Claves del momento: crece la tensión en Perú tras el balotaje

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El candidato progresista Roberto Sánchez ganó ampliamente en el territorio peruano, en 1470 de los 1891 distritos del Peru, en la segunda vuelta presidencial del 7 de junio último.

Sánchez ganó en casi 4 de cada 5 distritos y sobre todo en el sur del país. La ventaja se mantiene superior a los 80 mil votos en el territorio nacional (8.985.948 contra 8.942.104).

Pero el recuento provisorio de los sufragios en el exterior favorece a Fujimori (190.033 de la candidata derechista contra 110.254 de Sánchez). Buena parte de esa diferencia se consolida en los Estados Unidos.

Juntos por el Perú (JP) pidió la anulación de los votos del exterior por mostrar graves anomalías y irregularidades. Entre otras, el cambio de último momento de la normativa, que despoja al poder electoral la custodia y la organización de las elecciones en el exterior y lo entrega a la cancillería, dominada por el fujimorismo.

Este cambio fue aprobado por el congreso el 29 de mayo de 2026, apenas una semana antes de la elección para otorgar la organización y la supervisión de la eleccion en el exterior.

Las denuncias incluyen fusiones de mesas, proselitismo, suplantación de electores, y retraso en el traslado de las actas con el fin de impedir que sean observadas y/o impugnadas. Los casos más graves corresponden a la votación en Estados Unidos y en Buenos Aires, Argentina.

El escándalo de las tasas para impugnar

El reglamento electoral peruano prevé el pago de altas tasas para habilitar la revisión de mesas. En JP advierten que tener que pagar al Jurado Nacional de Elecciones por trámites vinculados a la defensa del voto, restringe el derecho de los partidos y acaba por otorgarle la razón a quien tiene más poder económico.

JP convocó a una gran movilización el viernes 19 de junio para la defensa del voto, a pesar de que la municipalidad de Lima se negó a autorizar manifestaciones. Sánchez y JP decidieron defender la transparencia electoral y el voto popular hasta el final.

Además, el progresismo evaluará si reconoce o no el resultado de las elecciones en función de las repuestas aportadas por el organismo electoral. En Lima aseguran que la tensión crece y podría polarizarse aún más.