El gobierno egipcio declaró a los Hermanos Musulmanes como «organización terrorista»

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El gobierno egipcio declaró formalmente a la principal fuerza opositora, los Hermanos Musulmanes, como «organización terrorista», y profundizó la fractura política en el convulsionado país árabe que celebrará en enero un referendo sobre una nueva Constitución.

Télam

En declaraciones difundidas por la agencia estatal de noticias Mena, el viceprimer ministro y titular de Enseñanza Superior, Hosam Isa informó la decisión del Gobierno, después de que ayer un ataque suicida contra una sede policial causó al menos 16 muertos y 140 heridos en la ciudad de Mansura, en el delta del río Nilo.

La declaración de la hermandad musulmana como grupo terrorista se basa en el artículo 86 del Código Penal, que estipula las condenas para quienes atentan contra el Estado, informó la agencia de noticias EFE.

De este modo, el gobierno de facto egipcio aplicará las sanciones estipuladas por la ley contra el terrorismo contra «aquellas personas que participen en las actividades del grupo, las financien o hagan propaganda a su favor mediante cualquier medio».

También se castigará a quienes se unan al grupo o sigan vinculados a él a partir de ahora, precisó Isa, que añadió que se avisará de la decisión a los países que firmaron un acuerdo de lucha antiterrorista en 1998.

Las Fuerzas Armadas y la Policía deberán proteger las instalaciones públicas, mientras que las fuerzas de seguridad serán las encargadas de vigilar las universidades y «garantizar la seguridad de los estudiantes frente al terrorismo de ese grupo».

El golpe que derrocó a Mursi unió a un amplio arco formado por jóvenes revolucionarios, partidos laicos, salafistas, instituciones religiosas El gobierno egipcio no dudó en vincular de inmediato a la hermandad musulmana con el ataque perpetrado ayer, si bien el grupo islamista aseguró no tener nada que ver con lo sucedido.

Los Hermanos Musulmanes consideran este acto un ataque directo contra la unidad del pueblo egipcio y reclaman una investigación para que los autores de este crimen sean llevados ante la justicia», afirmó la hermandad en un comunicado.

Hoy, la milicia Ansar Bayt al Maqdis, un grupo islamista con sede en el Sinaí reivindicó el feroz atentado contra el complejo policial.

«Seguiremos, si Dios lo permite, combatiéndolos», prometió el grupo en un comunicado colgado en una web islamista en la que definió el edificio atacado como «el nido de la apostasía y la tiranía», según informó la agencia de noticias Europa Press.

Ansar Bayt al Maqdis, cuyo nombre significa «Partidarios de Jerusalén», también reivindicó la autoría del atentado fallido contra el ministro del Interior en El Cairo el pasado mes de septiembre.

El gobierno interino, respaldado por el Ejército, prometió además combatir al «terrorismo negro», asegurando que el atentado de ayer «no afectará a la transición política en marcha», cuya próxima etapa es el referendo en enero sobre la nueva Constitución.

Los ataques islamistas contra las fuerzas de seguridad en el Sinaí se hicieron frecuentes desde que el Ejército derrocó el pasado mes de julio al presidente Mohamed Mursi, de los Hermanos Musulmanes.

La Hermandad Musulmana gobernó Egipto de junio de 2012 hasta el 3 de julio pasado, cuando el Ejército egipcio, tras una serie de protestas masivas contra el estilo de gobernar autoritario del presidente, destituyó a Mohamed Mursi, quien procede de sus filas.

A partir de este golpe institucional un baño de sangre contra los Hermanos Musulmanes y un panorama político muy confuso, con partidos y movimientos políticos que realinean sus alianzas a un ritmo vertiginoso, se plasmaron en el país árabe.

El golpe que derrocó a Mursi unió a un amplio arco formado por jóvenes revolucionarios, partidos laicos, salafistas, instituciones religiosas, pero también a la red de instituciones e intereses que gobernó Egipto desde hace décadas.

La hoja de ruta aprobada por el presidente interino, Adli Mansur, establece elecciones legislativas y presidenciales para 2014, pero el paso previo del segundo proceso de transición es un referendo para la ratificación de la nueva Carta Magna.