Equipo de ONU ya investiga en Siria el presunto ataque químico

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El equipo de Naciones Unidas que se encuentra en Siria iniciará hoy las pesquisas en Ghouta Oriental, localidad cercana a esta capital donde presuntamente ocurrió un ataque con armas químicas del cual grupos de opositores insisten en culpar al gobierno.

Prensa Latina

Damasco negó categóricamente el uso de sustancias letales contra la población civil, al tiempo que calificó las acusaciones como un plan premeditado para evitar que el equipo de la ONU compruebe que fueron los grupos mercenarios quienes usaron armas químicas en reiteradas ocasiones y ofrecer pretextos para un eventual ataque militar externo.

La víspera, las autoridades dieron luz verde a la comitiva de unos 20 expertos del organismo mundial liderada por el profesor Ake Sellström, jefe de la oficina de la ONU para la investigación de armas químicas, para que se desplace al sitio.

Al reunirse con Angela Kane, representante de la ONU para Asuntos de Desarme y enviada del secretario general Ban Ki-moon, el ministro sirio de Relaciones Exteriores, Walid al-Mualem, reafirmó la voluntad de la alta dirección del país de ofrecer todas las garantías y facilidades para efectuar la investigación.

El 18 de agosto, el grupo comandado por Sellström llegó a la capital siria invitado por el gobierno para analizar las múltiples denuncias sobre el empleo de agentes tóxicos, como el ocurrido el 19 de marzo en la Khan al-Asal, norteña provincia de Alepo, donde un misil con agentes tóxicos mató a 25 personas y dejó heridas a unas 110.

Las autoridades responsabilizaron del atentado terrorista al Frente al-Nusra, entidad afiliada a la red terrorista Al Qaeda.

Tres días después del arribo de la delegación de la ONU sobrevino el eventual ataque con gases en Ghouta Oriental, tras lo cual se desató una gran campaña mediática en contra de la administración del presidente Bashar al-Assad que ha agregado nuevas baterías a los tambores de guerra.

En días recientes, medios de comunicación nacionales han aportado pruebas sobre la tenencia y uso de productos tóxicos por parte de los calificados como rebeldes por Occidente.

Ante las crecientes amenazas sobre una agresión militar, el ministro de Información Omran al-Zoubi desaconsejó a la administración del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y sus aliados enrolarse en una aventura bélica contra esta nación mesoriental.

No será un picnic para nadie bajo ninguna circunstancia, porque una agresión tendría graves repercusiones y sería una bola de fuego que quemaría a Siria y haría arder toda la región, argumentó el funcionario durante una entrevista con el canal satelital libanés al-Mayadeen.

Rusia, Irán, Venezuela y varios expertos políticos y militares consideran que el ataque fue una provocación de los grupos mercenarios y extremistas islámicos, mientras valoran como inaceptables los llamamientos de algunas capitales europeas a responder mediante el uso de la fuerza.

Moscú advirtió a la Casa Blanca este domingo evitar repetir errores del pasado, en referencia al manejo del tema de las armas de destrucción masiva que fue esgrimido como pretexto para iniciar la guerra de Irak en 2003, las cuales nunca fueron halladas.

Para el Kremlin cualquier acción unilateral en Siria minaría los esfuerzos hacia la paz y tendría un impacto devastador sobre la situación de seguridad en Oriente Medio.

Al mismo tiempo, pidió avanzar en la convocatoria sin dilaciones a la Conferencia de diálogo de Ginebra, para acabar de solventar el contencioso.

El presidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma, (Cámara Baja del Parlamento de Rusia), Alexéi Pushkov, afirmó en su cuenta de la red social Twitter que Obama «se dirige de manera incontenible hacia una guerra, como (George) Bush fue a la de Irak».

También la víspera el exsecretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, quien hace 10 años esgrimió las presuntas pruebas incriminatorias contra el expresidente Sadam Hussein, pidió cautela a la administración de Obama respecto a un posible ataque, pues a su juicio, «la situación en Siria está más allá de la capacidad de influencia de Washington».