¿Cómo se construye una revolución?

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Mario Sanoja Obediente.Iraida Vargas-Arenas|

Desde nuestros más tiernos años de militancia revolucionaria nos preguntábamos y preguntábamos a quienes eran nuestros dirigentes ¿cómo  hacer una revolución en Venezuela?  Una revolución social  se desencadena, cuando un  pueblo alcanza su máximo nivel el encabronamiento ante las injusticias cometidas en su contra. Por esa razón, como nos dijo en Comandante Chávez en uno de sus Aló Presidente, las revoluciones tienen que ser radicales, ir a la raíz de los problemas que deben ser enfrentados y resueltos para que se produzcan los cambios de calidad y cantidad que transformen definitivamente la realidad.  Para lograr ese objetivo, el sujeto pueblo-vanguardia debe estar organizado y consciente de lo que quiere y debe lograr con su lucha y -sobre todo- debe estar muy consciente de quienes son y donde están sus enemigos de clase.

El proceso revolucionario chavista venezolano no es un simple accidente histórico, como lo plantean los ideólogos de la derecha. Constituye por el contrario la fase final de un largo proceso de las luchas sociales que comenzaron en el siglo XVI contra la dominación colonial española,  con las rebeliones tanto de los indígenas como de los esclavos negros.  Después de 1830, instaurado el Estado liberal burgués de la IV República, se reconstituyeron las antiguas oligarquías latifundistas provinciales asociadas con grupos de comerciantes, prestamistas y especuladores urbanos, que llegaron a transformarse en una clase militarista, convencida de tener el derecho de dirigir el destino  de la nación venezolana.

Mediante la aprobación de una serie de leyes como la del 10 de Abril de 1834, aquella burguesía logró desposeer de sus bienes y someter a su arbitrio a la incipiente pequeña burguesía de comerciantes y agricultores. Los latifundistas provinciales tenían bajo su absoluto control vastas masas campesinas  que vivían bajo un régimen de semi-esclavitud, las cuales utilizaban tanto como siervos de la gleba o como soldados en las montoneras o guerras locales contra el gobierno central, organizadas por el señor terrateniente.

En 1859, cuando la situación de las masas campesinas venezolanas y de la incipiente clase media era desesperada, se produjo una importante corriente migratoria hacia América Latina de europeos que estaban en conocimiento de las ideas que animaban a los movimientos revolucionarios nacionales y obreros, particularmente aquellos que movilizaron la Revolución de Febrero de 1848 en la Comuna de París,  año en el cual salió a la luz la primera edición del Manifiesto Comunista, escrito por Carlos Marx y Federico Engels que hizo temblar a las oligarquías y las burguesías del mundo entero con la proclama que reconocía el carácter internacional de las luchas obreras: “¡proletarios del mundo, uníos!”. Uno de aquellos revolucionarios fue Juan de Gasper o Gaspard, cuñado de Ezequiel Zamora, quien muy posiblemente influyó en el pensamiento libertario del héroe de la Guerra Federal.

Las luchas sociales adoptaron un carácter de lucha de clase del pueblo contra la hegemonía de la clase burguesa, apoyada ésta primero por el colonialismo inglés y luego el norteamericano. La epopeya del pueblo revolucionario alcanzó momentos de gran trascendencia  en la Guerra Federal, como fue el triunfo revolucionario en la Batalla de Santa Inés. Esa guerra, La Guerra Larga, significó la rebelión de los sujetos populares bajo la conducción del General de Hombres Libres, Ezequiel Zamora para emanciparse  de la dictadura clasista de la burguesía venezolana.

Aquellas luchas sociales no lograron triunfar en aquel momento, debido al  escaso nivel de organización política que tenía el pueblo venezolano, explotado y relegado por el poder de la burguesía a una condición de pobreza e ignorancia extremas. Pero la conciencia revolucionaria siguió  viva en la memoria histórica de nuestro pueblo  Por esa razón 150 años más tarde la Revolución Bolivariana y Chavista retomó el carácter emancipador de las luchas sociales de Ezequiel Zamora,  bajo la conducción del comandante Chávez, quien   previó y puso en marcha el proceso emancipador del pueblo venezolano, dotándolo con las herramientas sociales, ideológicas y materiales para ganar esta  nueva batalla histórica.

Luego del golpe de estado de 2002, que depuso por 72 horas el gobierno del presidente Chávez, fue el pueblo encabronado por la perfidia de la burguesía contra su revolución, el poder popular todavía en germen para aquella fecha, el que se auto-convocó y se auto-organizó para tomar las calles y derrotar las hordas golpistas de la  burguesía que habían tomado el Palacio Presidencial de Miraflores y apresado al Comandante Chávez. A partir de aquella experiencia, en Noviembre de 2004, el presidente Chávez comenzó a organizar sistemáticamente la que debería  devenir la estructura del nuevo Estado y de la sociedad revolucionaria venezolana, des-burocratizando las relaciones entre el gobierno y el pueblo venezolano.

En ese nuevo Estado la Fuerza Armada Bolivariana se incorporó activamente a los programas públicos y las organizaciones sociales, políticas y económicas de las comunidades, en  el marco de valores culturales que propugnan la solidaridad colectiva y la participación protagónica del Poder Popular. De esta manera, se superaron las prácticas populistas del régimen capitalista social-demócrata de la IV República, que solamente contemplaba la participación episódica del pueblo para delegar cada cinco años su poder al gobierno burocrático partidista, para luego  olvidar  sus agudos problemas de pobreza e ignorancia acumulados durante casi dos siglos. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana dejó de ser un cuerpo pretoriano al servicio del imperialismo norteamericano y la burguesía  apátrida venezolana para constituirse en un componente importante del proceso revolucionario, de la soberanía integral del pueblo venezolano.

La cacofonía provocada por la mentirosa campaña mediática desatada contra  Venezuela no deja espacio para comentar y analizar los avances sociales que están realizando los consejos comunales y las comunas, el Poder Popular, en distintas regiones de Venezuela como parte de la construcción de la nueva sociedad comunal. Una de las tareas silenciosas, pero estratégicas, que propuso el Presidente Chávez a la Revolución Bolivariana, es la formación de cuadros para la creación de espacios territoriales donde se combina la acción de todas las misiones sociales en una meta común: la creación de una sociedad nueva fundamentada en valores culturales como la solidaridad, la justicia, la propiedad social, la ayuda mutua y el compartir.

Para colaborar con el cumplimiento de tales tareas, la Escuela  Venezolana de Planificación, de la cual somos profesores, organiza diplomados de planificación social para los voceros y voceras de las comunas, así como jornadas conjuntas de evaluación de resultados. El pasado martes 30 de Mayo participamos en un conversatorio  con  las y los voceros de los consejos comunales y comunas de diversos corredores en los barrios populares de Catia, Ciudad Caribia, Carretera Vieja de La Guaira (Carretera Heroica), Plan de Manzano, Puerto Viejo, La Vega y Guatire, quienes expusieron lo que podríamos llamar su praxis metodológica y filosófica sobre el desarrollo concreto de la sociedad comunal.

Fue como una antelación a lo que hemos llamado en otros trabajos nuestros el diálogo de saberes. Los camaradas, mujeres y hombres comuneros y comuneras, disertaron cual científicos sociales populares  sobre sus planes comunales para el reimpulso de  las misiones y grandes misiones sociales en sus respectivas comunas, sus planes de organización comunal incluidas las empresas socioproductivas, el parlamento comunal, la agricultura urbana, zonas industriales, empresas comunales de transporte público, mercados comunales, cartografía de los recursos con que cuentan  las comunas, entre otros muchos proyectos.  En el aspecto territorial, la planificación comunal podría prefigurar lo que voceros y voceras  definen como el concepto de ciudad comunal, núcleo de una  región que, pasando sobre los limites políticos de los estados y municipios, resuma diversos proyectos sociales que se complementen orgánicamente entre si.

Trabajando a nivel académico en la Escuela con estudiantes becarios de nivel de posgrado en biología, geografía, antropología, arquitectura, trabajo social, docencia, etc. que llevan adelante proyectos de investigación-acción sobre la sociedad comunal, es posible ir produciendo conjuntamente con otras instituciones del Estado una teoría que alimente tanto la formación de cuadros para el trabajo directo como  el análisis y la proyección futura de la sociedad comunal.

* Profesores de la Escuela Venezolana de Planificación Social. Catedra Construcción del Socialismo.