Claudia Torres: “me gustaría ver a más periodistas usando su sentido común”

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LORENA ÁLVAREZ Y DANIEL LABBÉ | En las últimas semanas Claudia Torres (38) se convirtió en una amplificadora de las voces de los ayseninos, abriendo los micrófonos de Radio Santa María para que ellos mismos le contaran al mundo lo que ahí verdaderamente ocurría. Frente al silencio de los medios de comunicación masivos, se transformó en EL canal confiable para quienes estaban lejos y demandaban información.

Lorena Álvarez Chávez & Daniel Labbé – El Ciudadano

Con estudios en Diseño Gráfico y profesión Técnico en Turismo pasó a dar cátedra como comunicadora, una labor que le costó ser acusada por Bomberos y Carabineros de instigar a la violencia. “Feliz por instigar a que la gente pierda el miedo, sienta confianza en su capacidad como persona y como pueblo de lo que pueden lograr”, responde.

– ¿Cómo te afectan personalmente las condiciones económicas, laborales, sociales en las que viven los habitantes de Aysén?

– Me afectan porque veo y vivo la realidad de no tener la posibilidad del ahorro, de un futuro incierto en la atención de salud, la educación para mis hijos, la pensión cuando entre a la tercera edad. La situación de nuestro pueblo es de dependencia principalmente de las oportunidades que pueda darte el Estado, ya que una parte importante de la economía se basa en el movimiento de los servicios públicos, lo que hace que el escenario sea de una inestabilidad de acuerdo a si eres cercana o lejana del proyecto político del gobierno de turno. Por otro lado, nuestro territorio tiene amplias posibilidades de desarrollo sustentable, si tuviera una planificación con la ciudadanía y una decisión vinculante y efectiva sobre la administración de su espacio y sus recursos, con una distribución del ingreso en forma equitativa y con la estrategia de utilizar, distribuir, manejar y potenciar el uso en forma austera de nuestro patrimonio natural. Esta desigualdad, falta de visión y en la práctica inequidad en el uso y distribución de lo que nuestra región puede otorgarnos, nos afecta como comunidad en la relación con el Estado chileno, con la clase política y con los inversionistas externos, quienes sólo nos han considerado como un distrito de reserva de riquezas abundantes para ser distribuidas para unos pocos en complicidad de otros cuantos que son los que deberían velar por un bien común para Aysén.

– ¿Imaginabas que Radio Santa María se convertiría en pieza fundamental para sostener sus demandas a nivel nacional?

– No, pero siempre supe que la radio sería un actor importante de comunicación entre nuestra gente, los dirigentes y las bases sociales, porque nuestro compromiso como radio es la verdad y el hacer posible la comunicación, es decir, el buscar información en terreno con los actores del movimiento, llevarla a los radioescucha y además escucharlos para que nos complementen la información como también para debatirla. Eso al parecer prendió en el país, comunicarse, algo tan simple y cotidiano pero parece que muy escaso en nuestra sociedad.

– Cuando uno escucha Radio Santa María y luego ve los reportes de los medios masivos, observa que estos no dan a conocer todo lo que ocurre, especialmente la violencia y consecuencias de la represión. ¿Cómo evalúas el rol de los periodistas de estos medios?

– Yo no soy periodista y quiero dejar en claro este punto porque muchas veces las profesiones o los colegiados son quisquillosos con estas cosas. El rol del periodista no es fácil, en nuestro país se impuso y además se acepta como lógico que estos deben ser “imparciales”, que para la mayoría de la gente significa que la información que tú debes dar la hagas de fuente confiable y/o oficial, y si eres osado busques el otro lado de la noticia. En este punto es donde creo que se comenten errores, la fuente, para los gobiernos, es su comunicado de prensa, sin más ni menos comas, para el poder económico es la foto que muestre su compromiso y su responsabilidad social empresarial, y si investigas y descubres que los puntos, las comas, porcentajes y fotos no son tal, entonces viene la reflexión de un periodista que trabaja para un medio, pero muchas veces no se siente parte de un medio, y piensa en la línea editorial del medio es tibia, amarillista, rojo, proclive a… ¿Quién es actor de la noticia, es parte de los financistas del medio? Ahí comienza el drama de un periodista que sabe que su nota, su reportaje o lo que sea, tendrá un filtro, un retoque de acuerdo a su línea editorial. Cuando un periodista se siente prisionero de esta situación tiene opciones, sigue el juego engañándose -sólo que lo hace profesionalmente y porque necesita vivir- o busca un medio donde pueda realizar su vocación con libertad y pueda vivir con dignidad.

En estos más de 40 días de movilización lamentablemente he visto más periodistas convencidos de lo primero, esclavos de la ética que imponen sus medios, cuya historia no la tienen precisamente. ¿Alguien puede afirmar, por ejemplo, que El Mercurio no tienen una tendencia? ¿o que TVN tendrá que buscar en su señal abierta mostrar los logros del gobierno de turno aunque sabe que no lo son?… Me gustaría ver más a periodistas usando su sentido común, su compromiso con su vocación, sus sueños, sus años de sacrificio intelectual y, por qué no, económico, después de haber estudiado al menos cinco años. Periodistas con la libertad de caminar entre la gente sin temor a que les griten vendidos, mentirosos o que simplemente no los dejen hacer su pega. Cuando nuestros necesarios periodistas se crean el cuento que son agentes de cambio para que un país sea mejor tendremos medios de comunicación de verdad.

– ¿Qué importancia le adjudicas al trabajo de medios independientes, como las radios repetidoras o periódicos como El Ciudadano, en la difusión de lo que ocurre allá?

– Para difundir la verdad de lo que pasa con muchos factores en contra, un gobierno que no está en su mejor momento, una institución como Carabineros que ha sido cuestionado en la movilización social y los medios masivos que se autocensuran, los medios alternativos -que en realidad no son alternativos, son los medios necesarios, los que la gente quiere, los que están de tu lado como pueblo, los que te conocen, los que te dan el mismo tiempo e importancia que un diputado, un ministro, un futbolista o una modelo-, esos medios han sido vitales para romper el denominado “cerco informativo”, y que no sólo en forma solidaria sino que en forma colaborativa y comprometida entregan lo mejor de sus plataformas, sus contactos y sus habilidades para ser una red informativa al servicio de la gente. Los medios ciudadanos, libres, sociales, comunitarios, tienen el sentido de comunicación, de unión y de moral para contribuir como agente de cambio y de poder a las comunidades.

– Radio Santa María, y específicamente tú, has sido públicamente acusada -tanto por auditores como por Carabineros- de instigar a la violencia ¿Qué piensas respecto de eso?

– Bueno, eso es parte de la libertad de expresión con la que comulgo, si alguien piensa que informar lo que pasa desde la calle, una barricada, un campamento, o darle un espacio a la dueña de casa, el pescador, el cesante, el obrero, el funcionario público, el analfabeto y el político, es violento, bueno, soy una instigadora y feliz por instigar a que la gente pierda el miedo, sienta confianza en su capacidad como persona y como pueblo de lo que pueden lograr. La acusación de Carabineros, Bomberos y el gobierno no me sorprenden. En la Patagonia decimos que cuando uno chutea las brasas al dueño del fogón, ¡el dueño se molesta! Es más perverso y violento que tú cometas abusos, excesos de fuerza y de influencia cuando tu rol es proteger a tu población, que además es la que con esfuerzo mes a mes te paga tu sueldo. Es más violento callarse y ser cómplice cuando uno de los tuyos, tus vecinos, sus hijos, sus padres, los pobres, los ricos, los diferentes están sufriendo y tú sabes que podías evitarlo y no lo hiciste. Creo que las instituciones deben tener humildad en reconocer que, al igual que nosotros, se equivocan y a diario, y eso no tiene nada de malo cuando logras aceptarlo; entonces te encaminas a remediarlo.

– ¿Qué es lo más grave de la represión que han sufrido los habitantes de Aysén?

– Creo que el abuso de poder, la sensación de sentirse invadido y agredido en tu casa y por tu sociedad; inseguro en tu calle, desprotegido de tu país, eso es una tremenda herida física y emocional que a la larga nos hará más grandes y valientes, pero que pudo haberse evitado.

– ¿Durante este proceso has sentido miedo? ¿Tú, alguien de tu familia o algún cercano has sido amenazada o sufrido alguna agresión?

– Sí he sentido miedo de no poder seguir escuchando cuando alguien me llama a la radio para decirme que lo golpearon, que lo están golpeando, que su hijo esta llorando. Amenazas sí he recibido, de que me van a aplicar la LSIE (Ley de Seguridad Interior del Estado), que puedo sufrir un accidente, etcétera. Agresiones verbales, en realidad más escritas, pero de agresores que no son más que cobardía, así es que no las pesco mucho. Lo que más he sentido eso si es cariño, protección y amor de la gente y eso es un tremendo escudo.

– ¿Por qué crees que el gobierno no quería aceptar y responder a las demandas de los ayseninos?

– Porque es un gobierno inseguro, no tiene además un mirada de que el país se debe construir día a día y si es necesario rehacerlo. Bueno, se puede, ¿por qué no? Creo que el gobierno le tiene miedo al pueblo y el miedo paraliza, entorpece y no te deja ser ni actuar. Además, éste y los gobiernos anteriores minimizan a la ciudadanía en capacidad, organización y lucha y juegan a lo que les es más fácil: desgastar, dividir, crear escenarios de violencia, de descontrol, para justificar dentro de la misma sociedad que lo que una comunidad está pidiendo no corresponde.

– ¿Qué piensas hoy de la gente movilizada de Aysén?

– ¡Pienso que son lo máximo! Han ganado todo y han perdido todo lo que es inútil: ganaron valor porque perdieron el miedo, ganaron organización porque perdieron el individualismo, ganaron fuerza porque perdieron kilos de inactividad social, ganaron creerse el cuento porque apagaron la tele. La región está fuerte y convencida y con eso es difícil ganarle.

– ¿Cómo crees que terminará todo esto?

– Esto va para largo, es un proceso que comenzó y que necesita de etapas como todo, ya ha cumplido varias y no sé cuantas más le quedarán… Aysén comenzó nuevamente, como lo fue cuando se forjó, a escribir su historia con su tiempo, a su paso, con sus escritores y con sus sueños, eso es de largo aliento. Lo que sí sé es que Aysén, mi Patagonia, ¡venció! ¡Lo logró! Es grande, conocida, convencida y se quiere caleta.

Fuentes: El Ciudadano -Ciudad Invisible