Argentina: parte del espectro de telefonía móvil quedó en manos del Estado

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JUAN GUAHÁN|  La Presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner ha dado otra “vuelta de rosca” en el camino de abandonar aquella vieja idea de decirle ¡no! al estado empresario. Esta semana se anunció que el Estado gestionará una parte del espectro de las comunicaciones de telefonía móvil. Esa tarea quedará en manos de ARSAT (Argentina Satelital) una sociedad anónima, con el 100% de sus acciones en manos del estado nacional, creada en el 2006 para explotar una determinada posición orbital geoestacionaria.Question Latinoamérica

ARSAT revende una parte de esa capacidad y utiliza otra para el servicio de la televisión digital estatal (TDA). Con esta última alimenta las redes de trasmisión digital, que abarca áreas donde reside el 75% de los habitantes. Éstas operan con los aparatos que el propio gobierno reparte, que se pueden comprar o que vienen incorporados a los nuevos televisores. ARSAT junto a INVAP (una sociedad del estado, por convenio entre la provincia de Río Negro y la Comisión Nacional de Energía Atómica -CNEA) también fabrica satélites comunicaciones.

ARSAT administrará el espectro que –en el 2008- devolvió Telefónica por tener una posición dominante en el mercado. Ese espectro abarca el 22% del total del mismo. El resto se reparte entre: Claro (23%); Personal-Telecom (27%) y Telefónica (29%). El gobierno se había comprometido a licitarlo. Lo intentó –sin éxito- en varias oportunidades. En una reciente licitación la empresa que quedó en condiciones de ganar fue CLARO (del mejicano Carlos Slim). Con ello esta empresa tendría una nueva posición dominante. Fue por ello que el gobierno anuló la licitación y decidió tomar a su cargo ese servicio.

El ministro de Planificación, Julio de Vido, anunció que el Estado tiene tres alternativas para explotar ese espectro. En forma directa, a través de acuerdos con otros grandes prestadores o mediante convenios o asociaciones con cooperativa, sindicatos o pymes del interior, vinculadas al sector. Esta actividad era –hasta ahora- desregulada y en ella el estado no tenía intervención directa.

Esta medida va acompañada del plan, en desarrollo, para la construcción de 58 mil kilómetros de conexiones por fibra óptica.
De esa manera el Estado podrá prestar un servicio de tercera generación (3G) que permite integrar la conexión a internet, televisión y el uso de archivos desde el teléfono móvil. Se estima que la inversión básica para alcanzar esa situación ronda los 10 mil millones de pesos (alrededor de dos mil millones de dólares) y que ello demandaría algo más de un año para alcanzar un funcionamiento pleno.

YPF
Ante las dificultades para llegar acuerdos con las grandes empresas petroleras mundiales (Exxo/Chevron) el Presidente de YPF firmó las bases para un acuerdo con la rusa Gazprom, con mayoría de capital estatal. Si bien aún no han trascendido los ejes de ese acuerdo es lógico que los mismos giren sobre el tema de gas. Gazprom es la empresa gasífera más importante del mundo y en el gas tenemos nuestro principal déficit energético y gran consumidor de divisas. Se sabe que YPF no anda muy bien de “caja”.

A mediano plazo está pensando en conseguir inversores y utilizar las ganancias propias. Para asegurarlo es que planea un escalonado –y  ya anunciado- aumento de los combustibles, el límite lo marcan las propias necesidades políticas del gobierno y el humor colectivo. En lo inmediato espera que surtan efecto algunas gestiones para hacerse de unos 250 millones de dólares, para las necesidades más inmediatas. Están hablando de un bono por esa cifra y una tasa de interés (en dólares) que tendría dos cifras.

Sindical
En materia sindical hubo varios temas que merecen ser comentados.  Sigue su marcha el proceso electoral en el que está inmersa la interna sindical.

El sector antimoyanista ratificó la realización del próximo confederal para el 3 de octubre, fecha en la que se elegirá a la nueva conducción. Una de las novedades es que se bajó de esa convocatoria el sector minoritario de la “CGT Azul y Blanca” que acaudilla Luis Barrionuevo. Mientras se acerca esa fecha continúan las dudas acerca del futuro jefe de ese encuadramiento.

El metalúrgico Antonio Caló, no es muy bien visto por la Casa Rosada, el otro metalúrgico Francisco “Barba” Gutiérrez que allí contaría con simpatías, no tiene –hoy- los suficientes avales sindicales.

Respecto a las obras sociales los sindicalistas recibieron la novedad que les entregarían 2 mil millones de pesos anuales, de los 14 mil que reclaman por deudas que tendría el estado respecto a las obras sociales. Otra novedad al caer sería la compra de remedios, para las obras sociales, desde el PAMI. Los sindicalistas ponen las “barbas en remojo” porque temen que avance el proyecto sobre un sistema nacional de salud que limite, aún más, las funciones que tienen las obras sociales sindicales como prestadoras de este servicio.

Los estragos del “paco”

La crisis del 2001 no solo acabó con el gobierno de Fernando de la Rúa y trajo grandes cambios en nuestro país. Los graves problemas económicos que surgieron en aquellos tiempos hicieron cambiar muchas costumbres y rutinas. Unos de esos cambios se dieron en el consumo de drogas. Al consumo de cocaína, marihuana y otras especies más sofisticadas se le agregó “el paco”. Ésta comenzó siendo consumida por los sectores más pobres, aunque con el tiempo se fue extendiendo a otras franjas de la sociedad.

Elaborada con restos de cocaína, querosene y otros químicos, para muchos ni siquiera es una droga, sino un veneno. Según los informes médicos, sus efectos duran pocos minutos y su adicción es muy rápida, lo que impulsa al consumo de varias dosis diarias, produciendo rápidamente daños cerebrales. El precio, por unidad, oscila entre los 5 y 10 pesos. Los controles estatales y el aumento de consumidores elevan constantemente el precio.

Todos estos elementos se complementan para servir como base a muchos de los delitos que cotidianamente ocupan las pantallas televisivas y la primera página de muchos diarios. Esto alcanza tal importancia que películas como “Paco” y la primera plana de New York Times (uno de los diarios más importantes del mundo) se ocupan de la este tema y su desarrollo en nuestro país. Su despliegue territorial y su crecimiento han dado lugar al surgimiento de “Las Madres del Paco” que procuran salvar a hijos propios y ajenos de este mal. Según algunas de sus informaciones, en el Gran Buenos Aires, hay más de dos muertes por semana producidas por este veneno. Su distribución está casi siempre atada a complejas redes delictivas que incluyen a fuerzas de seguridad. Se estima que en nuestro país se distribuyen no menos de medio millón de dosis diarias.

No son pocos los que piensan que su difusión forma parte de algo más extendido y profundo que el dinero criminal que algunos recolectan. Podría inscribirse en una política de destinada a neutralizar la voluntad de cambio que suele acompañar a las nuevas generaciones. Aspiran introducir, a las franjas de jóvenes que logran captar, en un mundo propio y cerrado -difícil de abandonar- y dejarles como salidas al futuro solo la nada o la muerte.