México: Prohiben uso de celulares en aulas de primaria y secundaria
Gerardo Villagrán del Corral
La Secretaría de Educación Pública (SEP) informó que el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu) alcanzó un acuerdo unánime para regular el uso de celulares en las aulas a partir del próximo mes. Mientras en primaria y secundaria se plantea la restricción total durante la jornada escolar, en los niveles medio superior y superior cada comunidad educativa construirá sus propias reglas. En primaria y secundaria se plantea “una restricción total durante toda la jornada escolar”, adelantó.
El anuncio fue informado por el titular de la SEP, Mario Delgado, en sus redes sociales, en las que expuso también que en el caso de la educación media superior y superior, las reglas serán construidas por sus propias comunidades educativas. El Conaedu realizó ayer su tercera reunión nacional plenaria en las oficinas de la dependencia, la cual fue a puerta cerrada: sólo se transmitió la inauguración en la página de YouTube de la SEP.
Delgado reconoció que el debate ha crecido a partir de que los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mostraron “cómo los dispositivos móviles están afectando de manera importante la lectura de comprensión”. Asimismo, la decisión parte de la prioridad que se busca dar a la salud mental de los estudiantes en “todo el sistema educativo”.
Con esta medida, México se suma al creciente número de países que emprenden esfuerzos para alejar a niños y adolescentes de las pantallas, en particular dentro de las escuelas. Italia, Francia y China fueron pioneras en esta tendencia con restricciones introducidas en 2007, 2018 y 2021, respectivamente, y en años recientes también se han establecido políticas en Australia, Brasil, Finlandia, Corea del Sur, Países Bajos y Suecia. Aunque en Estados Unidos no hay una normativa federal, hasta tres cuartas partes de los centros educativos han puesto en marcha sus propias disposiciones.
En su discurso de apertura, Delgado expuso que ya se tenía una propuesta sobre la regulación del uso seguro de los dispositivos móviles, la cual se había compartido con los asistentes. “La idea es que hoy tuviéramos un acuerdo sobre el mismo, que se pudiera publicar, que tuviera ya una fecha de vigencia y pudiéramos también comprometernos a hacer asambleas en las escuelas para informarles principalmente a los maestros, maestras, padres y madres de familia”, dijo.
Resaltó que el debate en torno a este asunto ha crecido sobre todo por la evidencia que arrojó el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sobre “cómo los dispositivos móviles están afectando de manera importante la lectura de comprensión”.
“Para informar, realizaremos una campaña de difusión, asambleas escolares y actividades en aulas, y entregaremos más de 16 millones de guías a estudiantes, familias y docentes. Hagamos equipo por una educación con menos pantallas, más convivencia y un desarrollo integral de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes”. Para la regulación de celulares y tabletas se realizaron cuatro foros regionales entre agosto y septiembre a iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum debido a la preocupación que hay por los impactos que tiene el uso de celulares en estudiantes de educación básica.
Delgado igualmente destacó como prioridad para el actual ciclo escolar el tema de la salud mental. Aseguró que se está fortaleciendo el cuidado de ésta en adolescentes y jóvenes de 14 a 18 años de edad con la estrategia El ABC de las emociones, impulsada por la mandataria. Previamente, en la inauguración del encuentro, aseveró que una de las intenciones será involucrar a todo el sistema educativo en el tema de la salud mental. Es un cambio muy importante, dijo, abordar la salud mental en la secundaria y educación media superior. “Es algo en lo que no podemos seguir siendo omisos”, enfatizó.
Entre los principales argumentos esgrimidos a favor de las restricciones se encuentran eliminar la fragmentación de la atención que provocan las notificaciones y los contenidos multimedia; reconstruir el tejido social fomentando la interacción cara a cara durante los recesos; combatir la toma de fotografías y videos no consentidos y el uso de la tecnología para amplificar el bullying, así como reducir la adicción a las pantallas a fin de mejorar la higiene del sueño y el bienestar emocional.
La evidencia científica ha probado la correlación entre el uso problemático del celular u otros dispositivos móviles, como tabletas, y la caída en el rendimiento escolar y el empeoramiento de problemas de salud mental, como ansiedad, depresión y baja autoestima. Por ejemplo, se ha encontrado que los estudiantes con mayor uso del teléfono tienen comprensión lectora significativamente menor que quienes lo utilizan de manera moderada.
Tanto académicos como profesores de grupo han constatado que el exceso de pantallas resulta contraproducente para el aprendizaje. En este sentido, es notable que países ricos que convirtieron las aulas en entornos digitales hace apenas unos años ahora desmonten esas tecnologías e impulsen el uso de las mejores herramientas de enseñanza: papel y lápiz. Aunque esta vuelta a lo esencial parece contraintuitiva en sociedades que fueron condicionadas para abrazar la digitalización como la panacea del siglo XXI, el hecho es que la mente humana retiene mejor los datos y crea conexiones más valiosas entre ellos cuando el pensamiento se conecta con el acto físico de escribir y cuando la lectura está libre de la sobrestimulación del mundo virtual.
Por supuesto, no es sencillo restringir el uso del celular a niños y jóvenes que han crecido con estos dispositivos y que han construido sus vidas alrededor de ellos. Las autoridades deben ser conscientes de esta realidad y poner en práctica las restricciones con sensibilidad hacia los estudiantes, sus inquietudes y necesidades, pues las políticas mejor intencionadas chocarán con pared si son percibidas por sus destinatarios como imposiciones arbitrarias.
*Antropólogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)