Argentina: Otro acuerdo para impulsar inversiones de empresas norteamericanas
Argentina y Estados Unidos lanzaron este miércoles el denominado Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa que contempla financiamiento por hasta 7000 millones de dólares para proyectos de energía, minería e infraestructura. El financiamiento estará respaldado por el Export-Import Bank de Estados Unidos y apunta a movilizar inversiones estadounidenses hacia sectores considerados estratégicos.

Una frase de Donald Trump en el Salón Oval abrió a principios de septiembre uno de los capítulos más tensos de la disputa por las Islas Malvinas en décadas. Lo que siguió fue una escalada de declaraciones cruzadas, decretos, alertas militares y movimientos diplomáticos entre Argentina y el Reino Unido que tendrá como escenario, esta semana, a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En el centro del conflicto, además de la soberanía, está el petróleo: el proyecto Sea Lion, un yacimiento en aguas profundas a 220 kilómetros al norte del archipiélago, cuya explotación se convirtió en una preocupación de Casa Rosada, es una disputa por unos ingresos estimados por las autoridades británicas en USD 2.000 millones en concepto de regalías a lo largo de 30 años.
El 25 de abril cuando la agencia Reuters publicó el contenido de un correo interno del Pentágono que enumeraba posibles represalias de la administración Trump contra aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que se negaron a respaldar las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente. Entre esas medidas figuraba la reconsideración del apoyo diplomático de Washington a reclamos europeos sobre “posesiones imperiales”, con mención explícita a las Malvinas.
En la noche del 3 de septiembre, y en medio de una fuerte expectativa, Milei utilizó la cadena nacional para formalizar las acciones que el gobierno venía preparando. “Las Islas Malvinas son argentinas por historia y por derecho. No hay debate”, afirmó desde la Casa Rosada. El discurso incluyó un paquete de medidas: sanciones contra las empresas involucradas en la explotación de hidrocarburos en el archipiélago sin autorización argentina, ampliación del presupuesto del Ministerio de Defensa para construir una base naval en Tierra del Fuego y el envío al Congreso de un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
En la Asamblea General de la ONU, Milei señaló que “Una organización que se propuso defender la soberanía nacional de sus miembros decidió mirar para otro lado respecto a la situación de las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes. Malvinas es para nosotros una causa nacional y una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”, resaltó.
El blanco central fue Sea Lion, cuya explotación impulsa el consorcio formado por Rockhopper Exploration —de capital británico— y Navitas Petroleum, con sede en Israel, con planes de comenzar a bombear petróleo en 2028. “Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar”, advirtió Milei.
Durante su discurso en la ONU, el presidente argentino cuestionó a Naciones Unidas por, según planteó, “mirar para otro lado” frente a la disputa de soberanía con el Reino Unido. Milei calificó a las Malvinas como una “causa nacional” y cuestionó la explotación petrolera en aguas próximas a las islas. También sostuvo que el principio de autodeterminación no debía aplicarse a los habitantes del archipiélago (kelpers, británicos) y reclamó al Reino Unido retomar las negociaciones por la soberanía.
Para los analistas locales el problema es que la expectativa oficial empieza a convivir con una mayor incertidumbre financiera, cuando los activos argentinos volvieron a mostrar números negativos. Los bonos soberanos retrocedieron y el riesgo país llegó a la zona de los 557 puntos básicos, el nivel más elevado desde abril. En septiembre el indicador acumuló un incremento cercano al 9 por ciento. Las acciones argentinas también registraron bajas, con pérdidas importantes entre los bancos que cotizan en Nueva York.
El gobierno libertario argentino volvió a apostar a los anuncios de grandes inversiones para mostrar resultados de su programa económico, aunque la llegada efectiva de capitales de magnitud sigue sin acompañar las expectativas que la Casa Rosada viene alimentando desde el inicio de la gestión. Esta vez el escenario fue Nueva York y el eje volvió a ser el yacimiento de hidrocarburos de Vaca Muerta.
El anuncio fue realizado en medio de la participación de Javier Milei en la Asamblea General de Naciones Unidas y quedó en manos del
La iniciativa busca desarrollar infraestructura para conectar las principales zonas de producción energética y minera con los puertos del Atlántico. Incluye ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos, infraestructura eléctrica y proyectos vinculados con minerales críticos. Estados Unidos también pretende ampliar la participación de sus empresas como proveedoras de tecnología, equipos y servicios.
Una parte central de las expectativas está puesta nuevamente sobre Vaca Muerta. El Gobierno busca acelerar las obras necesarias para convertir el aumento de la producción de petróleo y gas en un crecimiento permanente de las exportaciones. Entre los proyectos de mayor escala aparece Argentina LNG, impulsado por Yacmientos Petrolíferos Fiscales junto con las exgt
Milei aprovechó también su discurso ante Naciones Unidas para convocar directamente a los empresarios internacionales. Presentó el potencial energético argentino como una oportunidad para el capital extranjero y volvió a promocionar el esquema de incentivos fiscales y regulatorios implementado durante su administración.
La insistencia no resulta casual. La inversión continúa siendo una de las piezas que el programa económico necesita consolidar. El oficialismo presentó desde 2024 al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como una herramienta central para generar un salto de capital privado, pero hasta el momento el grueso de los grandes proyectos anunciados permanece concentrado en minería, petróleo y gas, con cronogramas de ejecución que se extienden durante varios años.
La dificultad del gobierno está en conseguir que el volumen de anuncios se traduzca en una entrada sostenida de capital y no solamente en compromisos de inversión de largo plazo. El desafío es todavía mayor fuera de los sectores asociados a recursos naturales, donde la llegada de megaproyectos continúa siendo más limitada.
*Economista y docente argentino, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)