EEUU anuncia un acuerdo con China para prorrogar la tregua comercial hasta enero


Álvaro Verzi Rangel

El líder chino Xi Jinping llegó a Washington para una visita de Estado de tres días que estará colmada de agasajos y en la que los dos presidentes tratarán de acercar posturas sobre asuntos desde la inteligencia artificial a Taiwán, pasando por el comercio bilateral y la guerra en Irán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya ha anunciado una prórroga de dos meses a la tregua arancelaria entre ambos países.

Xi Jinping, llegó este miércoles a Washington para su primera visita de Estado a la Casa Blanca en más de una década y el tercer encuentro con el mandatario estadounidense, Donald Trump, desde que este retomase la presidencia. El viaje busca aliviar las crecientes tensiones entre las dos principales potencias mundiales.

El presidente chino, Xi Jinping, y su esposa, Peng Liyuan

Cuando Xi salió a la escalerilla del avión, tenía una gan alfombra roja y a su homólogo Donald Trump que le esperaba al pie del avión en la base aérea de Andrews, cercana a la capital.

El de Xi un recibimiento extraordinario: antes de Trump, la última vez que un mandatario estadounidense había acudido al aeropuerto a recibir a un líder extranjero para una visita de Estado había sido en 1962, cuando John F Kennedy se desplazó también a Andrews para dar la bienvenida al primer ministro británico Harold McMillan. Eran los tiempos de la “relación especial” entre Londres y Washington..

Desde entonces, la norma protocolaria sobreentendida que indica que un presidente estadounidense recibe a los líderes extranjeros en la Casa Blanca o, en caso de verlos fuera de Washington, en el lugar donde vayan a reunirse y no en el aeropuerto solo se ha saltado contadísimas veces.La delegación de Xi Jinping confirmó una reunión para tratar la IA pero no aclara que exista un acuerdo para prorrogar la paz arancelaria.

El año pasado, Trump dio la bienvenida a Vladímir Putin, el presidente de Rusia y teóricamente adversario, en la base aérea Elmendorf-Richardson en Alaska, antes de la cumbre que ambos celebraron en esas instalaciones. Pero aquel encuentro no tuvo el nivel de una visita de Estado.

Con el gesto de este miércoles, Trump devolvía el recibido en su última visita a Pekín, el pasado mayo, cuando el vicepresidente Han Lifeng acudió a recibirle a pie de avión.

Soldados estadounidense colocan la alfombra roja tras el aterrizaje del mandatario chino en en la base aérea de Andrews

Inmediatamente, apenas se detuvo el avión, un grupo de soldados se apresuró a extender la alfombra roja; rojo carmín, y de treinta metros. Trump descendió de su vehículo presidencial, la Bestia. Acompañado de la primera dama, Melania, aguardó que Xi y su esposa, Peng Liyuan, descendieran las escalerillas. Los cuatro se estrecharon las manos y se saludaron afectuosamente; dos niños entregaron sendos ramos de flores al jefe de Estado visitante y su esposa.

Escoltadas por una guardia de honor, las dos parejas escucharon una interpretación de los respectivos himnos nacionales y una salva de bienvenida de 21 cañonazos, mientras dos bombarderos B-1 sobrevolaban la escena. Al término de la ceremonia, cada presidente y su esposa subieron a sus respectivos automóviles. Trump, a la Bestia. Xi y Peng, al vehículo presidencial chino, el historiado Hong Qi, o Bandera Roja en mandarín, la marca preferida de Mao Zedong.

Será la segunda reunión entre ambos mandatarios en el año y la primera visita de Xi a Washington en más de una década. En una declaración difundida durante la noche del miércoles por la agencia china Xinhua, Xi expresó su expectativa de consolidar una relación más estable con Washington y sostuvo que China y Estados Unidos deben ser “socios, no rivales”. También afirmó que la “lógica histórica de la coexistencia pacífica” entre ambos países no cambió.

Tras él, ambas parejas intercambiarán regalos, antes de que los dos jefes de Estado celebren una muy esperada cumbre, primero a solas y después acompañados de sus equipos. La jornada concluirá con una cena de Estado a la que están invitados algunos de los principales nombres de la industria tecnológica estadounidense, desde Elon Musk, el hombre más rico del mundo, a Sundai Pichar, el consejero delegado de Alphabet, la matriz de Google.

La reunión llega después de que Estados Unidos y China acordaran extender una tregua comercial que debía expirar el 10 de noviembre. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, informó el miércoles que ambos países acordaron prolongarla hasta el 10 de enero, después de conversaciones con el viceprimer ministro chino, He Lifeng.

El acuerdo mantiene en pausa una guerra comercial en la que los aranceles mutuos llegaron a superar el 100%. Las conversaciones entre mandatarios también podrían incluir medidas para reducir algunos aranceles, combatir el narcotráfico, ampliar el diálogo militar y abordar la situación de ciudadanos estadounidenses detenidos en China.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó este mes que Washington y Beijing realizarán “algunos anuncios sobre agricultura y barreras no arancelarias”. También señaló que China avanza en su compromiso de comprar 200 aeronaves Boeing, aunque no ofreció detalles sobre posibles pedidos adicionales.

La inteligencia artificial constituye otro de los asuntos que podrían ocupar la agenda. Bessent conversó sobre esa tecnología con He Lifeng, mientras que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló que se analiza la posibilidad de establecer “el equivalente a una línea directa como la que teníamos durante la Guerra Fría” para evitar incidentes que puedan afectar a las economías y sociedades de ambos países o incluso provocar un conflicto entre Estados.

Estabilidad estratégica

Inmediatamente antes de la llegada de Xi a Washington, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, mantuvo una reunión fuera de programa en la sede del Banco Mundial con el viceprimer ministro chino, He Lifeng, para terminar de preparar el encuentro de los líderes. Era la segunda reunión entre los dos después de la mantenida en Nueva York el domingo, en la que ambos acordaron poner en marcha un mecanismo de aviso mutuo en caso de algún incidente con la inteligencia artificial que pudiera poner en peligro la seguridad nacional.

Tras este segundo encuentro, Bessent dijo que los dos gobiernos han pactado prorrogar dos meses la tregua arancelaria acordada el año pasado entre los dos países y que expira el 10 de noviembre. Según el secretario del Tesoro, Pekín ha planteado la posibilidad de un acuerdo comercial más ambicioso entre las dos principales economías del planeta.

Los dos mandatarios aspiran a mantener la “estabilidad estratégica” a la que aludieron en mayo y seguir adelante con la tregua comercial pactada el año pasado en su reunión en Corea del Sur, sin que los altibajos en la reunión bilateral les distraigan de sus problemas internos particulares. El presidente chino quiere calma para centrarse en la alicaída economía de su país. Trump tiene sobre la mesa la guerra de Irán y unas elecciones de mitad de mandato a la vuelta de la esquina, el próximo noviembre.

Es la segunda vez en que los dos mandatarios se ven en lo que va de año, después de su reunión en Pekín en mayo. Ambos, convencidos de que la clave de la estabilidad en la relación bilateral es un contacto habitual entre los dos, tienen previsto volver a verse en noviembre en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Shenzhen y en la cumbre del G20 en Miami, en diciembre.

La visita de Xi Jinping a la Casa Blanca llega acompañada del anuncio que ha hecho EEUU de extender hasta el 10 de enero el conocido como acuerdo de Busan, la tregua comercial con la que ambos países ponen freno a su escalada arancelaria. El anuncio se produjo después de una reunión en suelo estadounidense entre Scott Bessent, secretario del Tesoro de EEUU, y

Taiwan, siempre en la agenda

*Sociólogo  y analista internacional, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista seniordel Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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