¿Cristina Fernández candidata en 2023?

Argentina está a las puertas de un año clave, en 2023 habrá elecciones presidenciales y el regreso de la derecha a la Casa Rosada, incluso de la mano de un Mauricio Macri  “recargado”, es un amenaza real. Cómo influye la victoria de Lula en el futuro inmediato de CFK. 

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Marcos Salgado | 

En su primera aparición en un acto masivo luego del atentado de hace dos meses, la vicepresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner prometió “hacer lo que tenga que hacer” para “lograr un proyecto de país que vuelva a recuperar la alegría de la gente”. 

Sorprendió la analogía con el discurso de su aliado y futuro presidente del Brasil, Luis Inacio Lula Da Silva, quien volverá al Palacio de Planalto el primero de enero próximo. Lula basó su campaña exitosa en que él puede sacar al Brasil de la pobreza por una razón sencilla: ya lo hizo en sus dos mandatos anteriores. 

“Voy a hacer lo que tenga que hacer para lograr que nuestro pueblo, nuestra sociedad, pueda organizarse en un proyecto de país que vuelva a recuperar la ilusión, la fuerza y la alegría de nuestra gente”, dijo Cristina, y remarcó: “Éramos un pueblo alegre. Volvamos a recuperar esa alegría”. 

No parece casual que lo que puede leerse como un anuncio de candidatura presidencial de CFK llegue apenas cinco días después de la victoria de Lula en Brasil. La victoria de Lula tuvo una lógica vital: el veterano dirigente se erigió como el único que podía vencer a Jair Bolsonaro, en una gesta que además implicó una reivindicación personal, tras el lawfare que lo tuvo preso por 19 meses. 

Cristina Fernández habla en un acto de la Unión Obrera Metalúrgica, cerca de Buenos Aires. (Captura de video)

Los paralelismos son claros: Cristina está sometida a una suerte de lawfare continuado, en varias causas judiciales paralelas y hasta en una suerte de denegación de justicia en la investigación del día en que casi la matan, hace dos meses. 

En este tema, CFK fue clara. “Ya estoy resignada”, remarcó. Dijo que la justicia “no va a investigar, porque le sirvo de acusada, no de víctima a ese partido judicial”. Cristina explicó que la primera conclusión que sacó del intento de asesinato que sufrió el 1 de septiembre último es que “los supuestos indignados estaban pagados por empresarios identificados con el gobierno que endeudó Argentina”, en referencia a lo que ya ganó luz pública: los vínculos del macrismo con referentes hipermédiaticos (en medios de comunicación de derecha) que protagonizaron demostraciones anti K con gravísimos niveles de violencia simbólica que abrieron el camino al intento de asesinato. 

Es la economía

Pero las especulaciones sobre futuras estrategias electorales parecen tener un techo claro, y bajo: el devenir de la economía. La inflación galopante que afecta especialmente los consumos básicos licuaron el salario de los trabajadores argentinos, los cambios duros en la conducción económica con la entronización del super ministro Sergio Massa no han dado los resultados esperados. 

Bajar los precios de los alimentos, o al menos frenarlos, es todavía una materia pendiente, que quedará relegada durante el próximo mes cuando toda la atención estará puesta en el Mundial de Fútbol de Qatar, en el que la selección de Lionel Messi es favorita. Pero a finales de diciembre, tras las mieles del triunfo o la resignación forzada por nuevos fracasos, las aguas volverán a su cauce y los problemas -y los desafíos- serán los mismos. 

Tal vez por eso, en su reaparición en un acto masivo Cristina  dedicó una parte importante de su intervención a hablar de economía, y a trazar lineas de tiempo desde el gobierno de Néstor Kirchner, pasando por sus dos mandatos, el gobierno de Mauricio Macri y el actual, de Alberto Fernández. Aseguró que ella hizo lo que era necesario (postular a Alberto) para garantizar la victoria del peronismo, aunque reconoció que en tres años no se revirtió la herencia del macrismo que volvió a endeudar a la Argentina. 

Acto de la Unión Obrera Metalúrgica. (Captura de video)

Sobre la situación actual, reclamó al gobierno del que -en los papeles- forma parte que instaure “una suma fija que vuelva a darle capacidad al salario de los trabajadores”, más allá de las discusiones paritarias entre patronales y sindicatos. CFK también presentó gráficos comparando algunos indicadores poco usuales en discursos de tribuna y en programas económicos de televisión, como la participación del salario en el Producto Bruto Interno o la productividad en el sector privado comparado con los niveles salariales, en una línea de tiempo amplia, que incluía, claro, el período 2003-2015. 

¿Alcanzará el recuerdo de aquellos tres mandatos y sus inapelables logros económicos para fortalecer una eventual candidatura de Cristina para 2023? ¿O se necesitará en cambio de resultas más concretas en la economía argentina en el cortísimo plazo? 

Todo está por verse. Lo que por ahora está claro es que Cristina 2023, es lo mejor (o lo único) que el progresismo argentino puede ofrecer para frenar el ascenso de la derecha. 

* Periodista argentino del equipo fundacional de Telesur. Corresponsal de HispanTV en Venezuela, editor de Questiondigital.com. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)