Otro golpe: el de la impunidad “preñada de buenas intenciones”

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NICMER EVANS | El 13 de abril el pueblo venezolano, de la mano de un sector de La Fuerza Armada venezolana restituye el orden constitucional roto por una serie de personajes políticos, empresariales y militares que al día de hoy, están impunes y siguen conspirando contra la revolución bolivariana.

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Diez años después del golpe de Estado, sólo tenemos aun grupete de “tontos útiles”, asesinos materiales e intermediarios de una acción brutal que aún sigue conmoviendo a la opinión pública venezolana, pero la verdad es que actores intelectuales como Carmona Estanga y Carlos Ortega, se fugaron en las “narices” de la revolución, y ni los tenemos a ellos, ni tenemos responsables de la fuga de este par de personajes nefastos de la política venezolana.

Recordemos: Carmona Estanga escapa caminado delante de todo el mundo, saliendo de su arresto domiciliario unos días después del golpe, y terminó asilado en la Embajada de Colombia y saliendo del país producto de un salvo conducto cedido por el mismo gobierno venezolano.

Carlos Ortega se fugó dos veces; una primera vez, asilándose en Costa Rica, para después ser capturado jugando Bingo en Caracas, y después, literalmente se fugó de Ramo Verde, cuando Baduel era Ministro de la Defensa, junto a otros 3 militares.

El pueblo venezolano no sólo ha logrado, producto de la lucha contra la dominación de una clase minoritaria, avanzar en materia social, sino, en materia de conciencia política, pero nuestras instituciones, en especial las de Justicia, siguen siendo unas instituciones 4to republicanas, reductos de rémoras viciadas y enquistadas, que no sólo generar una sensación de desamparo del débil, sino que incluso actúa impunemente en contra del mismo gobierno bolivariano.

La impunidad en los casos de nuestros muertos, y en general, de nuestro pueblo que no puede creer que los militares el 11 de abril actuaron “preñados de buenas intenciones”, tampoco puede creer que a estas alturas, este principio golpista se aplique como axioma ante la actuación de todo aquel que hace algún delito en nuestro país y tiene dinero, o para fugarse o para salir absuelto de sus culpas.

A 10 años del golpe contra el pueblo, hoy vivimos un golpe continuo, el de la impunidad “preñada de buenas intenciones”, y esta es un deuda que la revolución debe corregir urgente si se desea poner en su justo lugar el valor del 13 de abril, donde el pueblo, sin esperar por la justicia institucional, aplicó de su mano, el sagrado derecho de su soberanía.