Argentina: Días no aptos para cardíacos

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arg cris hablaJuan Guahán-Question Latinoamérica

Podemos decir que la creación de la Secretaría de Hábitat, que anunció la Presidenta, simboliza la necesidad -que tenemos todos los argentinos- de mejorar el entorno, el medio ambiente en el que debemos desarrollar nuestra existencia. Más aún, la Argentina demanda un hábitat adecuado para cumplir un destino que facilite las condiciones para un “vivir bien” de todos sus hijos, que son -ni más ni menos- que todos los argentinos.

La Presidenta ha denunciado un complot del que está haciendo responsable a un cúmulo de personas, entidades e instituciones. Ciertamente que allí están los nombres y la historia de la mayor parte de los viejos y nuevos enemigos del pueblo y la Patria. Eso será así hasta que los argentinos seamos, como lo dijo un antiguo patriota, artífices de nuestro propio destino.

Pero lo cierto es que esta denuncia se está formulando después de 137 meses de gobierno y en momentos en que solo le faltan 13 meses para irse. A lo que hay que agregar que, según dichos de la propia Presidenta y su hijo Máximo, el gobierno de Cristina no deja herederos. Tampoco es posible olvidar que, durante todo este tiempo algunos de esos “enemigos” actuales vieron crecer y consolidar su poder al amparo de políticas que facilitaron una mayor concentración y extranjerización de la economía.

También es cierto que no se ha construido la fuerza, la organización suficiente, para esta batalla. De todas maneras es valioso que ahora se señale a los enemigos de siempre. Seguramente todavía falta consignar los datos de otros sectores (buitres de adentro y de afuera) que ayer, hoy y mañana esquilman a los argentinos. No solo nos roban los banqueros internacionales pretendiendo cobrar deudas dudosas, también están los que se siguen llevando nuestros recursos naturales, que son bienes comunes de todo el pueblo.

Allí están las mega-mineras; los que nuevamente se aprestan a llevarse las riquezas hidro-carburíferas, los que acarrean hacia afuera nuestro suelo y agua bajo la forma de semillas y maderas. Todos sabemos el lamentable saldo humano, económico y productivo que dejan. Por eso es certera una reciente apreciación de la Presidenta en el sentido que “tenemos que preparar a las nuevas generaciones cultural y políticamente para defender lo que es nuestro».

Griesa, el detonantefondos buitres y griesa

En el año 2012 un Juez del Estado de Nueva York, Thomas Griesa, falló a favor de algunos tenedores de bonos que no habían entrado en los canjes de la deuda argentina de los años 2005 y 2010. La jurisdicción de Nueva York estaba establecida en los bonos originales y también en los canjes (2005/2010) firmados por Néstor Kirchner y Roberto Lavagna.

Durante el 2013, el gobierno argentino, aceptando esa jurisdicción, dio la pelea judicial y apeló en las distintas instancias. Perdidoso en todas ellas. Durante este año, ante la necesidad de dólares para superar el “cuello de botella” del sector externo, el gobierno intentó restablecer sus vínculos con el mundo financiero internacional.

Se pagaron juicios perdidos ante el CIADI (un Tribunal del Banco Mundial); se arregló la deuda por la expropiación de una parte de YPF a REPSOL; se abonó una vieja cuenta con el Club de París. En ese marco se confiaba que el gobierno de los Estados Unidos influiría, ante la Suprema Corte de ese país, para que se dilate el tratamiento de una apelación hasta el año 2015.

Con ello se esperaba evitar que cualquier negociación pusiera en funcionamiento una cláusula (RUFO) que podría hacer caer los plazos de vencimiento de la totalidad de los bonos canjeados. El gobierno norteamericano se “lavó las manos”, la Suprema Corte no se metió en el tema y el trámite judicial quedó sin más instancias de apelación.

De allí en adelante es la historia reciente y el Juez Griesa siguió exigiendo que la Argentina pague. Siguiendo su costumbre el gobierno subió la parada y planteó, ante diversos organismos internacionales, el carácter usurario de este fallo y la forma indebida en que eran tratadas las deudas de los países.El Juez Griesa siguió, ahora vino el desacato y todo parece indicar que el gobierno argentino ha optado por la política de la denuncia, sin garantía que el próximo año negocie.

Este es el detonante que no provocó, pero sí agravó notoriamente, la situación del sector externo con la consecuente falta de dólares y las dificultades para acceder a financiamientos e inversiones internacionales.

El rol de EEUU

Si algún condimento le faltaba a la relación con Estados Unidos, para darle un tono entre dramático e irónico, el martes pasado la Presidenta puso ese complemento al decir “Si me pasa algo que nadie mire hacia el Oriente, miren al Norte”. El tema había empezado con una denuncia de la propia Cristina en Roma, planteando que había recibido una “amenaza” de los extremistas del Estado Islámico, lo atribuyó a su amistad con el Papa.

Se divulgó que un empresario de Marruecos, residente en la Triple Frontera, sería el autor de tales “amenazas”. Luego vino la comentada frase presidencial sobre “el Norte”. El día jueves un vocero del Departamento de Estado de los Estados Unidos manifestó que aquella expresión de Cristina es “tan inverosímil que no puede ser tomada seriamente”. El viernes el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, continuó con esta comedia de enredos diciendo: “Tienen cola de paja, Cristina dijo [miren al Norte] y eso es muy amplio”.

Pero esto tiene otros condimentos. Entre ellos cabe destacar una nota del funcionario a cargo de la Embajada norteamericana en Buenos Aires quien divulgó un comunicado advirtiendo a los ciudadanos de ese país, que visitan la Argentina, que extremen la precauciones antes la inseguridad reinante. Todo ello motivó duras e irónicas observaciones de la Presidenta, en su exaltado discurso del martes.

Más allá de estas escaramuzas verbales circulan algunos informes que refieren la constitución de células del extremista y de polémico origen Estado Islámico en nuestro país.

Los problemas del sector externo y sus responsables

El discurso presidencial, voceros oficialistas y el propio cambio en la conducción del Banco Central no solo dan cuenta de la importancia que va adquiriendo la compleja situación del sector externo, sino también sobre quienes recaen las acusaciones presidenciales.arg banco central

Funcionarios estatales, bancos y entidades financieras, productores agropecuarios, otros sectores exportadores y diversas expresiones del empresariado fueron blancos de las críticas oficiales.

A los funcionarios estatales se los hizo responsables de no haber actuado, con el vigor necesario, contra los que violaban las normas cambiaras y filtraban información que favorecía a determinados operadores financieros. Por ello rodó la cabeza del Presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, quien –ahora-está siendo investigado judicialmente.

Junto a él se fueron los dos Directores que había convocado para que lo acompañen en la gestión. Ocupará su lugar Alejandro Vanoli, un ex funcionario durante los gobiernos de Carlos Menem y Eduardo Duhalde y desde el 2009 a cargo de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Economistas vinculados a Axel Kicillof y La Cámpora completarán los cargos vacantes del Directorio y la presidencia de la CNV.

Bancos y entidades financieras fueron acusadas de haberse beneficiado con el manejo de “información privilegiada”. También se insinuó que entregas de los llamados “dólares liquid” –en el marco de una autorización de Kicillof- se habrían concretado, por parte de las autoridades del Banco Central, sin los controles necesarios favoreciendo la “fuga de divisas”. Algunas de estas entidades están bajo investigación administrativa.

Los productores agropecuarios tienen el cargo de estar reteniendo soja. Según la Presidente son unos 27 millones de toneladas que estarían en condiciones de exportar, no obstante lo cual siguen en sus campos. La propia Federación Agraria ha reconocido que, por no haberlo hecho oportunamente, tuvieron muchas pérdidas dado que el valor de la soja es cada día menor. Según esa misma denuncia, ahora presionan por una devaluación -al igual que otros sectores exportadores- para recuperar sus pérdidas o ganar más.

A otros sectores empresariales la Presidenta los hizo responsables de bregar por una devaluación para licuar los aumentos salariales logrados en recientes paritarias.

En estas causales y estos sectores la Presidenta encontró las razones para explicar las dificultades que hay para contar con las divisas necesarias a los fines de mantener el nivel de importaciones suficiente para el adecuado funcionamiento de nuestro sistema productivo. Es posible que todo ello sea cierto aunque también lo es que el modelo productivo no superó los límites de las tradicionales exportaciones y que la industrialización desarrollada no logró reducir nuestra dependencia de insumos importados.

Casos típicos son los sectores metal mecánicos (industria automotriz) que importan la inmensa mayoría de los insumos, lo mismo ocurre en las fabricas (ensambladoras) de televisores, computadoras y demás productos informáticos.

Este es el marco en el cual la Presidenta aspira recorrer los próximos meses de gobierno con una fuerte prevalencia de Kicillof y demás integrantes de La Cámpora.