El Plan Cóndor golpista de la derecha latinoamericana contra Venezuela

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Marcos Salgado | 

Las Fuerzas Armadas de Argentina durante el gobierno de Mauricio Macri ensayaron una invasión a Venezuela. Fue en 2019, en el momento justo cuando la administración Trump ponía en marcha su plan para sacar a Nicolás Maduro de la presidencia, con la auto juramentación como “presidente encargado” del por entonces jefe de la Asamblea Nacional, el diputado opositor Juan Guaidó.

Así lo reveló el portal El Cohete a la Luna, que señaló al general Juan Martín Paleo, por entonces comandante de la fuerza de despliegue rápido de las Fuerzas Armadas argentinas y actualmente es Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, nombrado en este alto cargo por el actual gobierno de Alberto Fernández.

La primera sesión del ejercicio militar se realizó el 15 de abril de 2019, apenas dos semanas antes del intento de golpe de Estado encabezado públicamente por Guaidó, con un grupo de militares alzados frente a un destacamento militar en Caracas, previa “liberación”, por parte de un puñado de desertores de la inteligencia venezolana, del entonces jefe político del Guaidó, Leopoldo López.

La intentona fracasó en pocas horas, pero antes el presidente argentino Mauricio Macri la avaló y la felicitó. Era el segundo fracaso del golpismo abierto y desembozado contra el gobierno de Nicolás Maduro en pocas semanas. Antes, el 23 de febrero, había fracasado el intento de irrupción por las fronteras colombianas, protagonizado también por Guaidó y con el aval activo y la presencia en Cúcuta, muy cerca de la linea fronteriza, de presidentes de derecha de América Latina, como Sebastián Piñera, de Chile, y Mario Abdo, de Paraguay, más el local, Iván Duque y hasta el vicepresidente de los Estados Unidos en la administración Trump, Mike Pence.

En el ensayo realizado en Argentina, las Fuerzas Armadas de ese país debían precisamente “proteger” un supuesto contingente humanitario que ingresaría a Venezuela desde Colombia. De ayuda humanitaria para Venezuela se disfrazó aquel intento de irrupción por los pasos fronterizos, con operación de prensa incluida sobre la supuesta quema de un camión de “ayuda” por parte de militares venezolanos, lo que luego se demostró falso.

El plan de febrero de 2019 buscaba propiciar una deserción masiva de militares venezolanos que permitieran crear una suerte de “cabeza de playa” en San Antonio de Táchira, para avanzar luego con relativa facilidad hacia Caracas. Ahí se haría efectivo el ensayo de los militares argentinos (¿y habrá que suponer también de otros ejércitos latinoamericanos?) haciendo una suerte de trabajo sucio para la administración Trump, bajo algún tipo de figura de asistencia humanitaria.

Pero tanto el plan de irrupción fronteriza de febrero como el del golpe de estado de abril fracasaron porque la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no se quebró, ni hubo deserciones masivas. Un plan que fue de fracaso en fracaso, y hasta incluyó un desembarco mercenario en costas del Caribe muy cerca de Caracas, ya en 2020.

En 2019 estaba en su apogeo el Grupo de Lima, auspiciado por Washington, para brindar soporte a la estrategia destituyente en Venezuela, y con la diplomacia argentina de Mauricio Macri como uno de los soportes vitales.

La operación ensayada por las Fuerzas Armadas argentinas copiaba al detalle la visión, el discurso y la estrategia del grupo de Lima, es decir de la Casa Blanca, contra Venezuela, y muestra con claridad cómo detrás del plan para tumbar a Nicolás Maduro se alineó no sólo Colombia, como vecino beligerante, sino también los gobiernos de derecha del continente.

¿Una amenaza terminada, o aún latente?