Estados Unidos reaviva su disputa con China en Latinoamérica
Jacqueline Fowks
En su visita a tres países andinos, Marco Rubio cuestionó a la potencia asiática y ésta lo confrontó. El Gobierno de Trump también pugna por reforzar las alianzas con Argentina y Chile.
Los presidentes de Colombia, Ecuador y Perú recibieron esta semana al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para reiterar su condición de miembros delEscudo de las Américas, una iniciativa que no ha sido discutida en los Congresos de los 17 países que la integran y que implica militarizar la lucha contra el crimen organizado. En la práctica supone la intervención de las fuerzas de seguridad estadounidenses en los países aliados, y la subordinación a la doctrina Donroe de hegemonía continental que plantea Donald Trump.
El Gobierno de Trump no ha podido desplazar los intereses e influencia de Pekín en el hemisferio americano pese al reciente acuerdo energético con Venezuela, un país antes amigo de China y Rusia. Las dos potencias se acusan mutuamente y en público de malas prácticas en su relación con América Latina, vista como «patio trasero». La disputa ocurre también en los ámbitos de infraestructura, tecnología -IA- y minerales críticos-que incluye a las tierras raras, elementos químicos necesarios para la producción de tecnologías-.
«Continúa la situación un poco movida, podríamos llamarla la resaca de la visita», comentó la periodista Angélica Valdez en Canal N después de leer el tuit de Jingyang horas después de la partida de Rubio de Lima el jueves. En julio, la agencia de noticias AP informó de que Trump pretende gastar 175,8 millones de dólares para reemplazar cables submarinos de telecomunicaciones obsoletos en América Latina y el Caribe, para contener el aumento de la influencia china. Al Gobierno de Trump le incomoda particularmente en Perú un megapuerto en la costa central construido y operado por una empresa de propiedad estatal china, Cosco Shipping, inaugurado en noviembre de 2024.
En enero, el Gobierno estadounidense aprobó un acuerdo de venta de servicios y equipamiento a Perú, por 1.500 millones de dólares, para ampliar la base naval peruana en el Callao, a menos de 80 kilómetros de la infraestructura portuaria que opera China.
Sin embargo, Estados Unidos demostró su poder e influencia en el país andino en junio, cuando logró que el Congreso, dominado por el fujimorismo, presionara al Ministerio de Economía y Finanzas para pagar 462 millones de dólares como primera cuota por 12 aviones de guerra Lockheed Martin, sin la aprobación del presidente de entonces, José María Balcázar.
«La disputa de Estados Unidos contra China tiene escala continental. Por presión de EEUU, México impuso aranceles contra China de hasta el 50%, Panamá echó a las compañías chinas que gerenciaban puertos a ambos lados del canal, y Argentina modificó un pliego licitatorio para que una empresa china no controle su principal hidrovía. En Perú, la presión llegó tarde», comentó a Público el investigador principal de la Universidad de Lisboa e internacionalista Andrés Malamud.
La tensión en Argentina
Los gobiernos ultraderechistas del Cono Sur no son una garantía para la influencia de Trump, tanto es así que el presidente estadounidense lanzó sus dados recientemente para reforzar la alianza con Javier Milei y contrapesar los avances de la potencia asiática. A fines de agosto amenazó a Reino Unido con cambiar la posición neutral hacia las Islas Malvinas si no aumentaba el gasto en defensa. El mandatario argentino es otro de los que intenta llevar la fiesta en paz con los dos socios comerciales.
En esos días de agosto Argentina había renovado por cinco años más un acuerdo de intercambio de monedas con China, una operación financiera llamada swap que representa el fortalecimiento de los lazos comerciales. El monto es de 18.000 millones de dólares. «Milei tuvo expresiones duras contra China en campaña. Ya una vez en el Gobierno recibió un swap de monedas de 20.000 millones de dólares del Tesoro de los Estados Unidos; aún así reconsideró la relación con China, con la que también tenía un swap de monedas y una relación comercial creciente, y curiosamente, que se sepa, EEUU no tomó ninguna medida por eso», comentó el sociólogo e internacionalista peruano Farid Kahhat.
En ese contexto, un alto funcionario del Gobierno de Milei, encargado de la comunicación digital de la presidencia, acusó en X la semana pasada a una empresa china de causar el alud y posterior desastre en Nepal.
La Embajada de China en Argentina contestó: «Cierto funcionario argentino, movido por prejuicios ideológicos sesgados, difunde maliciosamente rumores para difamar al Partido Comunista de China y mancha la imagen internacional de China.La parte china se opone firmemente a ello y no lo acepta en absoluto. Exhortamos al funcionario a que cambie de actitud de inmediato y deje de politizar o instrumentalizar las catástrofes naturales, con vistas a evitar daños a las relaciones y las cooperaciones sino-argentinas”, señaló el 31 de agosto el portavoz de la representación diplomática en Buenos Aires.
Por su parte, China es uno de los principales importadores de alimentos producidos en ese país.
La cuestión chilena
En Chile, el Gobierno del ultradechista José Antonio Kast postergó la decisión de sumarse al Escudo de las Américas, pese a que el político participó en marzo en Miami, como presidente electo, en el acto de lanzamiento de la iniciativa. Los medios chilenos señalan que Kast posiblemente tomará una decisión en noviembre, tras las elecciones de medio término en Estados Unidos, en las que se espera un revés contra Trump.
Los operadores trumpistas internacionales Rubio y Pete Hegseth, secretario de Defensa, han pedido también a sus socios que corten vínculos con Irán, que se retiren de la Corte Penal Internacional y que aumenten el gasto en defensa. El único país que acató ese extremo fue Perú: cortó relaciones diplomáticas con Irán pese a que no tenían embajadas.
¿Seguirán esas tensiones?, fue la pregunta al internacionalista y catedrático peruano Óscar Vidarte. «Hay países como México, los centroamericanos, y la mayor parte de los caribeños que no entienden esta disputa como la entendemos en el Perú. Para ellos es obvio que Estados Unidos es su principal socio», respondió.
«México tiene el 80% de su comercio dirigido a Estados Unidos, no hay posibilidad de opción. La competencia entre ambos países está prácticamente definida en muchos países de la región. Podría incluir también, por ejemplo, a Colombia, que históricamente toda su relación la ha dirigido hacia Estados Unidos. Pero hay otros países donde esto no es tan claro», anotó Vidarte. El catedrático especificó que «Perú y Chile son países donde esta competencia va a ser mucho más difícil. ¿Por qué? Porque tanto para Perú como para Chile, China es un socio fundamental, pero Estados Unidos también», anotó Vidarte.