Los sucesores de Aznar consiguen la mayoría absoluta

18

SERPAL | El derechista Partido Popular consiguió la mayoría absoluta en el parlamento español y por lo tanto el gobierno de Mariano Rajoy tendrá manos libres para aplicar todas las medidas que considere convenientes para afrontar la durísima situación económica y social española.

El PP ganó con amplitud sin decir en campaña prácticamente nada de lo que realmente piensa hacer desde el gobierno. Solo ambigüedades y promesas de buenos propósitos. La táctica fue esperar el previsible desgaste del PSOE en estos agónicos meses de fin de mandato, con el goteo diario de malas noticias originadas por la crisis en las economías europeas y las caídas de los gobiernos de Grecia e Italia.

En realidad, el día en que el presidente Zapatero por presión de los «mercados» dio un inesperado giro de 180 grados en su política y tomó medidas que previamente había reiterado que «jamás haría», comenzó el desbande de los votantes socialistas. Zapatero congeló las pensiones, aceptó reformas en la legislación laboral que perjudican a los trabajadores, y anunció recortes -entre otros – en servicios sociales y en obras públicas.

A partir de entonces su gobierno estuvo bajo la permanente presión del PP que le imputaba falta de previsión ante la crisis, y no tomar las medidas suficientes para mejorar la situación. La economía siguió «achicándose» y los índices de desocupación fueron creciendo gradualmente, (actualmente los «parados» son casi cinco millones, más del 20% de la población). Como suele ocurrir en estos casos, los sectores más débiles de la sociedad fueron los primeros en sufrir las consecuencias de los «ajustes» adoptados por el PSOE con la intención de «contentar» a los «mercados». Familias de escasos recursos, trabajadores con baja formación, inmigrantes que fueron mano de obra barata y dispuesta durante los años de expansión de la «burbuja inmobiliaria» vieron empeorar su situación y perder las ayudas sociales que algunos de ellos estaban recibiendo del llamado «Estado de bienestar».

Diariamente se anuncia el cierre de empresas, el recorte de prestaciones sanitarias, o se fijan condiciones laborales -horarios y salarios- más penosos para quienes intentan mantener sus puestos de trabajo. Todos los presagios acerca del futuro inmediato son inquietantes.

La presión del PP y de las confederaciones empresariales que exigían medidas urgentes ( todas dirigidas a preservar ventajas, ganancias y estabilidad de las grandes empresas ) y el desconcierto de un gobierno abocado a decidir acciones a contramano de su programa electoral, terminó en una convocatoria anticipada de las elecciones que debían realizarse en el primer trimestre del año próximo.

La relativa paridad en expectativa de votos que existía hace un año en las encuestas, se fue quebrando en favor del PP que cada día aumentaba su ventaja. En las vísperas de los comicios, hubo medios de comunicación que estimaban que Rajoy podía estar en una banda entre 188 y 194 escaños. La campaña estuvo centrada en el bipartidismo, producto de un cuestionado sistema electoral diseñado para anular otras expresiones políticas. Pero tanto el PSOE como el PP, aunque aparentemente enfrentados en la pugna electoral, no han hecho nada durante sus gobiernos para adecuar el sistema y hacerlo más justo y proporcional. Los grandes medios de comunicación también colaboraron para que cualquier solución se resolviera por «cara o cruz»: PP o PSOE. Una forma de garantizar que los posibles «cambios» se conviertan en meros maquillajes.

Algunas viñetas ilustraban el ánimo de los votantes, al mostrar a un ciudadano que depositaba el voto en la urna tapándose la nariz con gesto de repugnancia. Las consignas de los «indignados» están más vigentes que nunca: «Nuestros sueños no caben en sus urnas»; «no es una crisis, es una estafa»; «por una ley electoral justa»; «bipartidismo es dictadura»; «no somos mercancías en manos de políticos y banqueros»; «el pueblo unido funciona sin partidos»; «el futuro de España, emigra a Alemania»…

Y así, tras una campaña electoral más hueca que nunca y con final previsible, se llegó al desenlace del domingo.
El Partido Popular, el mismo que en el 2004 años perdió el gobierno tras haber sido «comparsa» del dúo Bush-Blair en la invasión y ocupación de Irak argumentando las «armas de destrucción masiva» que tenía Sadam Hussein y cuyo ex presidente (José María Aznar ) se convirtió en asesor del imperio de comunicaciones de Robert Murdoch o de la transnacional española de la energía ENDESA, es el partido al que casi 11 millones de españoles votaron como esperanza de «cambio», se supone que a mejor.

El PP obtuvo 186 diputados, de todos modos una holgada mayoría absoluta que le permitirá gobernar sin depender de otros partidos menores.

El análisis comparativo en votos, permite establecer que en las elecciones de ayer, el PP obtuvo 10.830.000 votos, contra 10.278.000 en el 2008. Pero a pesar de ese aumento moderado en votos reales, pasó de 154 a 186 escaños, un incremento de 32 diputados. La explicación está en la caída en picada del PSOE, que perdió en estos comicios más de 4 millones de votos con respecto a las anteriores generales y cayó de 169 a 110 diputados, una pérdida de nada menos que 59 legisladores.

El PP pasó del 39,94% (2008) al 44,62 % (2011). El PSOE cayó de 43,87 (2008) al 28,73% (2011).

Esos votos se perdieron en abstención, nulos o blancos, o pasaron al partido ganador. Muchos fueron a otras formaciones, particularmente a Izquierda Unida, que se coloca como la tercera formación en votos a nivel estatal, con casi 1.700.000 sufragios, el 6,92% (Había obtenido en el 2008 apenas el 3,77% y 969.946 votos). Y pasa de 2 de diputados a 11 (bloque propio).

También podrán formar bloque propio en Diputados los siguientes grupos políticos:

Convergencia i Unión, coalición nacionalista de Catalunya, (derecha) que alcanzó 16 diputados, mejorando notablemente su votación en 2008 donde había logrado 10 escaños.
AMAIUR, una nueva coalición de la izquierda vasca, que obtuvo 7 diputados y se constituyó en la fuerza más votada en Euskadi, y el PNV, Partido Nacionalista Vasco (centro-derecha) que obtuvo cinco legisladores. Y el Partido Unión Progreso y Democracia, que se define como «progresista» obtuvo 5, con poco más de un millón de votos en todo el estado.

Otros partidos menores se reparten los restantes 8 diputados que compondrán el Congreso español.

La victoria del Partido Popular no ha logrado aplacar la presión de los mercados, eufemismo con el que en realidad se denomina a los grupos de poder económico, fondos de inversión, banqueros y especuladores de bolsa. Las expectativas de que los resultados electorales en España fueran una clara «señal» para calmar esas presiones, no se cumplieron.

La bolsa española cayó hoy lunes casi dos puntos, y la prima de riesgo ( que incide en el interés que tiene que pagar el estado español por cada salida de bonos de deuda al mercado )

subió por encima de los 470 puntos.

En diciembre asumirá el nuevo gobierno

Las previsiones indican que en la tercera semana de diciembre serán convocados los diputados electos para conformar el nuevo congreso y fijar las sesiones de investidura.

Antes de Nochebuena estaría el gobierno de Rajoy en funciones y nombrados los ministros que compondrán su gabinete.

Quizás para ese entonces, ya se conozcan cuales son las primeras medidas que tomará el Partido Popular para salir de la grave situación económica y social.

Las previsiones apuntan a nuevos «recortes» en sanidad y educación, que vienen siendo rechazados por los sindicatos y los movimientos sociales. Se teme que el nuevo gobierno avance hacia la privatización gradual de la sanidad pública, un sistema que en los últimos 30 años fue aumentando su excelencia y del cual la mayoría de los españoles estaban muy satisfechos. Y decimos «estaban» porque desde hace unos meses algunos gobiernos autonómicos – fundamentalmente los de Catalunya y Madrid – han comenzado un progresivo desmantelamiento, dando lugar a manifestaciones y acciones diversas de protesta de médicos, personal sanitario y de los propios usuarios.

Algo similar puede ocurrir con la educación, donde podría aumentar el desvío de fondos hacia los llamados «colegios concertados», que en verdad son establecimientos privados, donde los padres realizan diversas formas de aportación económica. Eso podría acentuar una división de la escolaridad entre colegios «de primera» y otros «de segunda», conforme los recursos económicos y la extracción social y económica de los alumnos y de sus familias.

La composición del nuevo congreso, con mayoría absoluta del Partido Popular, hace previsible que las protestas callejeras, algo casi cotidiano desde el nacimiento del 15M, el movimiento de «los indignados», puedan incrementarse como forma de resistencia a la pérdida de derechos, a la falta de trabajo y al deterioro de las condiciones sociales.

Por su parte, el principal partido de oposición, el PSOE, realizará posiblemente en febrero un Congreso que se prevé como de «refundación» del partido, ya que se considera que las actuales circunstancias exigen un replanteo a fondo del programa del histórico partido español fundado hace 132 años por un grupo de intelectuales y trabajadores, particularmente de imprenta, encabezados por Pablo Iglesias. En los últimos 25 años, los congresos del PSOE han ido «podando» principios fundacionales, y con el argumento de «adecuarlos a los nuevos tiempos» lo fueron convirtiendo en un partido social-demócrata cada vez más conformista con las políticas neoliberales.

¿Quiénes ponen y sacan gobiernos en Europa ?

Este cambio de gobierno – el de España- será el tercero que se produce en pocas semanas en Europa. Primero fue el de Grecia, que tras semanas de protestas populares de rechazo a los brutales ajustes, en un proceso inédito desembocó en un ejecutivo presidido por un primer ministro ajeno al parlamento, o sea que no fue votado por el pueblo griego. Este personaje,Lucas Papademos, nombró un gabinete integrado por tecnócratas, refrendado por una mayoría legislativa que optó por ese camino ante las amenazas de quienes ejercen como «patrones» de la Unión Europea: Merkel y Sarkoszy. Papademos no se privó de incluir a miembros de la extrema derecha griega que gracias a este procedimiento consiguieron por primera vez desde 1974 acceder a un gobierno.

El primer ministro saliente, Papandreu, intentó convocar a un referéndum para que fuera el pueblo griego quien decidiera democráticamente si aceptaba la dramática «receta» de fortísimos recortes de salarios, puestos de trabajo y ayudas sociales. Pero la dupla de los jefes de gobierno de Alemania y Francia, reclamaron de inmediato que «se olvidara» de consultas y que diera paso a un gobierno dispuesto a cumplir con las exigencias europeas como condición para recibir nuevos préstamos. En realidad el paso de Grecia, es un paso hacia el vacío. Si el estado se achica, si la deuda crece, las privatizaciones no serán suficientes para recuperar estabilidad. El riesgo del chantaje europeo es que los griegos avancen hacia el desmantelamiento de su país y enajenen sus recursos. Los planes de privatización han sido denunciados como una entrega lisa y llana de todo lo que tenga algo de valor. Al punto de que los «tecnócratas» no descartan incluír en el «remate» algunas de las islas griegas.

En el caso de Italia, la crisis se precipitó en pocos días y lo que no consiguió el pueblo italiano, lo consiguieron «los mercados»: la salida del bufonesco Silvio Berlusconi. Pero su reemplazante, Mario Monti, definido también como «tecnócrata» y sin vínculos explícitos con los partidos políticos, ha sido asesor de grandes empresas como «The Coca Cola Company» en Italia, y también de Goldman Sachs, el Fondo de Inversiones más importante del mundo.

A ese mismo grupo financiero pertenece el nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, quien durante sus funciones de vicepresidente de esa compañía norteamericana en Europa entre los años 2002 al 2006, colaboró en «maquillar» las deudas que ocultaba el gobierno de Grecia. En los últimos días, circulan en Europa documentados análisis que señalan que la crisis sistémica que afecta el continente y la economía mundial, es parte de operaciones de los grandes grupos económicos. Califican de «desembarco» y de «guerra sin cañones» el copamiento progresivo de cargos claves en gobiernos e instituciones económicas europeas por ex directivos y funcionarios de grandes grupos inversores, como el caso de Goldman Sachs.

Michel Wieviorka, sociólogo y profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, en un artículo titulado «El hundimiento de Europa» indica que «al principio, la crisis era mundial y financiera. Ahora -explica- es sobre todo europea y política, lo que no impide que siga siendo financiera y tenga implicaciones mundiales.» También afirma que «la crisis ha hecho aparecer los límites de la acción de los estados europeos frente al capitalismo de los mercados».

Y finaliza: «la vieja Europa parece hundirse en una crisis total, financiera, económica, social pero también política y moral.» Quizás suene muy pesimista. Quizás sea el horizonte que tienen que percibir los pueblos para movilizarse y recuperar una democracia verdadera. Para asegurarse un futuro donde los seres humanos estén por encima de los beneficios económicos de los especuladores y de los grandes grupos económicos.