El exitoso diálogo

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ELEAZAR DÍAZ RANGEL| Haberse reunido fue un éxito. Este primer diálogo cubrió las expectativas, no podía esperarse mas. Después de tantos años sin acceso a una cadena de radio y TV, y sin ni siquiera poder acercarse a Miraflores, la delegación de la MUD estudió bien quiénes podían hablarle al país esa noche y cuál debía ser el contenido de sus discursos. Últimas Noticias
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Lo hicieron con verdades, mentiras y medias verdades, que en su oportunidad refutaron los representantes del Gobierno, algunos acertadamente.

Imposible determinar cuál pudo ser el efecto de esas intervenciones, quiénes ganaron y quiénes perdieron ante la opinión pública. El millonario público de la noche del jueves estuvo dividido en tres porciones: los partidarios del chavismo, los firmes opositores y el medio, quizás la parte mayor, que fue un público al que se dirigieron casi todos, y en quienes sembraron esperanzas en el desarrollo y resultados del diálogo. Por las primeras reacciones de la calle recibidas, se puede afirmar que la mayoría del país lo vio como un hecho positivo.

Están previstas nuevas reuniones, desahogados ya los dirigentes opositores, y como quiera que algunas serán privadas, es de suponer que será posible examinar las proposiciones concretas de uno y otro lado, y con las cesiones que oportunamente habrá, será posible que como lo desea la gente en la calle, el tercio mayor, se le vea el queso a la tostada. Es decir, comiencen a percibirse algunos resultados. Y si posteriormente, como es de esperarse, se empieza a observar el resurgimiento de la economía, el aumento de la producción, y se rompen los niveles del desabastecimiento de hoy, todo habrá valido la pena.

Los partidos de la MUD que participaron (hubo tres ausentes: Voluntad Popular, Proyecto Venezuela y Alianza Bravo Pueblo) tuvieron el coraje para hacerlo conscientes de que sus extremos, radicales y violentos, presionaban contra cualquier encuentro que no significara la rendición del gobierno. Esperamos que sepan superar el chantaje al que estarán sometidos y persistan en esos encuentros; la mayoría de los venezolanos les reconocerán el esfuerzo, aunque el precio sea el quiebre de la oposición.

El presidente Maduro debe estar satisfecho. Sus reiterados llamamientos al diálogo, su convocatoria a la Conferencia de la Paz pese a la ausencia de los partidos de la MUD, el éxito logrado en las reuniones con gobernadores y alcaldes de oposición, con los empresarios, y finalmente, con la mediación de Unasur, y al añadido del Nuncio, haber reunido a las dos sectores que prepararon las condiciones para el diálogo, son, en buena parte producto de su voluntad y convencimiento de que la del diálogo es la única vía para alcanzar la paz.

No debieron esperar tanto tiempo ni 40 muertos para acordarse. Y en lo adelante, concesiones tendrán que hacerse mutuamente para garantizar el éxito y satisfacer las expectativa de la mayoría del país.

El primer año

La política opositora frente al gobierno del presidente de Nicolás Maduro no tiene parangón con lo que ocurre regularmente con otros gobernantes recién electos. Les dan un período, habitualmente de 100 días, como un compás de espera. Aquí lo hizo el MAS con su línea de “Vamos a ver” frente a Carlos Andrés Pérez hacía poco electo. Algo así como un chance para ver cómo será su gobierno, los ataques se atenúan y hasta desaparecen. Con Maduro fueron implacables. Con recordarles que comenzó declarándolo presidente ilegítimo, y llamando a los opositores a descargar su arrechera en la calle, con saldo de 11 muertos, numerosos heridos y destrucción de propiedades públicas.

Debieron pasar semanas hasta que el secretario de estado John Kerry dio en Washington señales de reconocimiento para que aquí siguieran la línea. La respuesta del Presidente fue de lo que llamó “gobierno de calle”, bastante exitosa. No era fácil estabilizarse cuando debía tratar de llenar el vacío que dejó la desaparición del presidente Hugo Chávez, y enfrentar esta campaña opositora que no daba paz ni cuartel, convencidos de que el chofer de bus no la aguantaría, y que está siendo reforzada con la oleada de tendenciosa informaciones en el exterior. Así es como pudo celebrar su primer año.

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