La nueva Guerra Patria

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Mario Sanoja e Iraida Vargas

Todos coaligados han puesto en marcha una nueva versión del golpe económico-mediático que asestaron el 11 de Abril de 2002- sin éxito- al gobierno bolivariano del presidente Chávez. Como ya es habitual, el imperio estadounidense mueve solapadamente sus más fieles peones latinoamericanos, particularmente el gobierno y la oligarquía colombiana que son la pieza principal del contrabando de extracción hacia ese país: no hacen, pero dejan hacer..

El acaparamiento y el contrabando son los instrumentos diseñados por la subversión para provocar inflación, desabastecimiento de todos los productos de consumo diario en Venezuela, incluyendo medicinas, aceites y respuestos automotores, cemento, gasolina, gas, coltan etc., robándole al país todo aquello que pueda ser luego vendido a buen precio tanto en Colombia como en las islas antillanas.

Al igual que el proyecto original de Golpe de Estado ejecutado en Chile contra el gobierno democrático de Salvador Allende en 1973, el actual busca desestabilizar psicológicamente a la población y fragmentar los patrones de la vida cotidiana, como mecanismo para crear angustia y miedo en las personas.

De manera simultánea lanzan una campaña mediática y una campaña de rumores que tiende a culpar al gobierno bolivariano por la situación de desespero y carencia. Con la complicidad de las cadenas de supermercados se suprime, por ejemplo, el número de cajas registradoras para provocar largas de clientes que quieren pagar su compra, formándose también a la entrada del local, colas de clientes que no pueden entrar porque los que están adentro no pueden salir. Como complemento de la molestia de los clientes hay entre ellos personas, hombres y mujeres de la derecha, que actúan como agentes provocadores, incitándolos a la rebelión y a la protesta.

El objetivo político de la derecha apátrida es lograr el derrocamiento del gobierno bolivariano del Presidente Maduro, bien por la fuerza o mediante la elección en 2015 de una mayoría parlamentaria que logre sabotear la gestión del gobierno bolivariano, provocando su caída mediante un golpe similar al utilizado para derrocar al presidente Lugo del Paraguay.

En ambos casos, al producirse la caída del gobierno, volverían a aparecer todos los productos de uso cotidiano, volverían las líneas aéreas extranjeras a volar hacia Venezuela, se acabarán el contrabando y el acaparamiento, volverá el embajador de Estados Unidos y el gobierno de la oligarquía colombiana y sus medios nos consideraran un país democrático y amigo.

Pero… también regresara el ajuste económico del Fondo Monetario que nos quiso imponer la oligarquía adecocopeyana bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, derrotada por el pueblo venezolano con el Caracazo, junto con la reforma (privatización) de PDVSA y de Petrocaribe, la CANTV, Hidrocapital, las empresas básicas de Guayana, la eliminación de las misiones sociales, la represión contra el chavismo y la reconversión de la Fuerza Armada Bolivariana en un ejército de ocupación al servicio del imperio y de Colombia, volverían los empresarios a ser ministros… y el cuerpo del Comandante Chávez seria incinerado y sus cenizas desaparecidas para así completar el desmantelamiento de la Revolución Bolivariana.

Lo que está en juego no cualquier cosa, si no hincamos rodilla en tierra y luchamos con fuera e inteligencia contra los embates de la derecha y el imperio, podríamos perder otra vez nuestra condición de Patria Soberana. Por eso, las medidas que está tomando el gobierno del Presidente Maduro deben extremar el rigor de la lucha contra el contrabando, mano dura contra el acaparamiento, la especulación y el terrorismo guarimbero.

No debe importarle al gobierno del Presidente Maduro que lo acusen de dictatorial, cosa que ya hace la prensa internacional, ya que lo fundamental es salvar al pueblo venezolano de caer en las garras de una verdadera dictadura neoliberal como la que ya existe en Colombia, en México, en Honduras, en Panamá, en Perú y Chile, como la que se ha implantado en España, Portugal. Italia, Grecia y en diversos países de la Europa Oriental. ven acaparamiento1

La Revolución Bolivariana ha llegado a su punto de inflexión: o derrotamos la subversión de la burguesía parasitaria o ésta nos derrota a nosotros. El objetivo de derecha es apropiarse para su provecho de la renta petrolera y eliminar toda forma de inversión social, arrojando el pueblo, hombres y mujeres, al antiguo estado de ignominia, de pobreza e injusticia social en que lo mantuvo la IV República. La Revolución tiene en sus manos todos los medios para ganar la batalla, pero tiene que ser ganada ahora, sin vacilaciones ni ambiguedades. Después que ganemos la guerra, que es cultural, política y económica, podremos dedicarnos a recomponer nuestras alianzas políticas con otros países.

El Libertador Simón Bolívar, cuando se dio cuenta de que la Patria y el movimiento emancipador se le escapaban de las manos, no vaciló en proclamar el Decreto de Guerra a Muerte que definió la posición de los que estaban con la Independencia y los que apoyaban el régimen colonial español.

Una de las graves fallas y omisiones de la sociedad venezolana desde la IV República, ha sido el tema financiero. Sería largo hacer el recuento de los malabarismos financieros que se han hecho hasta ahora, incluido el período de la Revolución Bolivariana, para no enfrentar un hecho muy sencillo: que somos un país petrolero rentista, que la cuantiosa renta petrolera pertenece al Estado Venezolano y que ésta debe ser utilizada para promover una economía productiva que efectivamente sirva de respaldo a la soberanía de la nación.

Los comerciantes importadores se apropian legal o fraudulentamente de una buena tajada de la renta nacional, pero conservan sus dólares guardados con toda seguridad en bancos extranjeros; malversan los dólares que son propiedad de la nación, pero no utilizan ni un solo dólar de los suyos para comprar sus mercancías inútiles; para ello utilizan los dólares que le roban al pueblo venezolano y que nos cobran bien caro: negocio tan redondo como el que trabaja utilizando el agua como única materia prima.

La respuesta que han dado el pueblo y el gobierno cívico-militar en lo que toca a la represión y eliminación del contrabando de extracción y el acaparamiento, ha sido hasta ahora estratégica y tácticamente ejemplar, como lo demuestra el aquelarre de aullidos que emite la derecha tanto venezolana como colombiana. Pero es necesario, como dice el Presidente Maduro, alcanzar los cabecillos y cabecillas de la subversión y hacerlos(las) prisioneros(as) para poder ganar definitivamente esta larga guerra que desde 2002 nos ha montado la derecha apatrida.

Perijá: Las trochas del contrabando
Perijá: Las trochas del contrabando

ven trocha contrabando3Nos ha faltado una mejor defensa mediática, capacidad para explicar la situación con gracia y credibilidad. El alcalde del Distrito Libertador, Jorge Rodríguez, debería ser el portavoz que explicase regularmente la marcha de esta campaña antisubversiva.
No nos queda ninguna duda que la Fuerza Armada Bolivariana triunfará más temprano que tarde. La burguesía comercial parasitaria no está en condiciones de vencer a nuestra fuerza armada- uno de los mejores ejércitos de América Latina, que cuenta con el apoyo de la mayoría del pueblo venezolano.

Pero este pueblo, así como también mucha gente de la derecha quiere del gobierno una política de mano dura, sin guabineos ni escarceos, contra los autores físicos e intelectuales de la subversión guarimbera. Si no hay victoria, nunca tendremos paz.
El Imperio estadounidense, decadente, ha desatado una ofensiva mundial para destruir todas las fuerzas políticas y económicas emergentes que cuenten con el apoyo económico y político de Rusia y China.

Esta nueva guerra tibia, salpicada de enfrentamientos bélicos en Palestina. Ucrania, Siria, Irak, Libia y Nigeria está apuntalada por el resurgir del yihadismo, islámico o fundamentalista cristiano-sionista, armado por la OTAN, las Petromonarquías del Golfo y Estados Unidos, cuyo verdadero caïd o califa, según Thierry Meissan (2014) es el fundamentalista senador John McCain.

La estrategia militar del yihadismo cuenta en Europa con ejércitos secretos como El Gladio; en America Latina existen diversas versiones: los paramilitares colombianos, los carteles de la droga en México, las “maras” en Centroamérica, los terroristas guarimberos en Venezuela. Debemos tene siempre presente que la subversión armada de la derecha en Venezuela, es parte de esa vasta conspiración mundial contra los procesos políticos progresistas como él bolivariano. Aunque fragmentada políticamente, los grupos de la derecha venezolana, financiados directamente por el gobierno de los Estados Unidos, estarán siempre servilmente dispuestos a oír la voz de su amo antes que la voz de su propio pueblo. Por ello, para ganar esta nueva Guerra Patria es necesario profundizar la Revolución y luchar a fondo para vencer al enemigo interno.

Referencia citada:
Thierry Meissan. Agosto 2014. Johan McCain, el organizador de la “primavera árabe” y el Califa. Red Voltaire.org.