La oposición venezolana da marcha atrás y quiere diálogo en un país despolarizado

Marcos Salgado | 

En Venezuela se vuelve a hablar de diálogo político, esto no es nuevo por parte del gobierno de Nicolás Maduro, pero sí por el lado de la oposición que encabeza el ex diputado Juan Guaidó, el mismo que en el muy lejano 2019, se autojuramentó presidente encargado de Venezuela, pero ahora oficializó un cambio de estrategia y salió hablando de la necesidad de dialogar con el “régimen de Maduro”.

Hace apenas cuatro meses, el mismo Guaidó rechazaba cualquier diálogo, y decía que eso era una estrategia de Maduro para “ganar tiempo”. Pero varias cosas pasaron en ese corto lapso, y esta jugada de aceptar el diálogo por parte de Guaidó y los sectores de oposición que hasta ahora lo respaldan parece venir a dejar claro el cambio de estrategia de la administración Biden respecto a Venezuela, además de algunas otras señales a lo interno y en la región.

Una, que no se puede ignorar, es el mal momento de un aliado central, Ivan Duque, el presidente de Colombia, cercado por movilizaciones populares, otra, las señales de cierta conciliación que el gobierno de Nicolás Maduro ha enviado a sectores empresariales venezolanos, incorporados al diálogo político que encabeza el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.

Y otra cuestión central: la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral, esta vez siguiendo el recorrido constitucional, a través de la Asamblea Nacional, y que suma más representación de la oposición, con dos rectores principales de cinco, y no solo uno, como se venía registrando en composiciones anteriores.

Además estos nuevos rectores opositores representan a más sectores de la oposición, que no parecen dispuestos a volver a quedarse afuera de un proceso electoral, como lo hicieron el año pasado en las legislativas. Es que este año se realizarán el mismo día, el 21 de noviembre, comicios para gobernadores, alcaldes y consejos municipales, una elección muy atractiva para sectores de la oposición con cierta extensión territorial, que pueden aspirar incluso a recuperar gobernaciones y alcaldías estratégicas, hoy en manos del gobierno.

Además Guaidó le suma a esta posibilidad de diálogo un elemento importante: la posibilidad de un levantamiento gradual de las sanciones de Estados Unidos. Teniendo en cuenta que el sector de la oposición que tiene linea directa en Washington (¿o habrá que decir recibe ordenes directas?) es el sector que encabeza Guaidó, esta parece ser la carta del ex diputado para no quedar afuera de una tendencia que ya se venía gestando en la oposición.

Y el gobierno, que sabe que esto es así, respondió con varios mensajes y con varios voceros, todos poniéndole freno a Guaidó. El presidente Maduro dijo que Guaidó “anda desesperado por dialogar” y le dijo que puede unirse a las mesas que ya existen, pero que “no se crea que es un líder” y le reclamó como condición que “renuncie al camino del intervencionismo y el golpismo”.

Está claro que las declaraciones de lado y lado son intentos por ir marcando el terreno en algún tipo de acercamiento que se viene, y que puesto en perspectiva, parece ser más una derrota para la oposición golpista que para el gobierno, que gana tiempo y ve como va desinflándose poco a poco la presión internacional: Europa saluda los acercamientos y Estados Unidos se mantiene más o menos en silencio.

Pero de cualquier manera, no hay que dejar de lado un tema central: la sociedad venezolana se viene despolarizando a pasos acelerados, y los que no se sienten representados ni por el gobierno ni por la oposición son mayoría. El Monitor País de la encuestadora Hinterlaces en abril pasado, midió que el 26% afirma simpatizar con el Partido Socialista Unido de Venezuela y el 13% mencionó algún partido ligado a la oposición, una diferencia importante para el oficialismo, pero el 52% manifestó que no se identifica con ningún partido político.

Ese es el dato político central, de cara al nuevo momento político de Venezuela. Diálogo, sí, pero con muchas venezolanas y venezolanos viendo hacia otro lado.