Diésel récord e inflación en EEUU golpean la economía

La inflación y el precio récord del diésel en EEUU marcan un nuevo foco de presión para la economía estadounidense, después de que el precio promedio nacional del combustible superara por primera vez los 6 dólares por galón. Horas después, el informe de agosto de la Oficina de Estadísticas Laborales mostró que la inflación subyacente avanzó 0,3% mensual, por encima del 0,2% esperado por los analistas.

El promedio nacional del diésel llegó a 6,06 dólares por galón —unos 3,78 litros—, según registros de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), lo que representa un alza de 63% frente a los 3,71 dólares de un año antes. California registró los precios más elevados, con 7,98 dólares por galón, seguida de Washington, con 7,06 dólares, y Hawái, con 7 dólares.

La escalada responde a restricciones en la oferta internacional de combustibles, asociadas a la guerra con Irán y a los ataques ucranianos contra refinerías rusas. El diésel es un insumo transversal para el transporte de mercancías, la agricultura, la construcción y parte de la calefacción residencial, por lo que su encarecimiento puede trasladarse a los precios de alimentos y otros bienes de consumo.

Inflación subyacente 

El índice de precios al consumidor subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentó 0,3% en agosto, su mayor avance desde abril. En términos interanuales, la medición se ubicó en 2,4%, por debajo del 2,5% de julio, pero el incremento mensual superó las previsiones y refuerza la preocupación por la persistencia de presiones de precios.

La inflación general alcanzó 3,4% interanual, ligeramente por encima del 3,3% proyectado por los economistas consultados por FactSet. El repunte de 3,9% en los precios de la gasolina tras dos meses de caídas explicó más de un tercio del alza mensual del índice general, mientras los demás combustibles para vehículos —incluido el diésel— aumentaron 9,6% en agosto y 44% en comparación con el mismo mes de 2025.

Presión para la Reserva Federal

Los datos configuran un “viernes negro” para los hogares y empresas dependientes del transporte, al combinarse el aumento de los combustibles con una inflación más resistente de lo previsto. El efecto podría sentirse primero en los costos logísticos y posteriormente en los precios minoristas, especialmente si los valores energéticos se mantienen elevados durante la temporada de mayor demanda de combustibles.

El desempeño de la inflación subyacente fortalece las expectativas de que la Reserva Federal adopte una posición monetaria más restrictiva en su reunión de septiembre. Una eventual subida de las tasas de interés encarecería el crédito para familias, empresas y el Gobierno, en un escenario en el que la energía ya añade una carga relevante al costo de vida estadounidense.

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