Patricio Guzmán, el cineasta chileno que retrató la memoria de su país
Voz imprescindible del documental chileno
Cecilia Vergara Mattei
El cineasta chileno Patricio Guzmán, aclamado realizador de una obra emblemática y robusta vinculada a la memoria social y política del país, falleció en la madrugada del martes 15 de setiembre a los 85 años en un hospital de París, producto de un paro cardiorrespiratorio.
Desde pequeño desarrolló una especial fascinación por el cine, interés que lo llevó a explorar el formato de 8 milímetros a los 14 años de edad con un grupo de amigos.
Patricio Guzmán nació en Santiago en 1941. Estudió Teatro, Historia y Geografía, y Filosofía,
En 1960, ingresó a la Escuela de Teatro de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, para luego continuar sus estudios en la Facultad de Filosofía y Humanidades (1961-65); no fue sin embargo hasta finales de la década que Guzmán llegó a la Escuela Oficial Cinematográfica de Madrid, espacio del que tenía referencias y donde el documental sobre la guerra civil española Morir en Madrid (1963), de Fréderic Rossif, le causó una profunda impresión.
Es un director de cine documental chileno reconocido internacionalmente por su trilogía La batalla de Chile, que retrata el gobierno de Allende y el golpe de 1973. Exiliado tras su detención, ha vivido y trabajado principalmente en Francia, creando obras como Nostalgia de la luz y El botón de nácar, centradas en la memoria histórica y los derechos humanos, con más de 70 premios y el Premio Nacional de Artes 2023
.«Un país sin cine documental es como una familia sin álbum de fotografías»
Patricio Guzmán es un referente indispensable del cine documental y la memoria histórica nacional de Chile. Su debut en un formato largo llegó con ‘El primer año’ (1972), una cinta que desarrolla el inicio del Gobierno del Presidente chileno Salvador Allende, el creador de la Unidad Popular y que gobernó el país sudamericano (1971-1973) hasta el golpe de Estado del dictador Augusto Pinochet. Fue ese trabajo el que dio origen a la aclamada ‘La Batalla de Chile’, que está compuesta por tres películas: ‘La insurrección de la burguesía’ (1975), ‘El golpe de Estado’ (1976) y ‘El poder popular’ (1979).
Su otro trabajo con reconocimiento global, ‘Nostalgia de la luz’, está ambientado en el Desierto de Atacama, en el norte chileno, y vincula la mirada de los astrónomos que buscan los orígenes del universo en el cielo con la búsqueda de las mujeres de Calama de los restos de sus familiares detenidos desaparecidos.
Esta pieza se completó con ‘El botón de nácar’ (2015), que ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín, y ‘La cordillera de los sueños’ (2019) con la cual ganó el Goya a Mejor película iberoamericana y el Ojo de Oro del Festival de Cannes y que son un reflejo de su reflexión sobre la memoria en un ejercicio poético hacía la naturaleza del territorio chileno.
Guzmán se mantuvo realizando documentales durante su exilio, en España y Francia, que incluyó los títulos ‘En nombre de Dios’ (1987), que aborda el rol de la Iglesia Católica chilena en la etapa final de la dictadura, ‘La memoria obstinada’ (1997), ‘El caso Pinochet’ (2001) y ‘Salvador Allende’ (2004).
Su despedida fue ‘Mi país imaginario’ (2022) con el cual se adentra en el estallido social de Chile ocurrido en 2019 y la discusión constituyente, que proponía un cambio profundo de la Carta Fundamental chilena heredada de la dictadura de Pinochet, y que se debatió en el gobierno del expresidente Gabriel Boric (2022-2026).
En 2023, Guzmán recibió el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, consolidándose como uno de los cineastas de mayor trascendencia en la historia del país sudamericano.
«Su enorme legado»
Andrea Guzmán, una de las hijas del documentalista y que siguió los pasos de su padre, asistiéndolo también en múltiples proyectos, agradeció las muestras de cariño recibidas por la partida del cineasta.
«Muchas personas hoy nos dedicamos con pasión al cine documental gracias a su ejemplo y sus enseñanzas»,destacó, asegurando que, «junto con su obra, ese es su enorme legado, no menos importante, que nos trascenderá a todas nosotras y ojalá alcance a llegar a las generaciones venideras». «Gracias por todo, Patricio, siempre estarás por acá», escribió la documentalista en su homenaje.
*Periodista chilena, asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE,)