un estado, o que todavía es un derecho básico tener comida en las mesas, salud, educación y vivienda, Nunca entré en un laboratorio, pero sé que la ciencia es la única salida para todos los momentos. Mi cuerpo, por ejemplo, necesita de la ciencia para hacer lo que hago”, añadió.

“El fútbol me salvó. Es por eso que hoy hablo, me posiciones y muestro mi indignación por el mínimo de dignidad e igualdad para todos los brasileños que no tuvieron la misma suerte que yo”, señaló, harto de tantas manifestaciones volsonaristas de algunos de sus compañeros de selección.

La ruta de Sócrates

En 1981, Sócrates ya estaba recibido de médico y se había transformado en ídolo del Corinthians (Foto: Shutterstock)Al médico y futbolista Sócrates sólo un enemigo pudo vencerlo. No fue la feroz dictadura brasileña que silenció al país durante dos décadas y a la que se animó a enfrentar con creatividad. Tampoco los defensores rústicos que intentaban frenar a como dé lugar la fantasía que generaba desde la plasticidad de su metro noventa.

Mucho menos fue un conflicto la obligación que le impusieron sus padres de recibirse en una carrera universitaria antes de dedicarse de lleno al fútbol. No lo pudo detener la profunda depresión en la que se sumergió al emigrar al lejano fútbol italiano. A Sócrates sólo pudo destruirlo el vicio por el alcohol.

Fue un jugador de fútbol maravilloso, uno de los mayores cracks que dio Brasil. Y sin embargo, eso es apenas una parte de la biografía de alguien que se transformó en símbolo, en mito y, más inesperado aún para un futbolista, en líder social. El hombre que creó la Democracia Corinthiana. Un plantel de fútbol que en el medio de un gobierno militar implantó la democracia en el equipo para tomar absolutamente todos las decisiones; hasta las más insólitas.

“En plena dictadura militar de Brasil, los jugadores de Corinthians tomaron el poder. Durante dos años instauraron la Democracia Corinthiana. Ellos, los jugadores, decidían todo. Corinthians en esos dos años de luminosidad democrática convocó a las mayores multitudes en los estadios de Brasil. Hizo posible el milagro de ganar dos veces seguida el campeonato de Brasil y ofreció el fútbol más vistoso de todos”, lo resumió Eduardo Galeano en su ciclo Otra historia desconocida.

https://www.infobae.com/new-resizer/Px1265dvAcYD5NTvSKAsBN_EUXY=/960x540/filters:quality(80)/infobae-thumbnails.s3.amazonaws.com/11-12-2019/t_5a7430d8dd314ac582b6f3647a603317_name_democracia_2.jpgTan claro con la pelota en los pies como al momento de dar un discurso, el Doctor Sócrates, compañero de Diego Maradona en el Napoli y en la propuesta de un sindicato de futbolistas, señalaba entonces que “Esto es lo que todos quieren: que cada jugador sea un alienado. El jugador sólo tiene que jugar. No puedes pensar, ni participar, nada. No puedes ir a un bar a tomar una cerveza con amigos, no puedes ir a ver un show, una película, y mucho menos tener una opinión política”.

“Cuando llegué a Sao Paulo, sólo quería jugar hasta que participara en un Mundial. Hoy eso ha cambiado, porque descubrí que al jugar al fútbol también puedo, como figura popular, ser intermediario de las aspiraciones y ansiedades de miles de personas que se identifican conmigo, que me ven como un guerrero de su lucha”, relató a Placar.

“Cuando llegué a esta conclusión, me volví más activo, aceptando que era popular. Fue entonces cuando comencé a hablar y exponerme. ¡Y sucedió algo hermoso: la gente comenzó a llamarme “flaco” y ya no era doctor! Se dieron cuenta de mi cambio. Cuando decidí asumirlo, supe que podría estar jugando mi imagen y mi carrera. Pero tenía que hacerlo”, añadió.

“Todos saben que el jugador tiene una tremenda ascendencia política. Solamente el mismo jugador no lo sabe. Y siempre podan en la raíz. Si reaccionas, pierdes tu trabajo. Y si los máximos dirigentes lo quieren, ya no juegas en ningún lado”, le explicó a la revista Placar en abril de 1983. Fue el hombre que comprendió a la perfección la penetración del fútbol en la sociedad, la pelota como una esfera política, un concepto de transformación, una vía para masificar un mensaje, generar un debate.

Y, entonces, cuando el poder esperaba que Neymar le dedicara algún gol a Bolsonaro, apareció Richarlison y le dedicó dos goles a su pueblo.

* Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)