Comienzo con dudas: las lagunas y los peligros en el plan de De la Espriella
Victoria Korn
Abelardo De la Espriella asumió la presidencia de Colombia, tras una elecciones cuestionadas por su legitimidad. En su primer discurso, en Cali, quedaron expuestos desde su primer discurso como presidente de Colombia: su promesa de orden inmediato descansa en medidas de seguridad y metas económicas cuya viabilidad enfrenta cuestionamientos técnicos, jurídicos y fiscales.
El nuevo mandatario anunció una ofensiva sin diálogos contra las estructuras armadas, la reanudación de fumigaciones aéreas y una reestructuración promercado, pero sin precisar aún los instrumentos normativos, presupuestarios y operativos para ejecutarlas.
La orden de combatir “sin descanso ni restricciones” a las organizaciones que el Gobierno clasificará como narcoterroristas plantea un choque con los límites constitucionales y legales que regulan el uso de la fuerza, el debido proceso y las operaciones en zonas civiles. Expertos también advierten que la complejidad territorial del conflicto armado impide soluciones rápidas, pese a que el programa presidencial descarta los diálogos de paz y apuesta por operaciones ofensivas, control territorial y megacárceles.
La promesa de construir diez megacárceles y endurecer el tratamiento contra los grupos ilegales evoca modelos regionales de seguridad, pero abre interrogantes sobre costos, capacidad penitenciaria, garantías judiciales y el efecto de una política basada casi exclusivamente en la coerción. El plan prevé además una ampliación de las operaciones militares rurales, mientras el presidente sostiene que la paz negociada está “agotada”, una definición que reduce el margen para salidas políticas a conflictos de larga duración.

Fumigación bajo cuestionamiento
El retorno de la fumigación aérea constituye uno de los anuncios más controvertidos del nuevo Gobierno, aunque De la Espriella asegura que utilizará herbicidas que no afecten la salud humana ni el ambiente. La politóloga Laura Bonilla cuestionó esa estrategia al señalar que la evidencia muestra que la fumigación puede ampliar la frontera de los cultivos de coca, mientras antecedentes judiciales han condicionado el uso de glifosato por el principio de precaución ante sus posibles impactos ambientales y sanitarios.
La sustitución por cacao, maíz y café puede ofrecer una alternativa productiva, pero requiere vías, crédito, asistencia técnica, acceso a mercados y garantías de seguridad para las comunidades campesinas, aspectos que el discurso inaugural no desarrolló. La propia propuesta combina erradicación manual, fumigación, persecución financiera, extradición y sustitución, una amplitud de medidas que eleva las exigencias de coordinación institucional y recursos públicos.
La incógnita fiscal
El flanco económico concentra otra fuente de dudas: De la Espriella promete crecimiento anual de hasta 7%, menor carga tributaria, reducción de la estructura estatal y un superávit fiscal primario mediante un ajuste inicial calculado en 70 billones de pesos. Analistas han señalado que el déficit, las restricciones de gasto y la ausencia de fuentes de financiación suficientemente detalladas hacen difícil compatibilizar, en el corto plazo, recortes de impuestos, nuevas inversiones de seguridad y el ambicioso saneamiento de las cuentas públicas.
El presidente presenta la confianza empresarial y la iniciativa privada como motores de una “regeneración económica”, pero su programa deberá demostrar cómo traducirá ese enfoque en empleo formal y reducción de la informalidad laboral. Especialistas que revisaron sus propuestas sostienen que el diagnóstico proempresa puede dinamizar la actividad económica, aunque advierten debilidades en las políticas laborales directas y en los mecanismos concretos para proteger a los trabajadores.