Estados Unidos, sanciones y migraciones

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Leopoldo Puchi | 

Los recientes acontecimientos han puesto en el centro de la atención de la opinión pública la migración de venezolanos hacia Estados Unidos. Como se sabe, los gobernadores republicanos de Texas y Florida tomaron la decisión de desplazar a inmigrantes de distintos países, entre ellos un grupo de venezolanos, hacia otros estados.

El asunto adquirió dimensiones políticas de impacto cuando el gobernador de Florida, Ron DeSantis, envió dos aviones con inmigrantes, llevados bajo engaño, desde Texas a la exquisita Martha’s Vineyard, zona de veraneo de líderes demócratas en Massachusetts.

De esta forma, los migrantes venezolanos, más allá de su número, han sido colocados en el centro de la más reciente disputa sobre políticas migratorias entre republicanos y demócratas, que compiten ferozmente por los escaños parlamentarios.

Atrapados

En una audiencia del Senado estadounidense que evaluaba las políticas que ha venido siguiendo Washington hacia Venezuela desde la administración Trump, el senador Chris Murphy dijo:

“Estamos atrapados en una política que no funcionó, que en parte ha contribuido a un desastre humanitario que ahora trae a miles y miles de venezolanos a nuestra frontera”.

Esta política en cuestión, enmarcada en la designación realizada en 2015 de Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria, se ha basado sobre todo en las sanciones y en la participación directa en la política interna.

Migraciones

Ya en 2020, un informe publicado por la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) señalaba que “a pesar de que la crisis económica en Venezuela empezó antes de las primeras sanciones estadounidenses en 2017, estas medidas ‘directamente contribuyeron al descenso grave, y a la deterioración más extensa de la calidad de vida de los venezolanos”.

Un reporte del Parlamento Europeo sobre migraciones indica: “Si las condiciones económicas no son favorables y parecen correr el riesgo de disminuir aún más, probablemente un mayor número de personas emigrará a países con mejores perspectivas”.

Como sugiere el senador Murphy, el descenso grave de las condiciones de vida de los venezolanos, empujado por una política equivocada de sanciones decidida en Washington, ha sido uno de los factores del flujo migratorio.

Redefinición

Es probable que la resonancia que ha tenido la bajeza de la utilización de venezolanos como peones de una disputa partidista contribuya a que el gobierno estadounidense comience a redefinir políticas.

Puesto que luce descartado, en lo inmediato, un nuevo intento de aplicar el esquema de derrocamiento que adelantó la administración Trump, es razonable pensar que se producirá al menos un alivio de las sanciones, lo que ayudaría a mejorar la economía de Venezuela y repercutiría sobre el flujo de migrantes.

Sin embargo, en la misma audiencia del Senado, el republicano Marco Rubio exigió mantener las políticas de bloqueo hacia Venezuela. Por su parte, Brian Nichols, del Departamento de Estado, mostró una visión oficial más moderada y favorable a una apertura condicionada a concesiones de parte de Venezuela, sin precisar puntos concretos.

Mejoras económicas

Por el momento, el abanico de decisiones que pudiera tomar Washington y que contribuirían a mejorar la situación económica de Venezuela tiene que ver con: licencias y autorizaciones que permitan a Chevron producir y comercializar petróleo venezolano; desbloqueo de fondos retenidos en el exterior para la atención de problemas de salud, electricidad y agua; desembolso de los fondos de las multilaterales que corresponden a Venezuela, para sostener la cuenta de capital en la balanza de pagos.

En relación al incremento de la producción de petróleo, ya Chevron solicitó a la OFAC que emita una licencia ampliada, sobre la base de un acuerdo de funcionamiento Chevron-Pdvsa. Por el momento, no ha habido respuesta.

Los fondos

Sobre la utilización de los fondos venezolanos bloqueados en el exterior, la mayoría de los factores internos reconoce la “necesidad, pertinencia y conveniencia”. Pero la resolución definitiva está en manos de Estados Unidos, que es el país que tomó la decisión de bloquear esos fondos.

En cuanto a los recursos de las multilaterales, una cifra superior a 5.000 millones de dólares retenidos en el FMI, que le corresponden a Venezuela por la emergencia del Covid-19, no han sido desembolsados porque EEUU se ha opuesto y ha hecho valer su condición de principal accionista.
Entretanto, Associated Press titula: “Border crossings soar among Venezuelans” (cruces fronterizos se disparan entre venezolanos)…

 

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