El papel de los organismos internacionales

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Jose Manuel Rodriguez Rodriguez

Lo de Ucrania, más allá de dejar al desnudo el verdadero papel de los organismos internacionales, muestra la máscara de la democracia occidental. Una máscara con la que se ha pretendido igualar la democracia representativa al “gobierno de los mejores”. Tales formas democráticas, junto a las del socialismo real, han quedado invalidadas por la historia.
Es cierto que Platón proponía a la aristokatria -sabios y virtuosos- es decir, los mejores, como los que tenían que gobernar. Y aunque luego Aristóteles deja claro que la democracia debe ser el gobierno de muchos, lo cierto es que los filósofos siempre se han movido en el mundo de la abstracción, no en el de los hechos. La realidad ha mostrado que la política se conduce por caminos donde los criterios filosóficos son abalorios.

Siempre ha sido así, pero, dado que ahora atravesamos momentos donde el lenguaje político-belicista ha sido asumido, plena y abiertamente, por los voceros de las democracias occidentales; me parece que cobra más sentido que nunca plantearse críticamente la falsedad del dilema de la democracia liberal vs. el socialismo democrático.
Blinken y Borrel lo han dicho abiertamente. El primero dijo: el mundo no se organiza a sí mismo… probablemente no de una manera que refleje completamente nuestros intereses y valores… Por su parte el otro instó a proteger el jardín europeo de la jungla… señalando que las herramientas militares no son un capricho, son necesarias, imprescindibles para la supervivencia…
Ambas declaraciones defienden la necesidad del mundo unipolar, el que ellos llaman “Occidente”. Asumen que debe tutelar, por intermediación de sus jefes económicos, políticos y militares, al resto de la humanidad. Por eso aplican, mediante la coerción, los patrones económicos que sustentan su convicción democrática. Y con los mismos métodos eliminan, sin pudor alguno, intereses y valores que no coincidan con esos patrones. En síntesis, les sustraen a los demás pueblos su soberanía para establecer sus propias formas democráticas y económicas.

Frente a la perversidad que históricamente ha cubierto esta concepción hegemónica del capital y de los gobiernos en pocas manos, las respuestas que ha dado la opción marxista, han sido las incertidumbres del socialismo de guerra, expresadas en un gobierno fuerte y necesariamente también controlado por pocas manos. Es la otra versión del “gobierno de los mejores”. Alfredo Alfredo Maneiro, 40 años después - Venezuela UnidaManeiro hablaba del mito de la democracia asociada a la discusión entre iguales. Un mito que encubre el tutelaje necesario.

En este escenario, la única alternativa para los revolucionarios, es la profundización de la democracia. Esa es la esencia del socialismo, el gobierno de los ciudadanos que, además, tengan el control del territorio. Chávez luchó por esto. Hace 15 años llamó a la “Nueva Geometría del Poder”, fue derrotado por su propio partido. Y hoy, al cumplirse 10 años de su último grito revolucionario, han convertido ese grito en abalorio.