Pese a su impopularidad, Trump lidera la convención de su partido

Tratan de evitar la caída electoral

Mirko C. Trudeau

Por una vez, los demócratas y Donald Trump están de acuerdo en algo: ambos plantean las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre en Estados Unidos como un referéndum sobre su presidente. Donald Trump sí o Donald  Trump no. “Quiero que finjan que me presento a estas elecciones”, pidió en su primer mitin de la convención de Dallas, un presidente que se vendío en un discurso de casi dos horas como el único capaz de hacer ganar los comicios a su partido.

Ante alzas astronómicas en el precio de gasolina, una economía que sólo beneficia a los más ricos, una guerra que no se puede ganar y el continuo desplome de su aprobación en las encuestas nacionales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, empieza a no ser tan bienvenido en su propia casa política y su respuesta es más circo e intentar desviar y despistar la atención pública cada día mediante un torrente de memes y declaraciones cada vez más provocadoras.

Durante un discurso de casi dos horas, que en su mayor parte sonó a ya escuchado, no cumplió con esa promesa, pero hizo otra. Dará, dijo, 5.000 dólares “a todos los adultos estadounidenses” si los votantes permiten a los republicanos retener el control de las dos cámaras del Congreso en las elecciones de noviembre. Son las famosas midterms y no pintan bien para los suyos, según las encuestas. “Solo pongo una condición: que ese dinero se gaste en nuestro país. No queremos que vaya para Canadá”, exclamó Trump, inmerso como está en una cruenta guerra comercial con el vecino del Norte.

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Trump erá el orador principal en los dos días que dure la inusual convención nacional del Partido Republicano en Dallas, que comenzó ayer y reunió a cientos de militantes.

Al convocar en Dallas a una inusual convención nacional del Partido Republicano (estos encuentros los realizan las dos organizaciones políticas cada cuatro años justo antes de las elecciones presidenciales) este miércoles y jueves, donde el jefe de la Casa Blanca es el acto principal ambas noches, Trump resaltó que el propósito era impulsar a sus candidatos legislativos para asegurar que logren mantener la mayoría y el control de ambas cámaras del Congreso en los comicios de noviembre.

Los legisladores y candidatos republicanos se despertaron el miércoles 09/09 en Texas con una realidad alarmante: Trump profundizaba su guerra comercial con Canadá mientras el petróleo alcanzaba los US$ 100 por barril, tras los nuevos ataques militares contra Irán.

Politico señala que «Los altos cargos republicanos están discretamente consternados por la acumulación de medidas económicas de Trump que han inquietado a los votantes y a sectores clave de sus estados, entre ellas el empeoramiento de la guerra comercial con Canadá, que amenaza a los sectores automovilístico y agrícola del Medio Oeste; su decisión de importar más carne de vacuno extranjera antes de las elecciones de mitad de mandato, que ha enfurecido a ganaderos y agricultores desde Texas hasta Iowa; y el aumento vertiginoso de los precios del petróleo en medio de la guerra en Irán, que están teniendo repercusiones en todo el país».

Varios de los candidatos legislativos de su propio partido, sobre todo los más vulnerables, no necesariamente desean el apoyo y respaldo explícito de Trump, ni quieren resaltar su relación con el mandatario en esta coyuntura, ya que  es cada vez menos popular entre el electorado, incluso en las filas republicanas. Eso lleva a un momento muy delicado en el cual los aspirantes republicanos tiene que caminar en la cuerda floja, ya que no pueden distanciarse públicamente del padrino político nacional de su partido, pero al mismo tiempo tampoco desean ser los “candidatos de Trump”.

Con la guerra contra Irán cada día más enmarañada y sin visos de solución, Donald Trump intenta lograr un pacto de mínimos en otra contienda, la que enfrenta a rusos y ucranianos. El presidente estadounidense quiere ondear siquiera un frágil triunfo como pacificador de cara a las elecciones legislativas parciales que afronta su país, en las que sus fracasos en política exterior y el impacto de éstos en la vida diaria de sus conciudadanos le plantea un serio hándicap.

Los sondeos y análisis electorales siguen indicando que los republicanos perderán su mayoría en la Cámara baja y no se descarta que también ocurra en el Senado. Y eso tiene todo que ver con el desplome de la aprobación del líder máximo de ese partido, el actual ocupante de la Casa Blanca, en gran medida por las consecuencias adversas de sus políticas.Ante la decisión de algunos candidatos o legisladores republicanos de no asistir al evento, el presidente aseguró que el motivo de algunas ausencias es que no hay «suficiente espacio para 500 políticos».

Cinco mil dólares por voto

El presidente prometió que cada adulto estadounidense recibirá cinco mil dólares del gobierno federal si su Partido Republicano logra mantener el control del Congreso en las elecciones de noviembre. “Así que, si ganamos ustedes ganan con nosotros y reciben 5 mil dólares. Se llamará el dividendo Trump”, aseguró el gobernante, aun cuando se abstuvo de especificar de dónde provendrían los fondos. “Nuestro país está generando muchísimo dinero”, se limitó a decir.

Trump ha repetido que no permitirá que los republicanos pierdan las elecciones intermedias y ha estado preparando el terreno para suprimir el voto de su oposición y sembrar dudas sobre la legitimidad de los resultados, nutriendo así la especulación de hasta qué extremo está dispuesto a ir para asegurar que su partido no pierda el control del Congreso.

No está claro que algo así sea legal. Tampoco de dónde piensa sacar algo más de un billón de dólares que el órdago electoralista-populista,  costaría a las arcas de una potencia con una deuda que asciende, según el Departamento del Tesoro, a 40 mil millones de dólares.

Lejos del debate real

La intervención estrella de la jornada inaugural de la convención −“¡la primera de la historia de cualquier partido!”, dijo Trump− también fue distinta a otras por su puntualidad. La anunciaron para las ocho de la noche, y fue a esa hora cuando compareció el telonero de siempre, el cantante de country Lee Greenwood. Este entonó God Bless the USA y el gran protagonista de una convención inusual bautizada como Trump-a-palooza salió la cancha de los Dallas Mavericks.

Trump convocó la cita hace meses con el objetivo de ayudar al partido en las midterms, pero decenas de candidatos en distritos reñidos han decidido saltársela para que la impopularidad de Trump no les salpique. Un análisis de Jim Cason y David Brooks señala que al mismo tiempo, el magnate está logrando dominar el ciclo de noticias cada día y con ello desviar la atención del debate real sobre la economía, las guerras, el caso Epstein y otros temas mediante el uso de memes, videos creados con inteligencia artificial y declaraciones cada vez más extremas burlándose de adversarios internos y externos, y atacando personalmente a sus críticos.

Pese a que en la cita con las urnas del 3 de noviembre se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, y el presidente no se presenta, Trump quiso colocarse, pese al riesgo que conlleva, en el centro de esos comicios. “Quiero que finjáis que estoy en la papeleta, que me presento a las elecciones”, pidió. “Hay 35 peleas clave; tenemos que ganar en todas, como ganamos los siete Estados bisagra en las últimas elecciones [de 2024]”. “Si dejamos el futuro en manos de los demócratas, será una tragedia”, añadió.

Las cuentas oficiales de la Casa Blanca han difundido imágenes de Trump golpeando con un palo de hockey al primer ministro canadiense Mark Carney, una serie de nuevos “videojuegos” que permiten a usuarios construir un muro con México o una figura del mandatario disfrazada como Linterna Verde –el personaje de cómic– usando su anillo mágico para construir esa barda o algo estilo film noir con el presidente combatiendo “comunistas” o llegando a un letrero oficial en una carretera que decía: “Bienvenidos a Nuevo México”, pero que y reemplaza con el nombre del estado a “Nuevo América”, para después bailar unos pasos con su canción favorita YMCA, que suena en el trasfondo.¿Comunicación política e IA?.

Con ello, el jefe de la Casa Blanca logra moldear y controlar el debate público, con el enfoque en sí mismo. “Este presidente se especializa en distracciones”, afirmó William Galston de la Brookings Institution en entrevista con la agencia Afp. Ante cosas como las alzas del precio de la gasolina tan visible en cada estación en todo el país, “es difícil cambiar la opinión de la gente cuando hablas de cosas que están sintiendo directamente”.

Además de a enardecer a su base, dedicó su intervención a asegurar una y otra vez que, como en un mensaje de otros tiempos, luchará incansablemente para “derrotar al comunismo”. Agradeció los servicios prestados a sus colaboradores más fieles, defendió los avances de su gobierno contra la inmigración irregular en la frontera con México y repitió argumentos conocidos y chistes gastados, que el público celebró como quien ríe la reposición de su teleserie cómica favorita. También se metió con los medios tradicionales, esa industria de las fake news a la que repudia pero que parece necesitar desesperadamente, y bromeó sobre un grupo de mujeres asiduas a sus mítines mientras dejaba caer que sus maridos están celosos de él.

Si el objetivo es dominar el ciclo de noticias, está funcionando. La semana pasada, el mandatario convocó a los medios a la Casa Blanca para anunciar, como una medida de castigo contra Canadá en torno a la disputa comercial, que estaba cambiando el nombre del Lago Ontario a “Lago América”. Al gobierno vecino no le pareció chistoso y respondió recordando que los accesos marítimos a esa lago eran todos por Canadá. Sin embargo, esa noticia capturó las primeras planas y estuvo entre los temas principales de los noticieros, muchos sin incluir los costos y consecuencias para la economía y los trabajadores estadunidenses de la disputa comercial con Canadá.

Poco después, el presidente subió a sus redes sociales un mapa de Estados Unidos, México, Canadá y Groenlandia bajo una bandera estadunidense, y el canciller danés, Lars Lokke Rasmussen, lo calificó de “perturbante” y “completamente inapropiado”, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que México es y siempre será una “nación libre, independiente y soberana” sin hacer referencia directa a la imagen. Aunque las reacciones no fueron la noticia principal en los medios estadunidenses, la imagen registró millones de visitas.

Trump insistió en que el Estado de Nuevo México pase a llamarse Nueva América−, y dio rienda suelta a su obsesión por las cifras de asistencia. Dijo que el estadio estaba lleno, aunque las gradas superiores lucían semivacías, y mintió al asegurar que la misma cantidad de gente estaba fuera “de pie”, esperando a que alguien les cediera su asiento. No todos soportaron la maratón de cinco horas de discursos.

Fatiga de noticias, la estrategia oficial

Periodistas aquí se ven obligados a usar el tiempo limitado con el mandatario para preguntar sobre sus mensajes incesantes; hubo casi 300 publicaciones en sus medios sociales sólo el fin de semana pasado. Con ello, el mandatario establece la agenda y limita preguntas más incómodas como la guerra contra Irán o el desplome de su aprobación entre el público.

Integrantes de un grupo autodenominado ‘The MAGA Boys’, en Dallas, este miércoles

Esta saturación también tiene el efecto de cansar a los ciudadanos que leen o escuchan noticias. “Ya estoy agotada, no quiero leer más notas porque todo empieza a parecer tonterías”, comentó una maestra liberal, al asegurar que cancelará su suscripción a The New York Times.

Esta “fatiga de noticias” reduce el poder del periodismo en este país y el debate público se traslada a las redes sociales donde Trump y sus aliados pueden amplificar su mensaje. De hecho, suele ser que los comentarios más escandalosos del presidente y sus aliados reciben más atención tanto en las redes sociales como en los medios noticiosos. Un mensaje de la Casa Blanca atacando a Canadá tuvo casi 14 millones de vistas en agosto.

Como resultado de toda esta manipulación del debate público, ahora una mayoría de estadunidenses asegura tener poca o ninguna confianza en la información del gobierno federal sobre elecciones y política, asuntos exteriores o el medio ambiente.

Y eso que, según el video más reciente que el presidente subió ayer a su red social, afirma que cuando Dios vio que necesitaba “un cuidador” del mundo, alguien que podía salvar al país del “estado profundo”, entrar al “nido de serpientes” para enfrentar a los periodistas falsos, “luchar contra los marxistas” y más, “Dios nos dio a Trump” (https://x.com/realdonaldtrump/status/2097804869994176561?s=43).

*Politólogo y analista estadounidense, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)