Futuro 2035 de Fedecámaras: un tono nuevo, más constructivo

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Leopoldo Puchi

En la reciente Asamblea de Fedecámaras de Mérida, su presidente Carlos Fernández presentó un conjunto de reflexiones y propuestas bajo el título “Camino al Futuro: Venezuela 2035” en el que se plantean los elementos de base para construir un nuevo modelo desarrollo en un horizonte de largo plazo y en el marco de las grandes tendencias del mundo actual.

El texto se inicia mostrando la necesidad de una transición alternativa al esquema de la renta petrolera, que apunte a la productividad, rompa el aislamiento en términos del intercambio, asigne un nuevo rol al petróleo y tienda a la actualización tecnológica para acceder a los mercados globales.Fedecámaras en Mérida: El sector privado es fundamental para el progreso de  Venezuela

“El elemento central ha de ser una economía productiva, diversificada y con mirada global, que genere empleo digno y bienestar inclusivo y sostenible. Esa inclusión prioriza la superación de la pobreza, indispensable para que el individuo como ciudadano y persona jurídica se adapte a los inevitables cambios que le retan”, indica la propuesta.

Renovación

Resalta en el documento la valoración que se hace de los trabajadores, el interés por el destino de la sociedad venezolana y no solo el de una parcialidad, al tiempo que se despliega una mirada al futuro alejada de facturas de resentimiento. Se percibe un tono nuevo, más constructivo, una visión global desde la perspectiva de los inmensos cambios en los procesos de trabajo y producción, de esos saltos siderales de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial.

Una innegable sensación de renovación de la élite empresarial, lo que invita al debate, al encuentro y a una reflexión que puede tener futuro si no queda atascada en la superficie de los destellos del ciberespacio y si no se observa de verdad la hondura de las contradicciones sociales.

Propietarios

La dirigencia reunida en Mérida representa al sector de la sociedad venezolana propietario del capital y de los medios de producción privados.

No es muy grande como porcentaje de la población, pero al manejar riendas tan importantes ocupa un lugar particular en la estructuración de las relaciones sociales, la producción de bienes y formación de mentalidades. Por esto hay que destacar que haya comenzado a comprender que se necesitan cambios y nuevos roles.

Por otra parte, las grandes franjas de la sociedad están conformadas por los trabajadores del sector privado y del público y por las capas populares en condiciones de precariedad. La renta petrolera, de la que en algunos momentos se han beneficiado, ha disminuido drásticamente. Otras fuentes deben crearse para colmar las necesidades nacionales.

Emancipación

Aun siendo mayoría social, no está planteada para los sectores populares la ruta de un desarrollo económico que excluya las relaciones de propiedad capitalista, elemento dinámico que no ha encontrado en la experiencia histórica de los últimos cien años fórmulas de sustitución.

Ahora bien, lo que sí está claro y se ha comprendido lo suficiente es que la modalidad de capitalismo denominado neoliberal no funciona para las mayorías, por lo que no es aceptable.

En general, los procesos de cambio iniciados en Latinoamérica luego de la caída del muro de Berlín y los éxitos electorales obtenidos por fuerzas de izquierda despuntando el siglo XXI sellaron el fin de esa modalidad y han cumplido, por medio de reformas, la tarea de emancipación social en relación a formas arcaicas de exclusión, racismo y distintas variantes de sometimiento precapitalistas.

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Puede pensarse que el empresariado venezolano, hasta ahora aferrado a viejos paradigmas de un capitalismo rentista e inclinado a despreciar lo popular y lo nacional, está en condiciones de evolucionar y confluir con una nueva actitud de los sectores populares, hoy animados por expectativas de prosperidad y emprendimiento, curtidos en los fracasos de la mala gestión estatal, templados en la pandemia y sobrevivientes de la agresión externa de las sanciones.

A la dirigencia política le corresponde impulsar este proceso desde una visión en la que el Estado este conducido por los intereses nacionales y, de manera particular, de los sectores populares. Los ideales de fondo del socialismo no han perdido vigencia y cuando se les ignora renacen como un huracán. El concepto de Estado de bienestar puede servir de guía consensual para todo un período. Sin esta perspectiva, no hay futuro “para una economía productiva, diversificada y con mirada global, que genere empleo digno y bienestar inclusivo y sostenible”.