María Elisa Quinteros reemplaza a Elisa Loncon al frente de Constituyente chilena

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Después de nueve votaciones e intensas negociaciones y 18 horas de sesión, finalmente la odontóloga María Elisa Quinteros Cáceres, de 40 años, fue elegida como la nueva presidenta de la Convención Constitucional, tras finalizar el  mandato de la académica mapuche Elisa Loncon Antileo.

Gaspar Domínguez, vicepresidente de la CC

En la maratónica audiencia número 47 del pleno del órgano constituyente, la representante del Distrito 17, miembro del directorio de la Sociedad Chilena de Epidemiología y parte del Comité Ejecutivo del Capítulo Latinoamericano de la Sociedad Internacional de Epidemiología Ambiental, fue electa tras conseguir los 78 votos necesarios.

Quinteros y el electo vicepresidente Gaspar Domínguez, también independiente, se instalaron como la nueva directiva y, según los analistas, de este modo, llega a la mesa directiva el espíritu transformador del 25 de octubre, fecha de la gran marcha nacional por una nueva Constitución. Quinteros y Domínguez no necesitaron a los partidos políticos, que hasta ahora han tenido un rol central en la Convención.

María Elisa Quinteros fue designada tras un acuerdo entre los Movimientos Sociales junto a escaños reservados, la Coordinadora Plurinacional y Popular y Pueblo Constituyente.  Quinteros obtuvo 78 votos, seguida por el convencional de Felipe Mena, de la UDI, 35 votos; Beatriz Sánchez, 16, Roberto Celedón, 14 y Agustín Squella, con once votos

Loncon y BassaEl Partido Socialista y el Frente Amplio terminaron como los grandes perdedores del proceso de elección. Ambas fuerzas políticas no votaron por Quinteros,  en la novena ronda por la presidencia, pero no contaron con que esos votos no harían falta, ya que la suma de un constituyente de Chile Vamos, Luciano Silva, y de Independientes No Neutrales, bastó para asegurar el triunfo en dicha vuelta.

En sus primeras declaraciones, Quinteros agradeció a la anterior mesa de la Convención, porque “sin duda supieron dar curso y guiarnos con sabiduría durante esta primera etapa”, y que “queremos recopilar el saber y la experiencia que ellos nos pueden traspasar en este periodo de inducción”. Respecto de la votación expresó que “si bien nos demoramos en llegar a un acuerdo o un consenso, eso se da en las democracias, entonces tenemos que valorar”.

Finalmente, pidió lograr un dialógo y la necesidad de seguir con el trabajo “de deliberación, de construcción política, porque es lo que necesitamos para seguir avanzando como un país realmente democrático, y por supuesto reconociendo nuestras diferencias, toda la diversidad cultura, territorial y de pueblos que habitamos este territorio”.

El Mostrador señala que las heridas internas que dejó esta votación se analizarán estos días, y entre los socialistas ya hicieron un Marco Moreno por elección de nueva mesa directiva en la CC: primer mea culpa, luego de truncar la presencia de su colectividad en la mesa con la cuestionada candidatura de Ramona Reyes.

La del martes, que finalizó el miércoles, fue una sesión larga y tormentosa, con un gran desfile de nombres que aparecían en las sucesivas votaciones. Quien más cerca había estado de lograr el triunfo como presidenta de la mesa fue la científica Cristina Dorador, quien estuvo a sólo cinco votos de lograr los 78 necesarios.

Los expertos están de acuerdo en algo: hubo una falta de preparación clara de los constituyentes previo a la elección. La votación de fijada para el martes 4 de enero ya se sabía hace tiempo, pero eso no fue suficiente para lograr un acuerdo amplio -ni rápido- sobre quién debía dirigir la Convención Constitucional, luego de Elisa Loncon.

“Tenemos que acostumbrarnos a esta nueva práctica política, fuera del cómodo ‘bibloquismo’ (dos bloques que compiten por el poder político, marcada en su momento por la Concertación y la Alianza) de los últimos 30 años, que hacía más predecible la política”, dijo el doctor en ciencia política y director de la Escuela de Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central, Marco Moreno.
En la elección de la nueva presidenta de la Convención Constitucional, María Elisa Quinteros, confluyeron las fuerzas independientes: Movimientos Sociales Constituyentes, Pueblo Constituyente, la Coordinadora Plurinacional y Popular, escaños reservados e Independientes No Neutrales. El Frente Amplio y Colectivo Socialista quedaron fuera. “Estamos en un nuevo ciclo político”, dijo Moreno.

La saliente presidenta Loncon, al pasar el testimonio, planteó que “la gente tal vez no ha entendido del todo por qué nos demoramos mucho en llegar a acuerdos, pero justamente porque no traemos nosotros las cocinas ni en el patio ni adentro. Así que les pido a los comentaristas políticos que dicen que la cocina aquí está ardiendo, eso es falso. Sigan nuestras transmisiones porque cuesta hacer la democracia, y se construye en grupo, con diálogo”, emplazó.

Pamela Figueroa, politóloga y doctora en estudios políticos y sociales, señala que “el problema fue de carácter político. Las candidaturas iniciales se cayeron, no lograron el apoyo. Dorador logró crecer pero tuvo un límite”.

Isabel Castillo, doctora en Ciencia Política, indicó una falta de precisión de los escenarios, principalmente por el caso de Ramona Reyes, candidata que fue presentada como una fuerte carta al comienzo de las votaciones, pero que poseía una demanda en su contra interpuesta en 2018 por parte del Consejo de Defensa del Estado, por el manejo de finanzas mientras era alcaldesa de Paillaco. “Eso ya se sabía de los días anteriores, entonces es raro. Y una vez que se cayó, pareciera que no existía plan B.

Lo que vendrá

Quinteros tendrá a su cargo la tarea de coordinar la convención para lograr hacia julio de este año la aprobación de la nueva Carta Fundamental, en una asamblea que destaca por su diversidad política. La tarea no será fácil: se requiere que las normas sean aprobadas por dos tercios de los convencionales (104 escaños), lo que conlleva la necesidad de generar consensos.

Después de tres meses elaborando su propio reglamento de funcionamiento y diseñando las distintas comisiones temáticas -una tarea completada en tiempo récord-, el órgano decidió arrancar el debate de fondo de las normas constitucionales el pasado 18 de octubre, cuando se cumplían dos años del estallido social.

Una vez aprobado el texto por los constituyentes, existe un plazo de 60 días para convocar un plebiscito de salida, con voto obligatorio, para que todos los chilenos ratifiquen o rechacen el texto. En caso de que la nueva Carta Magna no cuente con el apoyo en las urnas, seguiría rigiendo la que está vigente desde el año 1980, heredera de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) .

* Periodista chilena, asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)