Crisis en Bolivia: orden de captura contra líder de la COB

La Fiscalía de Bolivia emitió este lunes una orden de aprehensión contra el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, tras una denuncia del Ministerio de Gobierno. El fiscal general del Estado, Roger Mariaca, informó que la resolución fundamentada ya fue remitida al Comando General de la Policía y al investigador del caso para su ejecución.

Argollo enfrenta acusaciones por instigación pública a delinquir, terrorismo y otros presuntos delitos vinculados a los recientes conflictos sociales en el país. De acuerdo con Mariaca, la investigación se centra en hechos ocurridos principalmente en La Paz y El Alto, en el marco de las movilizaciones que derivaron en bloqueos de rutas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Mario Argollo se ha convertido en uno de los rostros más visibles de las intensas movilizaciones antineoliberales que sacuden Bolivia desde hace varias semanas. Bajo el liderazgo de la COB, se han articulado protestas a nivel nacional que reúnen a maestros, campesinos, mineros, transportistas y otros sectores populares.

Las organizaciones movilizadas rechazan el paquete de medidas económicas del gobierno de Rodrigo Paz, al que acusan de profundizar la crisis y beneficiar a intereses empresariales, mientras crecen el desempleo y el costo de vida. Entre sus principales demandas, figura la abrogación de decretos considerados “neoliberales” y, en un tono cada vez más político, la renuncia del presidente de derecha Rodrigo Paz.

Acusaciones de terrorismo y versión de la Fiscalía

El Ministerio Público sostiene que existen indicios de que las acciones promovidas por Argollo podrían encuadrarse en delitos como terrorismo, además de la instigación pública a delinquir. Según explicó Mariaca, la denuncia oficial menciona presuntas conductas que habrían puesto en riesgo la seguridad interna y la integridad de personas durante los bloqueos y protestas.

En sus declaraciones, el fiscal general subrayó que la orden de aprehensión se dictó en “uso de las facultades constitucionales y procesales” del Ministerio Público, luego de valorar diferentes elementos recolectados por la Policía e instancias de inteligencia. La ejecución de la medida queda ahora en manos de la Policía Boliviana, que deberá poner al dirigente sindical a disposición de la Fiscalía para la respectiva audiencia de medidas cautelares.

Denuncias de persecución y represión policial

Desde la Central Obrera Boliviana, dirigentes y bases sindicales denunciaron que la orden de aprehensión contra Mario Argollo constituye un acto de persecución política destinado a descabezar la protesta social. Voceros de la COB rechazaron que se intente criminalizar las movilizaciones antineoliberales tildándolas de “terrorismo”, y defendieron el carácter reivindicativo y democrático de las marchas y bloqueos.

Al mismo tiempo, organizaciones sociales reportan un aumento de la violencia policial contra los manifestantes, especialmente en La Paz y sus alrededores. En las últimas jornadas, se han registrado enfrentamientos con uso de gases lacrimógenos, detenciones masivas y denuncias de uso excesivo de la fuerza durante las protestas que exigen la renuncia de Rodrigo Paz. [la100.cienradios]

Escalada de la crisis

La orden de aprehensión contra Argollo se produce en un escenario de creciente crisis política y social, a pocos meses de la llegada de Rodrigo Paz a la presidencia. Las movilizaciones han derivado en bloqueos que cercan ciudades como La Paz y El Alto, generando desabastecimiento de combustibles, alimentos y medicamentos, y elevando la presión sobre el Gobierno.

Analistas advierten que la estrategia oficial de responder con judicialización y mano dura contra los líderes sindicales podría radicalizar aún más las protestas y profundizar la polarización en el país. Mientras tanto, sectores empresariales y gremiales exigen que se aplique “todo el peso de la ley” a los impulsores de los bloqueos, responsabilizándolos por millonarias pérdidas económicas y el deterioro del clima social.