Aranceles a granel: gran misil comercial de Trump contra el mundo
Beverly Fanon-Clay
El presidente Donald Trump anunció tarifas diversas de aranceles que impondrà Estados Unidos sobre unos 60 países, con un arancel universal básico de 10 por ciento, y otros recíprocos, calculados para cada uno de los mayores socios comerciales de Estados Unidos. México y Canadá no fueron incluidos en la lista de esos gravámenes.
“Para naciones que nos tratan mal, calcularemos la tasa combinada de todo: aranceles, barreras no arancelarias y otras formas de defraudar, les cobraremos aproximadamente la mitad de lo que nos cobran”, dijo Trump. Anunció que China tiene un arancel combinado de 67 por ciento contra EEUU, por lo tanto se le cobrará 34 por ciento. Brasil y Chile enfrentarán aranceles mínimos de 10 por ciento, mientras para la Unión Europea será de 20 por ciento.
Las tarifas entrarán en vigor mañana. Trump proclamó que a través de sus gravámenes logrará una era dorada de su nación y disciplinará a todos los países que según él se han aprovechado de Estados Unidos durante décadas. “Si quieren que sus aranceles sean cero, entonces fabriquen sus productos aquí en Estados Unidos, porque no hay tarifas si construyen su planta, su producto, en Estados Unidos”, afirmó.
Los aranceles van desde 10 por ciento a sus socios menos afectados hasta casi 50 por ciento en el caso del sudeste asiático, la región más castigada. A China, su mayor rival económico y geopolítico, le asignó una cuota de 34 por ciento, que se eleva a 54 por los aranceles previamente establecidos; mientras, a la Unión Europea le impuso un gravamen de 20 por ciento.
No se salvan ni siquiera sus cómplices del genopcidio como Israel o los gobiernos declaradamente alineados a la agenda trumpiana, como los de Argentina, El Salvador o Ecuador. Sólo Trump pudo haber establecido aranceles de 44 por ciento a Myanmar en momentos en que el país se encuentra devastado por un terremoto, con miles de muertos y su capacidad productiva diezmada.
Llama la atención el ensañamiento con Asia, en particular con países del Indo-Pacífico a los que Washington ha cortejado por largo tiempo, a fin de mantenerlos lejos de la órbita china: Vietnam (46 por ciento), Taiwán (32), Japón (24), India (26), Corea del Sur (25), Tailandia (36), Indonesia (32), Malasia (24) o Filipinas (17).
En varios de esos paìses, Estados Unidos posee bases militares; y los casos japonés, sudcoreano y taiwanés golpea a los aliados más fiables de la Casa Blanca en su explícito deseo de contener el crecimiento chino: la traición ya provocó un inimaginable acercamiento de Tokio y Seúl con China.
El anuncio puso un fin a la intensa especulación durante los últimos días y semanas sobre los aranceles, lo cual fue en parte una táctica política de la Casa Blanca para mantener a todos en atención del presidente, pero también fue resultado de que hasta el último momento no se había definido qué se anunciaría este miércoles.
México y Canadá no lograron escaparse por completo de los gravámenes para automóviles universales. A partir de la medianoche se impuso un arancel de 25 por ciento sobre todos los automóviles fabricados en el extranjero, acero, aluminio y derivados, rubros a los que se añadieron las cervezas y las latas de aluminio.
Trump y su secretario del Tesoro, Scott Bessent, ven en los aranceles y en la preminencia del dólar herramientas de extorsión política. Ya Bessent había propuesto crear una suerte de semáforo arancelario en el que la dureza de las tarifas se basara en la adhesión a los intereses estadunidenses citando, por ejemplo, que podría castigarse a India hasta que dejara de comprar petróleo ruso.
Esto bien puede explicar por qué los miembros del bloque BRICS se cuentan entre los más gravados y, de manera más general, refuerza la percepción de que la guerra comercial podría ser efímera y tener por objetivo real el logro de concesiones específicas, incluso a costa de erosionar alianzas históricas y echar a sus más estrechos colaboradores en brazos de sus enemigos, advierten los analistas de Nueva York.
Asimismo, Bessent advirtió a los países afectados por los aranceles a abstenerse de tomar represalias, pues podrían ocasionar una escalada en la guerra comercial abierta por la administración de Donald Trump para aplicar su agenda proteccionista. “No recomendaría a ningún país que entre en pánico. No intentaría tomar represalias porque, mientras no se tomen, éste es el límite máximo”, declaró a Bloomberg, y aseguró que tuvo muchas negociaciones con sus socios, pero quiere esperar a ver qué ocurre.
Con la manera caótica y de último momento en que fue elaborado el anuncio de Trump, varios asuntos quedaron en el aire. Entre ellos, qué sucederá con los aranceles generales a México de 25 por ciento anunciados el primero de febrero y aplazados dos veces, que supuestamente entrarían en vigor a inicios de abril.
A todos los presidentes, primeros ministros, reyes, reinas, embajadores y todos los demás que pronto estarán llamando pidiendo exenciones de estos aranceles, les digo: terminen con sus propios aranceles, dejen sus barreras, no manipulen sus monedas, aconsejó Trump.
En un evento coreografiado en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, decorado con banderas nacionales e invitados del Congreso, empresarios y hasta sindicalistas industriales en un acto bautizado “Haz rica a América otra vez”, jugando con su frase electoral “Haz grande a América otra vez”, Trump no ofreció gran detalle sobre cómo funcionarán los aranceles anunciados más allá de cómo fueron calculados.
Mencionó de manera desordenada a México, repitiendo que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC) fue el peor de la historia y afirmó que Estados Unidos perdió 90 mil fabricas y cincomillones de empleos industriales.
Sus objetivos, repitió, son obligar a que las empresas inviertan en manufactura dentro de Estados Unidos; y también que otros países obedezcan sus demandas de reducir la inmigración ilegal y el tránsito de drogas, sobre todo fentanilo.
Trump afirmó que es un día histórico en el que Estados Unidos proclama su independencia económica, “dìa que marca el fin de otros países aprovechándose injustamente de Estados Unidos, de años en que hemos sido saqueados, violados, donde se robaron empleos estadunidenses, y nos han estafado durante 50 años”.

Acusó que con ello se ha anulado el sueño americano y repitió que todo esto es en defensa de los trabajadores industriales, que antes votaban por los demócratas, y que ahora están con nosotros. Insistiò, asimismo, que no se vale lo que otros países le están haciendo a Estados Unidos con aranceles y otras barreras comerciales de todo tipo, incluyendo las no monetarias.
Los aranceles y cómo y contra quién se aplican, aún están sujetos a cambios. En los días recientes, la Casa Blanca informó que se han recibido cientos de llamadas y visitas sobre el tema comercial, tanto de las cúpulas económicas como políticas de éste y otros países. Entre los cabildeos han sido notables las negociaciones dentro del propio partido del presidente, con legisladores, hasta este miércoles, expresando preocupaciones y no todos en sintonía con su jefe.
Ahora todos están en espera de las reacciones de los diversos sectores financieros y empresariales de Estados Unidos, y los de otros países. El anuncio no pone fin al debate sobre este tema ni qué podría o no modificar el mandatario en cualquier momento.
* Socióloga estadounidense, profesora universitaria, colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).