Argentina: despunta el superScioli

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Juan Guahán – Question latinoamérica

 A Daniel Scioli muchas veces se lo consideró políticamente muerto. Contrariando todas esas opiniones hoy está en el escalón previo al lugar que siempre aspiró. Después de soportar estoicamente, como vicepresidente de Néstor Kirchner (2003/3007), algunos desplantes a los que fue sometido, imaginaba una reivindicación peleando por la Jefatura de Gobierno de su lugar en el mundo, la Ciudad de Buenos Aires.

Sus pasos medidos, sus homenajes desde la Presidencia del Senado a artistas, deportistas, intelectuales, todos ellos de reconocida trayectoria popular y aceptación mediática, fortalecieron su buena imagen. Ese reconocimiento público venía de lejos. En la década de los 80 y los 90 había alcanzado relevancia internacional en la motonáutica. Esa actividad la compartió con importantes y –en algunos casos- polémicos negocios familiares, que nunca abandonó. La pérdida de su brazo, en una competencia deportiva en el Río Paraná (1989), robusteció y masificó el reconocimiento que tenía.

La continuidad de su exitosa carrera deportiva, a pesar de la desgracia padecida, lo rodeó de un áurea que su amigo y padrino político –Carlos Menem- decidió aprovechar. Fue electo Diputado Nacional por la Capital Federal (1997/2001). Cumplió ese período presidiendo, con las características ya señaladas, la Comisión de Deportes. Reelecto como diputado, fue llamado el Ejecutivo –en los briosos días de fines de 2001 e inicios del 2002- para sumarse a las presidencias de Adolfo Rodríguez Saa y Eduardo Duhalde. Fue éste último quien lo colocó como compañero de la fórmula presidencial de Néstor Kirchner, a quien había elegido como su sucesor.

Scioli, más allá de su estirpe empresaria y su práctica deportiva, pertenece a la especie de los políticos de estos tiempos y de este sistema. Dentro de esas características la selección natural de esta especie favorece a quienes mejor se adaptan a su medio ambiente. Al servicio de la administración del poder estatal, el candidato presidencial del Frente para la Victoria (FpV) ha demostrado -contra viento y marea- sus aptitudes. Acompañó con idéntica lealtad a Menem, Rodríguez Saa, Duhalde y los Kirchner.ar scioli y zannini

Fue por eso que resignó sus aspiraciones porteñas, cumplió la orden de Néstor y aportó su prestigio para que sus Jefes (Néstor y Cristina) pudieran ganar la Provincia de Buenos Aires (2007/2011 y 2011/2015).

Desde allí construyó una imagen de independencia respecto del “riñón cristinista” que lo haría “imprescindible” a la hora que Cristina no pudiera ser re-re-electa. Para llegar a ese punto soportó, sin responder, reproches privados y públicos de la cúspide del poder kirchnerista. En la misma dirección, asumió como propia la designación -como Vice- de Carlos Zannini integrante de la reducida “mesa chica” de Cristina. Es posible que esté pensando en los propios antecedentes del ascenso político de Néstor de la mano de Duhalde y de la forma en la que después logro sacárselo de encima. Claro está, que éstos no son tiempos iguales. El kirchnerismo-cristinista construyó un poder y dejó una herencia, en diferentes aparatos estatales, que son largamente superiores a los que tuvo el duhaldismo. Tampoco hay que olvidar que el kirchnerismo se integró a la oleada progresista que recorría la región. Ahora, la audacia de Scioli consiste en adaptarse a las simbologías de esa oleada y tomar como propias sus banderas y –al mismo tiempo- navegar sobre el estancamiento de esa tendencia.

El viaje a Cuba, símbolo de la resistencia al neoliberalismo, para abrazarse con Raúl Castro tiene que ver con esa perspectiva. Sobre todo ahora que Cuba ha restablecido vínculos con los propios Estados Unidos.

En la semana que se inicia producirá otro hecho significativo, concurrirá a IMPA la primera y más simbólica empresa recuperada, allí firmará un Acta Compromiso para la creación del Ministerio de la Economía Social. Éste tendrá por objetivo encauzar a todo el sistema económico asociativo, mutualista y cooperativo. Esa idea, que no pudo concretarse en los albores del propio gobierno kirchnerista, aspira a transformarse en el punto de referencia de miles de pequeños emprendimientos, particularmente los millares de cooperativas de trabajo creadas en estos últimos años.

También Scioli espera romper el maleficio histórico según el cual ningún gobernador de la Provincia de Buenos Aires, llegó por el voto a la Presidencia.

El traje de Super Scioli que está construyendo con la esperanza de poderlo usar a partir del 10 de diciembre tendrá que superar, además de las elecciones, la prueba del tiempo. Recién allí se sabrá si se trata de una perspectiva de largo plazo o si es solamente un ropaje de utilería para usar en estas “fiestas electorales”.

 Economía, una realidad ambigua y poco explicitada

«¡Es la economía, estúpido!». Fue la frase con la que James Carville, asesor del demócrata Bill Clinton, le abrió las puertas con las que este último llegó a la presidencia de los Estados Unidos en 1992. Su contrincante, George Bush, padre, seguía festejando sus éxitos de la política exterior estadounidense como el fin de la Guerra Fría o la Guerra del Golfo Pérsico, pero le prestaba poca atención al estancamiento y la crisis económica interna.

En el ambiente de la política electoral argentina, de estos tiempos, da la impresión que la frase que encumbró a Clinton no se puede aplicar. Tal vez sea por el lugar central que hoy ocupa la política, aunque es más probable que la frase que hoy mejor cumple ese rol es: “Son los medios, estúpido”. Pero… si la cuestión está en lo que trasmiten los medios y los más masivos de ellos los maneja el poder económico enfrentado al gobierno, cabe preguntarse: ¿porqué, en la campaña electoral, se han desteñido tanto las cuestiones económicas en medio de una crisis que no cesa? Si bien pueden darse varias explicaciones da la impresión que hay razones que predominan.

Al gobierno no le interesa ahondar en las cuestiones económicas de fondo, dado que los datos sobre inflación, empleo, inversiones, “deuda externa” y otras cuestiones centrales, no le son –en los últimos años- muy favorables. La oposición tampoco manifiesta mayor interés en un debate profundo sobre la situación económica y sus perspectivas porque quedaría al desnudo que no tienen respuestas muy diferentes a las que se vienen dando. Las que podrían serlo forman parte de aquellas cuestiones de las que “no se habla” porque restan votos. El poder económico prefiere que –primero- sus más amigos lleguen. Ya tienen las redes tendidas y aceitados los contactos para –después- lograr sus objetivos.jubilados

Dicho esto, vale la pena mencionar algunas situaciones que ponen de manifestó las ambigüedades existentes y cómo -casi nunca- se plantea el fondo de la cuestión, por las razones ya citadas.

En materia de inflación es sabido que las cifras oficiales no son reales. La oposición lo atribuye al crecimiento del gasto público y plantea el “ajuste” para su reducción. Lo cual es solo medianamente cierto porque si se “ajusta”, lo que sería correcto para eliminar “ñoquis”, corrupciones y una madeja de subsidios, habría que prever cómo se soluciona la situación de los que van quedando fuera de todo. El oficialismo, a su vez, coloca el eje correctamente sobre el rol de los grupos concentrados como “formadores de precios”, pero ocurre que -en estos años- la concentración creció y con ello el poder de esos grupos. Así planteado parece un “callejón sin salida”. Sin embargo, lo que ocurre es que no hay planteos efectivos para proteger a los comercios barriales para que puedan vender más barato sin fundirse y menos aún un vínculo más directo entre productores y consumidores. En estas soluciones le queda un rol importante al Estado y las organizaciones sociales.

Por citar otro caso, algo parecido pasa con la llamada deuda externa, que creció desmesuradamente desde los tiempos de la última dictadura. Desde el gobierno llaman “desendeudamiento” al pago de grandes sumas con fondos provenientes de recursos legales pero no legítimos. Los Bancos Central y Nación y los Fondos de Garantía de Sustentabilidad del ANSES (fondo de los jubilados) se están llenando de papelitos que reemplazan al dinero sacado para pagar esa “deuda” y otras yerbas. Sin embargo, como lo demuestran los fallos del Juez Thomas Griesa esa “espada de Damócles” sigue colgando sobre nuestra cabeza. El próximo 3 de octubre hay que pagar otros 6 mil millones de dólares. Si podemos renovarlos se sumarán a la cuenta del nuevo gobierno, si se los paga se debilitan las reservas cuya realidad no es muy poderosa.

Más allá del récord de los 33,9 mil millones que figuran, las reservas se sostienen gracias a los “aportes” chinos. En los nuevos compromisos, para continuar pagando lo que ya pagamos, seguimos con la “prórroga de jurisdicción”, es decir dejando en manos de tribunales extranjeros las decisiones sobre lo que nos reclaman. Antes fueron los Tribunales de Nueva York, ahora son los de Londres. ¡Vaya por la diferencia! La oposición sencillamente propone pagar, ¿cómo…? Con más y más deuda. Parece que ninguno de los candidatos, que tienen posibilidades de ganar las elecciones, quiere discutir lo que hace años fue “Programa de la CGT” (en los tiempos de Saúl Ubaldini), como lo ha sido el “no pago de la deuda hasta que se determine cuánto es lo que realmente debemos”.

Sirven estos dos ejemplos para ver las razones del porqué, en estos temas y otros varios semejantes, ningún candidato se mete.

Olvidan que ríos, lagos y arroyos son bienes públicosagua vale mas que oro

Recientes publicaciones dan cuenta de la existencia de 35 ríos, arroyos, lagos, costas y lagunas, que son “bienes públicos”, han sido apropiados por empresarios nativos y extranjeros. Se trata, en todos los casos, de miembros del poder real. Ese que no siempre se ve pero está. Se trata de recursos hídricos que deberían estar a disposición de todos pero que, sin embargo, fueron puestos al servicio de algunos poderosos. Éstos se han apoderado de los mismos, siempre por fuera de la ley y no pocas veces por la fuerza.

Es imposible describir, en este modesto espacio, todos esos casos. La mención de algunos ejemplos vale por todos los demás.

Las bellezas patagónicas es uno de los lugares más codiciados y peor cuidados. El millonario Joe Lewis, el mismo que tiene –en Río Negro- un aeropuerto privado con una pista semejante a la del Aeroparque metropolitano sin control estatal a pocos kilómetros de la costa atlántica, alambró el camino que conduce al Lago Escondido. La justicia de esa provincia ordenó reabrirlo, todavía la orden no se cumplió. En Chubut los Benetton prohíben el acceso del Río Chubut, desde El Maitén. En Neuquén el poderoso, humanista, ecologista y filántropo Ted Turner fundador de la cadena periodística CNN, encadenó el acceso a los ríos Minero y Traful. En Santa Cruz los Pérez Companc, los Menéndez Bethy y los Braun Menéndez hacen lo propio con varios recursos hídricos. En la zona mesopotámica la Provincia de Corrientes, sobre el Río Paraná, tiene los casos más importantes. Allí los multimillonarios George Soros y Douglas Tompkins usufructúan a la potencialidad del Iberá y los accesos al Río Paraná para sus negocios privados.

Estamos hablando del agua, uno de los bienes escasos de mayor importancia para la vida humana y las relaciones entre las naciones en los próximos años.